Estados Unidos e Irán han vuelto a enzarzarse esta semana en una nueva oleada de ataques y represalias mutuas, la peor desde hace un mes, mientras Washington amenaza con llevar a cabo ataques más cruentos. Después de que el ejército estadounidense anunciara este martes haber bombardeado numerosos objetivos militares en Irán, Teherán ha replicado anunciando nuevos ataques el martes por la noche y este miércoles de madrugada contra varios de los países del Golfo Pérsico que albergan instalaciones o personal militar estadounidense como Jordania, Bahréin y Kuwait.

Como sucede desde el principio de la guerra, el pasado 28 de febrero, las versiones de ambos enemigos sobre esos ataques difieren. Mientras que el Mando Central de Estados Unidos en Oriente Próximo (CENTCOM) asegura haber alcanzado solo blancos castrenses, especialmente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el poderoso ejército paralelo iraní, la República Islámica acusa a Estados Unidos de haber atacado objetivos exclusivamente civiles, como una casa en la que se celebraba una boda.

Según las autoridades iraníes, al menos 18 personas, la mayoría civiles, han muerto en esta última arremetida estadounidense —de ellas, cuatro en la citada ceremonia nupcial— y otras 68 han resultado heridas.

La Guardia Revolucionaria ha afirmado, por su parte, haber matado a soldados estadounidenses en una base militar en Jordania, en un ataque como represalia a los bombardeos de Washington. Sin embargo, dos funcionarios estadounidenses han negado esas supuestas bajas en sus filas.

Tampoco se ha informado de muertos en un ataque con misiles y drones contra la base aérea Ali Al Salem de Kuwait, dirigido contra el alojamiento de un comandante estadounidense. El servicio de bomberos de Kuwait ha asegurado que sus efectivos extinguieron un incendio en un complejo residencial de la capital a primera hora del miércoles, tras ser alcanzado por un dron iraní, que causó daños materiales pero no muertes. También Bahréin ha confirmado haber sido objeto de un ataque sin víctimas mortales. Las autoridades del reino árabe han anunciado haber interceptado y destruido varios drones iraníes.

Medios iraníes han precisado que los ataques nocturnos de Estados Unidos alcanzaron el estratégico puerto de Chabahar, en el golfo de Omán, al igual que el de Bandar Abbas, frente al estrecho de Ormuz. También se registraron explosiones en diferentes lugares a lo largo de la costa, incluida la isla de Qeshm, donde se oyeron explosiones en las cercanías del aeropuerto comercial. Según la versión oficial iraní y de testigos de esa zona, los ataques causaron daños considerables. Por su parte, el CENTCOM aseguró que los objetivos eran puntos de la defensa iraní, sistemas de radares y centros de comunicación, entre otros.

Imágenes de los daños tras un ataque estadounidense en la localidad iraní de Kuhestak, este martes. Iranian Red Crescent Society (Reuters)Una ceremonia nupcial

El peor episodio en Irán, en cuanto a sus consecuencias humanas, se produjo en la pequeña población de Kuhestak, en la provincia de Hormozgan, donde la Media Luna Roja iraní informó de la muerte de al menos cuatro personas —entre ellas, un niño—, cuando asistían a una boda. Otras 53 personas resultaron heridas en el mismo ataque.

Según la versión recogida por la prensa iraní, el objetivo era una torre de comunicaciones ubicada en un área residencial que quedó destruida. Los primeros datos que se han conocido apuntan a que fragmentos de un misil impactaron contra la casa donde tenía lugar la ceremonia.

En las imágenes que rápidamente circularon en las redes sociales iraníes, se puede ver viviendas y coches destruidos y a civiles socorriendo a los heridos. “En un ataque ciego y desesperado, Estados Unidos atacó diferentes lugares y también a civiles”, ha asegurado el portavoz de la Guardia Revolucionaria en declaraciones que recogía esta mañana la agencia semioficial Fars. “[Estados Unidos] lamentará los nuevos ataques”, concluía el portavoz.

También el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, ha calificado de “atrocidad” el ataque contra la boda en Hormozgan, una acción que comparó con el bombardeo de una escuela en la sureña ciudad de Minab, el primer día de la guerra, el pasado 28 de febrero, en el que murieron 168 personas, entre niños y profesores.

“Más peligroso que la propia bomba es la normalización de los bombardeos; y más peligroso que el silencio es la conversión del silencio en legitimidad. Irán responderá con firmeza a estos crímenes salvajes”, ha afirmado en la red social X Bagaei.

El pulso de Ormuz

El nuevo pico de tensión entre Estados Unidos e Irán empezó en la madrugada del lunes, cuando Washington atacó Irán por primera vez desde julio e inició una ofensiva dirigida, según su versión, contra “objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica”. El objetivo declarado es contrarrestar los “intentos de agresión” de Irán “contra el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz, y contra los miembros del servicio militar estadounidense desplegados en la región”. Teherán respondió con los ataques del martes y de esta pasada madrugada contra Jordania, Baréin, Kuwait e Irak.

El pulso fundamental entre ambos países sigue siendo, como sucede desde el inicio de la contienda, el control del estrecho de Ormuz, que se ha convertido para Teherán en su principal medida de presión en la guerra. Esa baza ha permitido a Irán paralizar gran parte de las exportaciones de petróleo de los ricas monarquías del golfo Pérsico.

Sin embargo, en las últimas semanas, Estados Unidos ha logrado restablecer parte del tráfico marítimo a través del estrecho a lo largo de una ruta meridional cercana a Omán, según coinciden expertos en petróleo y en Oriente Próximo, si bien no se han recuperado aún las cifras de exportaciones previas al inicio de la guerra, cuando una quinta parte del crudo mundial transitaba por esa crucial vía marítima.