En un momento transcendental para la Unión Europea ante los procesos electorales que se van a vivir en Alemania, Francia y España, en el curso político que ha comenzado, el resultado negativo del referéndum en Islandia para comenzar negociaciones para la integración en la UE ha removido el avispero donde mejor se mueve la ultraderecha.
“La UE ha conseguido crear un espacio económico y regulatorio europeo lo suficientemente atractivo como para que países como Islandia se integren. Sin embargo, no ha tenido el mismo éxito a la hora de explicar por qué pasar de formar parte de ese espacio a convertirse en un miembro de pleno derecho merece el sacrificio adicional que supone transferir competencias nacionales, es decir, perder soberanía. Aquí se da una situación paradójica. Resulta que el propio éxito de la integración europea puede socavar el incentivo para entrar en la Unión, al menos para algunos países europeos ricos que hasta ahora han preferido mantenerse al margen”, explica Apostolos Thomadakis, del Centre for European Policy Studies.