Ahora que ya eres un amante de los relojes, estás pensando en adentrarte en alguna de esas aficiones relacionadas? ¿Autos, puros, whisky? Tienes que elegir una ahora que te gustan los relojes.

Bueno, lo de los autos… ya pasé por eso. Cuando grababa Crepúsculo, me compré un Shelby Mustang, que es el auto que siempre quise desde que era niño. Creo que era un GT350, tal vez, o un Fastback, como el de 60 segundos.

Pero [al comprarlo] no te das cuenta de que no es un auto para manejarlo todos los días. La cantidad de veces que pasé por situaciones humillantes, en las que el coche decidía simplemente no arrancar o se descomponía —siempre frente a grupos enormes de turistas o algo así— y tenía que empujarlo hasta la esquina. Me dije: “Ya está. Ya me harté de esto. Necesito algo que simplemente funcione”.

Sí que me gusta lo del whisky. No puedo decir que tengo un paladar muy refinado, pero me gusta el ritual. Hay un lugar cerca de donde vivo en Nueva York que se llama Brandy Library. Supongo que mi gusto es bastante cuestionable. Con los puros pasa lo mismo. También me gusta la idea, pero tengo la sensación de que no sé muy bien lo que estoy haciendo.

Sí. Es complicado. Sorprendentemente difícil.

Sorprendentemente difícil, y además recuerdo que cuando dejé de fumar, tenía un puro y se acercó alguien que sí fuma puros y se dio cuenta de que llevaba fumando el mismo puro como cuatro días. Y yo le dije: “Sí, solo tienes que volver a encenderlo”. Y él me respondió: “Así no es como se supone que tienes que hacerlo”.

¿En qué momento comenzó tu interés por los relojes cuando eras más joven? ¿Hay alguna pieza con valor sentimental que conseguiste al trabajar en películas o que te hayan pasado en tu familia?

Mi papá le regaló a mi mamá un [Jaeger-LeCoultre] Reverso cuando yo era adolescente. Probablemente tenía 14 años. Y recuerdo que cuando empecé la secundaria, lo usaba pensando que impresionaría a la gente.

Los únicos relojes que he tenido propios fueron unos cuantos relojes vintage de los sesenta, que siempre me gustaron mucho. Todavía los tengo, pero son sumamente sencillos. Cuando un reloj es demasiado grueso y te levanta el puño de la camisa, la verdad no entiendo qué tiene de atractivo. A muchos hombres les gusta eso, pero no creo que a mí me quede bien. Prefiero que solo se vea la mitad.

Ahora que estás en esto de los relojes, ¿qué es lo que más te gusta?

Definitivamente me gustan los relojes muy delgados. Eso es lo principal. En general, probablemente preferiría una correa de cuero, pero por alguna razón, el brazalete de metal de la colección Master Control… tiene algo extremadamente elegante y simplemente se adapta muy bien a mi muñeca. También me gusta que el reloj sea casi todo de un solo material. A veces, cuando posee demasiados detalles, el reloj me parece casi un juguete. Me gusta que tenga un aspecto maduro y sencillo.