La organización estadounidense Log Cabin Republicans (los republicanos de la cabaña del bosque), el grupo conservador de defensa de los derechos de los homosexuales vinculado al Partido Republicano, ha abandonado a las personas trans y la defensa de sus derechos. La organización ―“la más antigua y grande de EE UU para conservadores LGB y nuestros aliados heterosexuales”, como se autodefinen ahora en su web―, ha decidido “centrarse específicamente en cuestiones de orientación sexual y valores conservadores”. Numerosos grupos de defensa de derechos LGTBIQ+ han condenado esta decisión. Entre ellas, la National Stonewall Democrats, vinculada al Partido Demócrata: “[Los republicanos] arrojan a las personas trans por la borda”.

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“Somos una organización de defensa de las personas LGB, tal como imaginaron nuestros fundadores y como nuestro centro moral nos llama a ser”, ha detallado Ross Hemminger, presidente de Log Cabin Republicans, en un texto publicado la semana pasada. Así han revertido la decisión que tomaron en 2015, cuando se incluyó la lucha por los derechos de las personas trans en su declaración de principios. Entonces, la organización afirmaba que todos los adultos debían ser libres para buscar la felicidad “sin interferencias del Gobierno”. Ya no. Ahora, Hemminger ha vinculado los derechos trans con una supuesta “ideología radical de género”. Un argumentario que reproduce el usado por el Gobierno de Donald Trump en los ataques y recortes de derechos contra las personas trans, que se han agudizado desde el inicio de su segundo mandato.

Ese asedio del presidente republicano ha cristalizado en la obligación de codificar en documentos como el pasaporte el sexo asignado al nacer; en la retirada de carnets de conducir; el veto de alistarse en el ejército; recortes de los tratamientos de afirmación de género, especialmente para menores; o en la expulsión de las mujeres trans de los deportes. “El movimiento transgénero quiere que hombres biológicos compitan en deportes femeninos independientemente de las consecuencias”, ha dicho Hemminger, en una de las soflamas favoritas de los conservadores estadounidenses en la denominada “guerra cultural”.

El Log Cabin Republicans fue fundado en 1978 en California como respuesta a la Iniciativa Briggs, la Propuesta 6, como se conocía al intento normativo de prohibir a lesbianas y gais trabajar en las escuelas públicas. Aunque en 2016 la organización no apoyó la candidatura de Donald Trump por sus posiciones lgtbifóbicas, sí que lo hizo en las dos elecciones presidenciales siguientes, las que perdió en 2020 contra Biden y las de hace dos años, cuando regresó a la Casa Blanca. Ese giro trumpista se consolidó bajo la presidencia de Charles Moran, que estuvo en el cargo entre agosto de 2019 ―tras la dimisión de Jerri Ann Henry, justamente porque la organización decidió dar su apoyo a la candidatura de Trump― y hasta enero de 2025.

Moran es un magay, un término que engloba a los homosexuales vinculados al universo MAGA (Make America Great Again): “Hombres abrumadoramente blancos, que no usan la palabra queer y no se sienten disgustados con que el líder de su partido alimente el pánico moral contra las personas trans”, describe The New York Times. Tras su paso por la ejecutiva de Log Cabin Republicans fue premiado con un puesto en el Gobierno de Trump, vinculado al Departamento de Energía.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con la bandera LGTBIQ+ y la trans en la manifestación del Orgullo de la ciudad de este año, el 28 de junio.El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con la bandera LGTBIQ+ y la trans en la manifestación del Orgullo de la ciudad de este año, el 28 de junio.TheStewartofNY (Getty Images)

“Los Log Cabin Republicans han completado su proceso de magaficación y han cedido por completo a los deseos de Trump con una medida carente de principios y cobarde para intentar salvar su propio pellejo”, ha criticado la exclusión de las personas trans el presidente de National Stonewall Democrats, Jeremy Comeau, en un comunicado publicado en redes. Además, ha advertido de que los que niegan lo derechos de las personas trans no se quedarán ahí: “La legislación antitrans es el primer paso. La misma coalición ya está atacando el matrimonio igualitario, los derechos de adopción [de parejas homosexuales] y la protección contra la discriminación”.

“Esconder la cabeza bajo tierra no te hace estar a salvo, solo significa que no ves lo que se avecina. Las personas LGB también están en el punto de mira. Siempre lo estuvieron”, ha ahondado Comeau, que ha destacado que la organización a la que representa seguirá apoyando a las personas trans, de las que ha destacado su papel en el activismo y la lucha por los derechos del colectivo, “en Stonewall y en cada lucha que vino después”. “Los muros de piedra siguen en pie siglos después. Las cabañas de troncos [Log Cabin] se pudren desde dentro”, ha añadido.

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