Con las carreteras registrando todavía una movilidad más alta de lo habitual por las diferentes operaciones vacacionales y con la vuelta a la rutina cada vez más cerca para la mayoría de la población, el baile de descuentos aprobado por el Gobierno central para los carburantes en las gasolineras ha provocado con la llegada de septiembre una situación que no se veía desde principios de marzo en los puntos de repostaje de Vigo, que el precio medio de la gasolina se sitúe por encima del que anota el gasóleo A.
Así lo reflejan los datos de las estaciones que han remitido sus tablas de precios al Ministerio de Transición Ecológica, que permite situar el precio medio de la gasolina 95 en 1,81 euros tras haber sufrido una subida de cinco céntimos con relación al que había este pasado lunes. Por su parte, el gasóleo tipo A ha sufrido un importante descenso de un día para otro, al pasar de los 1,88 a los 1,79 euros.
¿Qué ha pasado para este cambio radical? La explicación es sencilla. Desde este martes, ante la importante subida del petróleo registrada en agosto, el Gobierno decidió activar una de las cláusulas incluidas en el Real Decreto aprobado a finales de junio que permitía volver a situar la bonificación al diésel en 20 céntimos por litro, por lo que la llegada de septiembre ha permitido duplicar el descuento existente durante todo el mes de agosto, fijado en 10 céntimos. Esa rebaja se aplicaba también a la gasolina, pero en su caso, al no haber registrado un alza por encima de los umbrales marcados, ha seguido el camino inicial fijado por el Ejecutivo que establecía que en septiembre se bajaría la bonificación a 5 céntimos por litro, paso previo a eliminarla definitivamente con la llegada de octubre.
Diferencias
Al igual que sucedió en marzo, cuando el Gobierno se vio obligado a aprobar un paquete de medidas para hacer frente a la guerra de Irán y el incremento del precio del petróleo, los descuentos aplicados han permitido al diésel bajar de la barrera psicológica de los dos euros el litro que había que desembolsar el pasado lunes en la estación de servicio propiedad de Moeve en la avenida Ricardo Mella. En apenas unas horas, el litro de ese producto ha pasado a costar en el mismo establecimiento 19 céntimos menos, por debajo de los 1,83 euros.
La caída del precio del diésel ha sido la tónica habitual con la llegada de septiembre, al registrarse un descenso del precio en prácticamente todas las gasolineras de la ciudad, aunque en algunas, según los datos trasladados al Ministerio, no han aplicado ningún cambio y el coste permanece sin cambios, como sucede en las estaciones de Repsol en Praza de España y la rúa Baiona.
De esta forma, durante este martes, las diferencias de precios en función de la gasolinera que se escoja para repostar ha rozado los 30 céntimos por cada litro, por lo que llenar un depósito de 50 litros puede suponer una diferencia de unos 14 euros. En este sentido, estaciones de bajo coste como las de Petroprix o Ballenoil marcan los precios más bajos de la jornada para el gasóleo.
Por su parte, la disminución del descuento en el caso de la gasolina ha provocado que sea ahora este carburante el que se aproxime ya en alguna estación a la barrera de los dos euros el litro. Es el caso de la gasolinera situada en la avenida de Beiramar gestionada por Repsol, la tabla de precios indicaba este martes un coste de 1,98 euros, casi seis más que en la jornada previa. La diferencia con el establecimiento más asequible en el inicio de este mes asciende a más de 25 céntimos, al marcar el precio más económico los puntos de repostaje de Plenergy y del hipermercado Alcampo de la avenida de Madrid.
Evolución
Las consecuencias derivadas de la guerra de Irán que arrancó en marzo han provocado un auténtico terremoto en las gasolineras. La evolución de los últimos seis meses refleja que, tras subir abruptamente en las primeras semanas, los descuentos aprobados por el Gobierno consiguió contener el golpe para el bolsillo de los conductores hasta junio. El ecuador del año ha supuesto, sin embargo, otro punto de inflexión en forma de nueva subida, cuyo impacto definitivo está todavía por descubrir.
Suscríbete para seguir leyendo