Después de sus vacaciones en Mallorca, un destino veraniego que repite desde hace unos tres años, Miguel Bosé ya está plenamente instalado en Andorra, su nuevo domicilio familiar y fiscal. Sus hijos, Tadeo y Diego, de 14 años, están matriculados desde esta primavera en el prestigioso colegio Ágora International School, en la capital del Principado, el mismo donde estudiaron Carmen y Sabina, las mellizas de la baronesa Thyssen.
La novedad es que el artista ha cambiado de domicilio. Bosé ha dejado el chalé que había alquilado desde hace meses por 10.000 euros al mes en la urbanización Guem, un dato que Informalia no quiso dar por respeto a la privacidad de la familia, y se ha trasladado a uno más grande, en otra zona residencial de mayor nivel, con vistas espectaculares, mucha intimidad y, por cierto, muy cercana a los chalés de Tita Cervera y su hijo Borja Thyssen. Parece que el cantante necesitaba más espacio para todo el mobiliario, sus objetos personales y la instalación técnica de música que se ha traído de México.
En sus salidas por las calles de Andorra para hacer gestiones o pasear, nos cuenta gente de la localidad que saluda cordialmente a todo el mundo que le reconoce y que está encantado con esta nueva vida que ha elegido a sus 70 años.
Todavía no hay constancia de que hayan ido a visitar a Miguel y a sus chavales los hijos de Nacho Palau, su expareja, el escultor valenciano con el que acordó, hace 15 años, ser padre y formar una familia con cuatro hijos. Los de Palau, que nacieron unos meses después, son Yvo y Telmo, concebidos igualmente mediante gestación subrogada en Estados Unidos.
Sin embargo, la ruptura acabó en los tribunales y desembocó también en la separación de los niños, cada uno con sus respectivos padres biológicos. Pero los chicos nunca han perdido el contacto. Los hijos de Palau pasan el verano en Mallorca con sus ‘hermanos’, como ellos mismos los consideran, y ahora que Bosé está con los suyos en Andorra, es evidente que habrá mucho mayor contacto entre todos.