Es cuestión de días que Jon Rahm abandone el LIV, el circuito que azotó el ecosistema del golf mundial en 2022 gracias a los petrodólares … de Arabia Saudí. Debilitado tras la salida, anunciada a finales de abril, del Fondo de Inversión Pública (PIF, por sus siglas en inglés) del país asiático, el futuro de la liga es cada vez más incierto. Según informa ‘Financial Times’, LIV se dirige a la quiebra, al concurso de acreedores, para poner en marcha el llamado LIV 2.0, en cualquier caso sin la boyante salud económica que ha lucido desde su nacimiento y, como todo hace indicar, sin la plana mayor de los jugadores que han dado brillo a la competición, con Rahm a la cabeza al ganar los tres últimos anillos.

Este último paso del conglomerado que dirige Scott O’Neil es el más revelador. Desde hace cuatro meses se encuentra en una carrera contra el crono por buscar viabilidad a un proyecto construido a golpe de talonario y que, ya sin el PIF, si se mantiene en pie será muy distinto. Las bolsas de premios por las que han competido Rahm y compañía han sido de treinta millones de dólares por torneo, notablemente superior a la de los cuatro grandes. En sus tres años el vizcaíno ha alcanzado unas ganancias de 96 millones (82 en euros), sin contar con el desorbitado contrato que firmó en diciembre de 2023 de alrededor de 300 ‘kilos’ en cinco años, cantidad que se podía elevar hasta los 500 añadiendo el valor de las acciones de su equipo, la Legión XIII, y de la propia liga. Una fórmula que evidentemente no ha funcionado.

  • Las salidas de Rahm

    • La más probable.
      Regresar al PGA Tour. A la vez la más difícil porque tendría que ajustarse a las demandas económicas de los americanos.

    • El circuito europeo.
      Centrarse en él en 2027 (más los cuatro grandes) y tratar de conseguir una de las diez tarjetas para el PGA.

    • LIV.
      La liga tiene un futuro incierto con falta de inversores, menos torneos, menos premios…

Arabia Saudí, que invirtió más de cinco mil millones de dólares en este lustro, deberá aportar una última inyección de cien millones para extinguir los contratos. Tienen deudas con la mayoría de jugadores, con el ‘León de Barrika’ a la cabeza. A partir de ese momento, serán libres de decidir si apuestan por el nuevo proyecto o retomar sus carreras por otras vías. Rahm, que en noviembre cumplirá 32 años, podría volver al PGA Tour si el circuito americano afronta otro plan de regreso como el que le ofreció en enero. Aquel mecanismo, lleno de letra pequeña y de concesiones económicas, solo contó con la aprobación de Brooks Koepka, mientras que el propio Rahm, Bryson DeChambeau y Cameron Smith -los únicos a los que se les ofreció- se mantuvieron fieles al LIV.

El CEO del PGA, Brian Rolapp, ya dijo entonces que la medida no tendría por qué repetirse ni sentar un precedente, pero ahora el panorama es distinto. La oportunidad de poder volver a contar con algunos de los mejores jugadores del mundo es única, pero no será a cualquier precio. Con la temporada americana recién acabada, se abre el tiempo de negociación. De no llegar a buen puerto, a Rahm le quedaría la opción del circuito europeo. Competiría exclusivamente en él durante 2027, además de los cuatro grandes, con el objetivo de ganar una de las diez tarjetas del PGA, recompensa que obtendrá este curso el madrileño Eugenio Chacarra y mismo camino que siguió Patrick Reed, que abandonó el LIV a pocos días de empezar el curso en febrero. Pese a ser campeón del Masters el PGA le cerró la puerta, muestra de su mano firme.

Sin apoyos

Por su parte, O’Neil anunció que el nuevo LIV constará de diez torneos divididos entre Estados Unidos y el resto del mundo pero con bolsas de premios sensiblemente inferiores. DeChambeau parece mantenerse fiel, o al menos ha participado en la búsqueda de nuevos inversores, con el fondo BC Partners (200 millones) a la cabeza en el caso de que salga adelante. O’Neil siempre ha dicho que su producto es compatible con otros circuitos, pero estos le han dado la espalda.

Además del PGA, el tour europeo suspendió a aquellos jugadores que ficharon por el LIV. Con Rahm mantuvo un litigio en los juzgados que finalizó este año, cuando el vizcaíno pasó por el aro y aceptó disputar cinco torneos en lugar de cuatro, el mínimo hasta el curso pasado, para seguir siendo miembro y optar a la próxima Ryder. El gran aliado del LIV era el circuito asiático, que este verano anunció su alianza con el PGA y el europeo. En fin, un callejón sin salida.

Rahm, que la próxima semana reaparecerá en el Open de Irlanda, disputó el último torneo del LIV en Indianápolis hace nueve días. Cuestionado sobre su futuro, el vizcaíno no quiso dar pistas y tiró de ironía: «Tengo muchas ganas de cortarme el pelo mañana a las diez de la mañana porque lo necesito desesperadamente»,