Hay días en los que toca trabajar en equipo. En la carretera, los seis compañeros que tiene Enric Mas en el Movistar lo protegen y se esfuerzan para que no le falte de nada y no tenga que pedalear más de la cuenta en una décima etapa que todos saben que acabará al esprint, que se finiquita a más de 44 kilómetros por hora de media y donde un francés, casi desconocido, Bastien Tronchon logra la victoria por sorpresa.

Unos cumplen el objetivo; Movistar que pase la etapa manchega de la carrera sin sobresaltos para ellos porque saben que si Mas logra la victoria será un revulsivo para animar a Telefónica a seguir vinculada al ciclismo más allá de 2029 mientras buscan la llegada de un segundo patrocinador. De ello se encarga la agencia You First Gersh, dirigida por David Brabender, hijo de la leyenda madridista del baloncesto Wayne Brabender.

Los auxiliares, sin descanso

Los ciclistas pedalean mientras los auxiliares, masajistas, mecánicos y cocinero (todos los equipos preparan la comida para los corredores lejos de los menús de los hoteles) a dos horas largas en coche de la meta los esperan con todo preparado: las maletas en las habitaciones, las camillas abiertas para el masaje, los camiones mecánicos con las herramientas a punto para reparar las bicis si hace falta y con el cocinero pasando por los supermercados de la zona de pernocta, los que utilizan los ciudadanos de a pie -las cadenas que todos conocen-, para efectuar la compra de víveres.

Desde muchas horas antes de que los ciclistas se pongan en acción los camiones, las furgonetas, el pequeño bus que se abre y amplia para que sirva de restaurante a los ciclistas ya están aparcados en zonas habilitadas en los hoteles, normalmente afuera de ciudades como Murcia. El trajín es constante y casi no da tiempo a los auxiliares para seguir por televisión los últimos kilómetros de la etapa.

Todo lleno de coches

En poco tiempo todo se llena de vehículos de variado tamaño mientras los fugados pelean para que tenga éxito una escapada que todos saben que tiene las patas cortas porque son muchos los equipos que quieren comer un trozo del pastel y no hay suficiente tarta para todos.

Tronchon da la sorpresa. Con él no se contaba en la mesa de la Vuelta. Suma, a los 24 años, la tercera victoria profesional en su primer año en el Groupama, equipo que pasó por el Tour de incógnito, sin opciones de éxito como, por desgracia, le estaba sucediendo hasta ahora en casi todas las carreras.

Al poco de acabar la etapa, ya todo está dispuesto en los hoteles. Cada equipo lleva un médico, que no puede asistir a los corredores en competición porque esto es tarea exclusiva del equipo de especialistas contratado por la organización y que atiende a los corredores no sólo en caídas, sino en todo tipo de indisposiciones; desde una rozadura, a la picadura de un insecto, a la piel quemada por el sol o a un simple pero molesto dolor de cabeza.

Pero, en ocasiones, tienen que reaccionar rápido cuando se producen accidentes graves como la que sufrió Tadej Pogacar que lo apartó de la Vuelta. El lunes por la tarde fue operado en Barcelona por el cirujano Xavier Mir. La intervención tuvo lugar en el Hospital Universitari Dexeus. Salió todo bien pero el médico catalán se encontró con un panorama complicado y tuvo que reconstruir la clavícula izquierda lo que deja prácticamente inviable la participación del astro esloveno en el Mundial de Canadá que se disputa el 27 de septiembre en Montreal.

“Siempre me pongo nervioso porque en cualquier momento pueden ocurrir mil cosas. Es la primera vez que soy líder por lo que quiero disfrutar cada segundo”, reconoció Mas tras la etapa, porque sabe que si quitas un momento una mano del manillar para dejar el botellín en el portabidones puedes tropezar con una piedra y ver cómo se esfuman los sueños.