El portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln ha llegado finalmente a puerto este miércoles, después de semanas de denuncias sobre el deterioro en las condiciones sanitarias, alimentarias y de salud mental de sus marineros. El buque ha atracado en la ciudad tailandesa de Laem Chabang, al sureste del país, tras 286 días seguidos en el mar.

La escala que, según el capitán del barco, Dan Keeler, se prolongará hasta el domingo, permitirá a la tripulación descansar antes del regreso a Estados Unidos, informa la agencia Reuters. El buque, con cerca de 5.000 marineros e infantes de marina a bordo, partió de San Diego el 21 de noviembre de 2025 con destino al Pacífico, pero fue desviado hacia Oriente Próximo para apoyar las operaciones estadounidenses durante la guerra contra Irán, que comenzó el 28 de febrero.

En agosto, el senador demócrata Richard Blumenthal advirtió en una carta dirigida al secretario estadounidense de Defensa, Pete Hegseth, y al secretario de la Marina, Hung Cao, de la escasez de suministros, la contaminación del agua, las complicaciones con los sistemas de desagüe y los problemas de salud mental de los tripulantes. Concretamente, y según relatos de familiares recogidos por las publicaciones militares Stars and Stripes y Navy Times, varios marineros desesperados habían querido tirarse por la borda.

Cao reconoció que se habían registrado algunos casos de problemas de salud mental y Hegseth, que había cuestionado inicialmente las informaciones, admitió después que había sido un despliegue difícil.

El Abraham Lincoln solo ha realizado dos paradas durante su misión, pero únicamente para su reabastecimiento: en diciembre, en la isla estadounidense de Guam, en el Pacífico, y en julio, en Omán. El capitán del portaaviones ha confirmado que la parada en Tailandia es la primera escala portuaria completa desde su despliegue.

Militares estadounidenses del Abraham Lincoln llegan a un hotel en Tailandia, el miércoles 2 de septiembre de 2026. Sakchai Lalit (AP Photo/Sakchai Lalit)

El Abraham Lincoln ha sido relevado en la región por el USS George Washington y emprenderá el domingo el regreso a San Diego, un trayecto de unos 22.000 kilómetros que puede prolongarse entre cuatro y cinco semanas. Su retorno a Estados Unidos se produce en un momento en que Washington y Teherán han reanudado sus ataques. El martes, Estados Unidos bombardeó objetivos militares iraníes. Teherán ha replicado este miércoles tomando como blanco varios de los países del Golfo Pérsico que albergan instalaciones o personal militar estadounidense como Jordania, Bahréin y Kuwait.