Colombia ha reaccionado con fuertes críticas a un video publicado en las redes sociales en el que el estudio de diseño Deconama destruye unas escaleras diseñadas por Rogelio Salmona, quien fue uno de los arquitectos más importantes del país en el siglo XX.
En su currículum, Salmona cuenta con algunos de los galardones más relevantes en la industria: ganó dos veces el Premio Nacional de Arquitectura (en 1986 y 1990); obtuvo el Premio Príncipe Claus (Países Bajos, 1998); fue reconocido con la Medalla Alvar Aalto (Finlandia, 2003), una de las máximas distinciones mundiales de la arquitectura; también ganó el Premio Lápiz de Acero (Colombia, 2007), entre otras menciones.
El estudio a cargo de la remodelación de un apartamento en el edificio Altos de Santa Ana, en el norte de Bogotá, con diseños de Salmona, argumentó que la intervención se hizo porque el color de la estructura, declarada en 2010 como Bien de Interés Cultural, oscurecía el ambiente. En cambio, prefirió instalar unas escaleras con luces led y demoler una pared.
Las personas han reaccionado al ver cómo una estructura casi patrimonial ha sido destruida, pero, más allá de ello, entre artistas, arquitectos y expertos ha surgido otro debate: ¿hasta cuándo se va a ignorar el significado patrimonial de las obras?
Según Carlos Salas, pintor que, además, hizo dos revistas sobre la obra de Salmona, esta no es la primera vez que deterioran o alteran obras de esta magnitud.
Escaleras de Rogelio Salmona Foto:Redes sociales
“Ocurrió con el Museo de Arte Moderno de Bogotá, diseñado por Salmona. A ese le amputaron la parte de abajo. Se le hizo una alteración brutal. Era una joya. Y así, ha habido intervenciones fuertes. Otra que me impactó mucho fue en la Biblioteca Virgilio Barco: pintaron unos caballos sobre los vitrales más importantes de la biblioteca, y eso destruye la arquitectura”, dice Salas.
Y, específicamente sobre este caso, indicó: “Lo que pasa es que aquí esta muchacha (se refiere a la persona que aparece en el video) abrió el debate dando papaya, ¿no? Ella no tenía ninguna necesidad de haber ido a hacer eso y subirlo a redes. Porque ¿cuántos apartamentos de las Torres del Parque no han sido remodelados? Ahora, todo esto ha llamado la atención para que pongamos cuidado a lo patrimonial”.
Por otro lado, el pintor resalta algo que trasciende el papeleo que hay tras declarar algo como patrimonio, Bien de Interés Cultural o más menciones que vuelvan a determinadas obras inmunes al paso del tiempo. Lo ideal sería que las personas se apropien de esas obras, que las quieran, que les nazca cuidarlas.
Al preguntar sobre un sello único del arquitecto, Salas se sinceró y compartió una historia que recuerda con el arquitecto y que podría reflejar lo que pensaría de esta situación: “A él no le gustaba hacer construcciones por fuera de Bogotá. Ya estaba con cáncer y no hacía construcciones con diseño que no pudiera supervisar. Era muy cuidadoso con todos los detalles. Entonces, le pidieron una casa para Chile. Querían una casa que fuera similar a la de él en Río Frío, en Tabio. Y entonces propuso tres jardines interiores. Entonces, alguien le sugirió: ‘Oye, Rogelio, ¿por qué no quitamos uno de los jardines?’. Y le dice: ‘Si yo te dijera que te amputo a ti un brazo…’. Para él era tan grave que le quitaran el jardín a un espacio como una amputación a una persona. Ese era el nivel de compromiso que él tenía con la arquitectura”.
Esta falta es sancionada por la Ley 397 de 1997, que establece que las autoridades competentes impondrán las sanciones cuando se cometan faltas en contra de los bienes de interés cultural. Y faltas, como las que se ven en el video, podrían implicar multas hasta de 500 salarios mínimos mensuales legales vigentes.
EL TIEMPO habló sobre la polémica con María Elvira Madriñán, viuda de Salmona y también arquitecta, sobre el hecho y lo que implica que una obra del talante de Salmona sea destruida.
¿Qué significa para usted que destruyan la obra de Salmona?
Hay un tema preliminar: se está demoliendo algo que fue declarado Bien de Interés Cultural del ámbito distrital. Eso cambia un poco el panorama. No es una obra cualquiera, sino una obra que tiene unos valores reconocidos, unos atributos que las entidades encargadas del patrimonio han definido que se deben preservar para guardar esa memoria. Entonces, el tema de que fueron tumbadas unas escaleras tiene una connotación más profunda: es una intervención en un patrimonio.
Sin duda, la obra de Rogelio Salmona ha sido reconocida ampliamente, no solo en Colombia, sino a nivel internacional. Ya se presentó ante la Unesco un expediente para que se incluyan como Patrimonio Mundial de la Unesco cuatro obras de Rogelio Salmona. Eso deja ver la trascendencia de ese legado.
Edificio del Archivo General de la Nación, diseñado por Rogelio Salmona Foto:CEET
El apartamento en donde se hizo esta modificación queda en un edificio llamado Altos de Santa Ana. ¿Recuerda cómo llegó Salmona a diseñar los apartamentos que hay ahí?
Recuerdo que ese era un lote muy, muy inclinado y por eso había una propuesta que era un proyecto que se iba escalonando, donde cada apartamento pudiera tener una terraza y esa relación con el paisaje. Era un proyecto grande donde se lee muy claramente esa propuesta de él de pegarse al cerro, de generar terrazas, de tener unas chimeneas, que se pudiera tener una calidez al interior, pero que se volvieran casi como un elemento también que identifica esa arquitectura. Va de la mano con muchos proyectos que él hizo sobre la misma idea. Entonces, esa es parte de esa apuesta del edificio.
¿Cuáles son las cuatro obras que fueron presentadas ante la Unesco?
Se hizo una propuesta serial. Uno lo presenta como una sola obra que está compuesta por cuatro proyectos. Ellos lo llaman una propuesta serial, que está conformada por cuatro componentes: las Torres del Parque, el Archivo General de la Nación, el edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional y la Biblioteca del Parque Virgilio Barco. En este momento se ha suscitado todo esto de si tiene valor la escalera o no, si es patrimonio o no, porque pues todo eso se pregunta: que, si está al interior de una casa, ¿es patrimonio?, ¿se puede tumbar o no se puede tumbar?
Hay mucho desconocimiento de lo que significa un Bien de Interés Cultural, ¿cierto? Cuando se declara es porque tiene unos valores que deben conservarse. ¿Y por qué se protege un patrimonio? Porque el patrimonio es parte de nuestra memoria, de la memoria de nuestra ciudad y de la memoria arquitectónica de un país. Se muestra cómo, a través de las épocas, la arquitectura va respondiendo a unos ideales políticos, sociales y culturales. Y por eso es muy, muy importante. No importa si se ve una obra de los años 50, 60, 70 o 90.
Salmona hizo que sus piezas de arte fuesen habitables, ¿cómo comulga ese concepto con el hecho de que las escaleras están en una propiedad privada y pueden ajustarse a otras necesidades de diseño que los dueños tengan?
Ese es todo un tema. La obra de Rogelio no le gusta a todo el mundo. Hay personas que dicen: “No, a mí nada de lo que él hizo me llena. Yo voy por otro lado, yo tengo otro enfoque, yo tengo otra mirada”. Y eso es muy válido. No todos comulgamos con la misma postura frente a la arquitectura, con la misma postura frente a la ciudad. Si alguien compra una obra, un apartamento de esa jerarquía, pues está en realidad adquiriendo un recurso grande, porque sabe que tiene unas limitaciones. Porque si es un Bien de Interés Cultural, tienes unas limitaciones.
Hay que preservar de acuerdo con los niveles o los grados de conservación en los que esté catalogado. Si no le gustaba la obra…
Desde el momento en que se compra un bien, se sabe que tiene una declaratoria de interés cultural en un certificado de libertad y tradición. Si uno no es arquitecto, a lo mejor no sabe las implicaciones que eso puede tener. Yo creo que por ahí hay un tema también de desconocimiento. Y todo este debate, sin duda, va a servir como para que se tenga presente la importancia de un patrimonio, la importancia de preservarlo y las limitaciones que puede tener intervenirlo libremente cuando está declarado patrimonio.
La Biblioteca Virgilio Barco fue diseñada por Rogelio Salmona. Foto:Carlos Julio Martínez
¿Sabe si se han conservado los otros bienes del arquitecto?
De más o menos 78 u 80 obras que hizo Rogelio, 35 son declaradas Bien de Interés Cultural, unas de ámbito nacional y otras distrital. Eso te muestra que más o menos la mitad de su obra construida, quiero decir, estaba declarada. Y eso pues también muestra el valor que tiene esa obra. La gente busca obras de Salmona porque van acorde con esa postura, con esa manera de crear espacialmente lo que es un hábitat. Y no solo eso, sino cuáles son las relaciones de esa arquitectura con la ciudad, con el entorno, cuál es el manejo del material que va a garantizar que la obra pueda permanecer en el tiempo.
María Jimena Delgado Díaz
Periodista de Cultura
@Mariajimena_delgadod