La complacencia del Gobierno con Marruecos es el principal punto de unión de todos los grupos parlamentarios en el Congreso a la hora de cuestionar la gestión de Pedro Sánchez en la crisis migratoria. Desde PP y Vox hasta los socios de coalición de Sumar han sido incisivos durante la ronda de comparecencias de ministros en la Cámara Baja al criticar que no solo se exima a Rabat de responsabilidades en la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, sino que se resalte su supuesta colaboración. A riesgo de profundizar esta brecha y quedarse solo en su comparecencia en el Congreso el próximo jueves, Pedro Sánchez volvió a exculpar a Marruecos durante una entrevista en la ‘Cadena Ser’.

Por el contrario, el jefe del Ejecutivo fue más allá de los detalles ofrecidos por diferentes ministros para señalar directamente a «redes asociadas a Rusia e Israel», al igual que la «internacional ultraderechista” aludiendo a un informe del Servicio Europeo de Acción Exterior. Hasta ahora, se había puesto el foco desde el Gobierno de forma genérica en la “tergiversación” y “bulos” en redes sociales sobre una reciente sentencia del Supremo respecto a las denominadas devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla e insinuado, como hizo José Manuel Albares, la participación desde otros países.

Incluso dentro del Consejo de Ministros, la ministra de Sumar, Sira Rego, puso en tela de juicio la supuesta «colaboración» de Marruecos enarbolada por Pedro Sánchez. Solo unas horas después de la entrevista radiofónica del presidente del Gobierno, la titular de Juventud e Infancia aseguró en sede parlamentaria que de los 600 expedientes sobre menores enviados al país vecino ya antes del 30 julio, la respuesta hasta ahora habría sido el «silencio».

La cautela con Rabat contrasta con la firmeza que se está manteniendo con Roma. Moncloa tardó apenas unos minutos en responder con la misma moneda a la decisión del gobierno italiano de prorrogar los controles fronterizos con España por la crisis migratoria en Ceuta. Una escalada del choque diplomático que se justifica por la necesidad de actuar con reciprocidad y proporcionalidad y “para proteger los intereses y la dignidad” de los ciudadanos españoles.

En el Ejecutivo estaban pendientes de la decisión que adoptase el Gobierno de Georgia Meloni para condicionar sus próximos pasos y la respuesta fue inmediata. Frente al argumento de que la situación en la ciudad autónoma sigue sin mejorar lo suficiente como para levantar las restricciones, en el Gobierno español aluden al freno en seco de las entradas de migrantes irregulares y el despliegue para la reubicación de los que todavía permanecen en Ceuta.

A esta crisis diplomática con un socio europeo se sumaron las descalificaciones del gobierno israelí contra Sánchez por implicarlo en la difusión de informaciones falsas que habrían alentado el asalto a la frontera. A través de la red social X, el ministro israelí de Exteriores, Guideon Saar, replicó que “se trata de una mentira descarada” el haber acusado “de forma sorprendente a Israel de difundir información engañosa sobre los acontecimientos de Ceuta”. En Génova calificaron de «conspiranoia» las explicaciones de Sánchez sobre las causas que habrían agravado la situación.

Ferraz ratifica la “coordinación con Marruecos y la UE”

En el Gobierno y el PSOE consideran que la crisis en Ceuta se está utilizando partidistamente para cargar contra el jefe del Ejecutivo y alertan sobre el juego a la ultraderecha de caer en este marco. Hasta el punto de que se han generado tensiones dentro del propio partido a cuenta de una circular interna instruyendo a los cargos socialistas para no acudir a las manifestaciones convocadas el próximo miércoles por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en defensa de la ciudad autónoma. La portavoz del PSOE, Montse Mínguez, se refirió al alcalde socialista de León, José Antonio Diez, como “verso suelto” ante su intención de acudir estas manifestaciones, aunque lo hará yendo a una convocada desde la sociedad civil.

En Ferraz cuestionan que la convocatoria unilateral por parte de su presidencia, en manos del PP, sin tratar de consensuar un texto para forzar una manifestación no en solidaridad con Ceuta, sino “en contra de Pedro Sánchez”. Sin embargo, la ausencia del PSOE en las manifestaciones no está exenta de riesgos y puede acabar teniendo un alto coste político, por lo que se ha promovido un manifiesto reclamando “cooperación y solidaridad a todas las administraciones, y que se cumpla la ley”. “Solo así recuperaremos la normalidad cuanto antes”, entienden.

El mismo manifiesto ratificado en la primera reunión de la ejecutiva tras el parón estival y centrada en la crisis en Ceuta subraya que se está coordinando “la gestión migratoria con Marruecos y con la Unión Europea”.

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