Juanjo Oroz, mánager del Kern Pharma.Juanjo Oroz, mánager del Kern Pharma. (Jagoba Manterola | Foku)

El equipo Kern Pharma ha vuelto este año a la Vuelta en una situación bastante diferente a su última participación, hace apenas dos años. Entonces vivieron una auténtico carrusel de emociones difíciles de asimilar. En la 12ª etapa despertaban con la noticia del fallecimiento de Manolo Azcona, alma mater del equipo y fundador, en 1993, de la Asociación Deportiva Galibier. Ese día, en la línea de salida, Óscar Rodríguez, Roger Adriá, Marc Soler, Richard Carapaz o Jorge Arcas, ciclistas de equipos World Tour que pasaron por la AD Galibier, se acercaron para dar el pésame a Juanjo y al resto del equipo. Como si fuera un guion de película, por la tarde, Pablo Castrillo lograba en Manzaneda la primera victoria en la Vuelta para el equipo. Tres días más tarde repetía victoria en Cuitu Negro y, en la etapa 18, Urko Berrade cerraba en Maestu un histórico triplete para el Kern Pharma.

Después de aquella Vuelta, el equipo ha seguido cosechando éxitos importantes, pero también ha conocido toda la crudeza del ciclismo profesional. Esta primavera, la empresa farmacéutica que les patrocina les informaba de que no renovaría el contrato que finalizaba al término de esta temporada. Desde entonces, el equipo busca un patrocinador que le permita dar continuidad al proyecto y confían en que su participación en La Vuelta sirva para demostrar las virtudes de una forma de entender el ciclismo que ha dado ya muchos frutos.

¿Está pudiendo seguir La Vuelta?

Sí, igual algún día tengo que ausentarme, pero la mayoría de los días voy a estar, sí.

¿Cuál es el objetivo del equipo en esta Vuelta?

Vamos con dos objetivos muy claros. El primero es apoyar y ayudar a afianzar la continuidad de este proyecto de 34 años de historia y categoría ProTeam, y el segundo objetivo es ganar, ganar una etapa. Creo que el equipo llega bien, merecernos una etapa y a por eso vamos.

Es una situación complicada también para los ciclistas, que desde julio tienen vía libre para buscar equipo. ¿Cómo de implicados les ve en la carrera?

Pues mira, ya están metidos en la primera fuga y creo que han llegado todos muy bien. El equipo ha hecho un trabajo que habla muy bien de su capacidad física y de sacrificio, pero también de su compromiso con este proyecto y está claro que todos vamos a luchar por conseguir los dos objetivos, tanto la continuidad como la victoria.

¿Cuál es la situación del equipo ahora mismo?

La situación es difícil. Necesitamos un sponsor principal. Tenemos apoyos, pero nos falta el principal y creo que estamos consiguiendo, por méritos deportivos, estar entre los 30 mejores equipos del mundo. Con la historia y el trabajo realizado hasta el día de hoy por muchas personas, creo que este proyecto está mereciendo hacer una apuesta y poder seguir. Lo que está en nuestra mano es hacerlo cada día de la mejor manera y demostrar que es interesante darle continuidad a este proyecto y en eso estamos. No es fácil, cada día que pasa hay que aumentar la fe, que la tenemos. Pero bueno, tenemos que seguir peleando y lo haremos hasta conseguirlo.

Su proyecto no solo es un equipo profesional, tienen también un equipo sub-23. De todo esto, ¿cuánto está en juego?

Desgraciadamente, ahora está en juego todo y la prioridad es que el proyecto continúe. Nosotros tenemos claro que lo que tiene valor en este proyecto es la fábrica de personas y ciclistas para el futuro y eso es lo que queremos que perdure. En la categoría sub-23, en la categoría continental, en la categoría Pro Team o en la categoría World Tour, pero queremos que esa fábrica continúe. Ahora mismo es nuestra principal batalla, pero es verdad que nos hacen falta unas herramientas que, a día de hoy, no las tenemos.

¿Cuántas personas están involucradas en el proyecto?

Entre los dos proyectos, juntando todos los ciclistas, somos 88 personas, que ya es un número amplio. Luego están las cosas que se consiguen. A nosotros nos llena de satisfacción ver a gente progresar, conseguir sus sueños. Nos tiran mucho Diego Uriarte, Ibon Ruiz, Berrade… Queremos dejarnos lo mejor por ellos, porque se lo merecen. Pero también me gustaría enfatizar que nos motiva mucho poder volver a dar oportunidades a ciclistas juveniles que tengan un sitio donde ir, como es el equipo Finisher o el equipo Kern Pharma, que es un sueño para muchos. Aunque luego vayan a otros sitios, somos conscientes de que, en cadetes o en juveniles, les hace trabajar y pelear por su sueño. Creemos que ese referente hay que mantenerlo entre todos y estamos dispuestos a trabajar más, si hace falta, para conseguirlo.

En el ciclismo se están imponiendo equipos con presupuestos grandes y equipos devo y juveniles. En este contexto, ¿qué espacio queda para proyectos como el de Kern Pharma?

Pues eso la historia lo dirá. Pero bueno, nosotros sí podemos decir bien alto que somos un proyecto que apuesta por un modelo claro de personas y de tiempo. Que las cosas necesitan su tiempo y sí es verdad que no puedes vivir ajeno al mundo. Tienes que adaptarte a él de la mejor manera, pero es que para nosotros es muy rentable apostar por otro modelo al que apuesta la mayoría ahora mismo. Es lo que dices, ya en juveniles se ha identificado al campeón, está en el equipo de desarrollo de un World Tour y de ahí ya es estrella, estrella, estrella. Nuestro modelo no es la inmediatez. Nuestro modelo es ver a Diego Uriarte hoy en la fuga y saber que era un juvenil que vivió, afortunadamente, su etapa como sub-23 en Lizarte y Finisher y fue madurando. De juvenil nadie habría apostado por él y hoy es el día que tiene muchas ofertas de equipos World Tour. ¿Por qué? Porque le hemos dado ese tiempo y ese entorno ideal para crecer. No decimos que lo de los demás esté mal, ni mucho menos. Solamente creemos que las cosas necesitan su tiempo, su trabajo, su satisfacción de no conseguir lo que crees que mereces y seguir peleando. Creemos que esa es una criba muy natural, muy buena y que da grandísimos resultados. No es que no nos importe el resultado, al revés. Es que centrándonos en el rendimiento, en el entorno y en el tiempo, conseguimos unos resultados extraordinarios, como se ha podido ver. 

¿Qué es lo que ofrece Kern Pharma a un ciclista joven y con proyección?

Una máxima nuestra, la primera, es que aquí no tenemos que convencer a nadie. El que viene, viene porque cree en este proyecto, si no ya empezamos mal. Luego, al hablar de ofrecer, muy claramente te diría que formación y bagaje para su futuro. Que le va a dar una carrera más larga, que va a tener más resultados y que va a ganar más dinero, si quieres mirar esos parámetros en el futuro. No los va a ganar aquí, pero nosotros muchas veces les decimos a los ciclistas, ¿qué te queda de tu etapa juvenil, de tu etapa sub-23 y de tus primeros años de profesional? ¿Las victorias que consigues? No, el bagaje con el que pasas a la siguiente categoría. Y aquí, los ciclistas evolucionan con un bagaje, con una mochila. Eso les va a permitir ser campeones olímpicos o hacer un podio en una grande. 

Ese es nuestro trabajo y para eso hace falta una categoría sub-23. Somos conscientes de que vamos a contracorriente, porque la categoría sub-23 ya hay muchos ciclistas que se la saltan. Nosotros creemos en ello y tanto es así, que una primera prioridad en este proyecto es salvar esa categoría, porque pensamos que la mayoría de los ciclistas no se la pueden saltar y si les das tiempo, hay varios que pueden llegar a ser muy buenos ciclistas. Hasta Pogacar estuvo en la categoría sub-23. 

¿Qué consecuencias cree que puede tener para la base del ciclismo en Euskal Herria la extensión de equipos con grandes estructuras?

Bueno, como todo, yo no juzgo si está bien o está mal. Yo puedo hablar por lo que lucho y lucho por que haya proyectos que cuiden la base, y eso no solo son los ciclistas que pueden llegar a ser buenos. La base es el número de ciclistas que participan en las carreras de escuelas, de cadetes… Es el número de carreras que organiza cada club, en cada pueblo, en las fiestas… Y nosotros, desde nuestra humilde posición, hemos intentado ayudar a todos los stakeholders, como se dice en inglés. A todas las diferentes partes que componen el ciclismo, porque sabemos que, sin ellos, nosotros no somos.

Aquí tuvimos a un Indurain que ha creado escuela. Hemos tenido a mucha gente que ha trabajado el ciclismo desde que tiene dientes y creo que algo bueno que tenemos es un entorno de carreras, de clubes, privilegiado a nivel mundial y creo que hay que cuidarlo. Porque el súper bueno va a tener el camino mucho más claro, porque entra en una gran estructura desde juvenil y va a tener todo para llegar. Pero ese otro camino de hacer las cosas año tras año, con paciencia. De acertar, errar, acertar, errar y a los 24 empezar a madurar, pues ese camino está desapareciendo totalmente. Creo que por el camino de la inmediatez va un porcentaje de ciclistas que puede ser, vamos a decir el 10% y por el otro camino creo que van el 90% de ciclistas. Entonces, si solo regamos el del 10%, la ecuación queda deslucida, bajo mi punto de vista y se pierde una gran oportunidad. Entonces, si somos los abanderados de ese otro camino, creo que somos una gran oportunidad. 

A día de hoy, los equipos dependen prácticamente íntegramente del patrocinador. ¿Cree que es posible cambiar esta situación para que tengan unos ingresos más diversificados?

Es una faceta que, en los últimos tres años, hemos aprendido una barbaridad. Soy consciente de que el modelo del ciclismo es el que es, que hay mucha gente que dice que está mal, que hay que cambiarlo y también soy consciente de la gente que lo ha intentado y no lo ha conseguido. Yo creo que hay que adaptarse y con lo que hay, tienes que sacar el máximo. Yo, desde luego, no creo en un patrocinio de «invierto este dinero y adiós». Por lo menos, nuestro sistema es hacer equipo. Para mí, algo que es primordial en un equipo es que hay que cuidar dos patas y si no cuidas una de las dos, te mueres. Una son las personas que forman esto y la segunda pata importante son los patrocinadores. Si tampoco los cuidas, esto se cae, ¿no? Entonces, tienes que buscar ese equilibrio.

Algo de lo que me siento muy orgulloso es que todos nuestros patrocinadores han continuado desde el principio y su nivel de satisfacción es muy alto. Porque eso, para nosotros, también son victorias. Si a Kern Pharma esto no le cuadrara, pues algo habríamos hecho mal, pero están encantados. Para nosotros eso también es relevante. Que sientan el proyecto, que no sólo es una amistad, un cariño y ya está. Nosotros no somos una empresa que vende tornillos y cuanto más vende, más gana y si vende menos, gana menos. 

Para terminar, ¿cómo cree que encararía Manolo una situación como la actual?

Bueno, es que la gente me va a tratar por loco, pero la estamos encarando juntos. Al final, ha sido una de las cosas que te regala la vida. A mi padre le quiero un montón, pero Manolo está a esa altura y es que lo hemos vivido todo juntos. Hemos convivido tanto, que siento que estamos llevando el mismo camino. Y somos peleones, lo tengo claro. Creemos mucho en lo que hacemos y no vamos a doblar la rodilla. Lo que sí puedo garantizar es que aquí no va a quedar nada de nuestra parte porque esto siga adelante. Porque nuestra pasión es hacer un equipo desde la base, como lo estamos haciendo y llevarlo al Tour de Francia con chavales. Con gente de casa, gente que quiera crecer aquí. Hasta que no lo consigamos, no vamos a parar. No nos vamos a rendir. 

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