Los alumnos y colaboradores de Casa Árabe de Madrid se han manifestado este martes para frenar el desalojo y el cierre del edificio, tal y como pretende el Ayuntamiento de Madrid. La concentración, que hasta este lunes por la tarde estaba prevista para las 19.00, se ha dividido en dos protestas distintas, organizadas por dos grupos de integrantes de la institución enfrentados entre sí. Entre banderas de colores de los países árabes: rojo, verde, blanco y negro, y al grito de “Casa Árabe no se toca”, decenas de personas han pedido, mediante la lectura de manifiestos, que se paralice el desalojo.
La primera manifestación, que no estaba prevista, se ha celebrado a las 18.00 frente al edificio y ha sido organizada por Defensoras y Defensores de Casa Árabe. Unas 40 personas han acudido a la convocatoria, organizada por Marta Tejada, líder del grupo. Con gritos contra el alcalde y consignas como “Casa Árabe no se toca”, los asistentes han reivindicado la importancia cultural del centro en Madrid.
Laura Pérez, de 28 años, es exalumna de la escuela de baile palestino de Casa Árabe y ha destacado la importancia del intercambio cultural promovido por la institución en la capital.
La primera protesta se ha solapado con la segunda, convocada a las 19.00 por la plataforma Casa Árabe no se toca. En ambas concentraciones, los manifestantes han exigido al Ayuntamiento de Madrid que reconsidere la propuesta, comunicada el pasado 29 de junio, de recuperar las antiguas Escuelas Aguirre, lo que conllevaría el cierre de la institución en esa sede.
Un manifestante este martes durante la concentración contra el desalojo de Casa Árabe por el Ayuntamiento de Madrid.Jaime Villanueva
Esta misma mañana, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, se ha sumado a la presión y ha denunciado la “ocupación ilegal” del edificio por parte de Exteriores, así como la negativa del Ministerio a celebrar una reunión del Consejo Rector en la que se formalizarían la salida de la Comunidad de Madrid y el desalojo del inmueble. Además, Almeida ha señalado que dentro de las antiguas escuelas “existen daños que suponen un riesgo para los asistentes y trabajadores” y ha responsabilizado al ministerio dirigido por José Manuel Albares de “cualquier accidente que se pueda generar”.
Teresa Medrano es una de las tres integrantes de la organización Casa Árabe no se toca que ha convocado la protesta. Medrano colabora con la institución desde 2011 y asegura que, “aunque Casa Árabe necesita un nuevo impulso y en los últimos años se han cerrado la librería, la cafetería y el restaurante”, las matriculaciones siguen abiertas y el curso ha comenzado.
Además, sostiene que “no se ha presentado ningún informe” que avale los daños en el edificio mencionados esta mañana por Almeida y que las redes colocadas sobre las cornisas “llevan cuatro años y no suponen ningún peligro”.
Por su parte, el Consistorio se remite a las explicaciones ofrecidas esta mañana, en las que ha acusado al Ministerio de Exteriores de mantener una “ocupación ilegal” del edificio y ha anunciado que estudia “emprender acciones legales” para forzar la convocatoria del Consejo Rector y recuperar la posesión del inmueble.
Medrano recuerda que los integrantes de la organización ya se reunieron con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el pasado 28 de julio. Tras ese encuentro, se produjo una llamada entre el ministro y el alcalde. Desde Exteriores explican que la conversación fue cordial y constructiva y que Albares trasladó al regidor madrileño su apoyo a los estudiantes, así como su voluntad de mantener el diálogo para alcanzar un acuerdo.
Samuel Carreño (27 años) estudia en este mismo edificio árabe marroquí desde hace dos años. Carreño explica “la pérdida personal y social” que puede significar esta expulsión. Para él, este lugar se ha convertido en un refugio donde conectar con sus raíces marroquís. Cuenta la diversidad con la que vive su aprendizaje del idioma entre personas de diferentes procedencias y reivindica “la gran labor de enseñanza y diplomática” de la Casa Árabe.
Manifestantes este martes en Madrid durante la concentración contra el desalojo.Jaime Villanueva