Los profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental en la atención preventiva cardiovascular, sin embargo, se han detectado importantes lagunas relacionadas con el autocuidado relativo a la patología cardíaca. Así lo ha constatado un estudio presentado en el reciente Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), celebrado en Múnich (Alemania), cuyos …


Los profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental en la atención preventiva cardiovascular, sin embargo, se han detectado importantes lagunas relacionadas con el autocuidado relativo a la patología cardíaca. Así lo ha constatado un estudio presentado en el reciente Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), celebrado en Múnich (Alemania), cuyos resultados han sido publicados en el ‘European Heart Journal’.

«Nuestros hallazgos demuestran que los profesionales de la salud no son inmunes a las mismas barreras que limitan la prevención cardiovascular en la población general», indicó, al respecto, el primer autor, el prof. Florian A. Wenzl, del Centro de Cardiología Molecular de la Universidad de Zúrich y del Departamento de Medicina Radcliffe de la Universidad de Oxford.

Los 1.300 profesionales sanitarios que participaron en el programa de evaluación cardiovascular se sometieron a una evaluación estandarizada de los factores de riesgo cardiovascular, el uso de medicamentos, los objetivos del tratamiento y la ecografía carotídea en un subgrupo. Aquellos sin enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA) establecida se compararon con individuos de la población general de la misma edad y sexo.

Factores de riesgo más pronunciados


Entre lo más destacable del estudio cabe señalar que el exceso de peso corporal fue el factor de riesgo modificable más frecuente (46,8%), seguido de la hipertensión (23,2%) y la hiperlipidemia (22,7%). La enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida se presentó en el 11,1% y la aterosclerosis subclínica se detectó en el 21,8% de los profesionales sanitarios sin enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida.

Por otra parte, se observaron deficiencias en el tratamiento entre los profesionales sanitarios con enfermedad cardiovascular establecida. En este grupo, el 41,4 % recibía terapia hipolipemiante y el 9,2 % tomaba medicamentos antiplaquetarios a pesar de las indicaciones de las guías clínicas. 

Al respecto, cuando los profesionales sanitarios recibieron tratamiento, tuvieron más probabilidades que los grupos de control equiparados de alcanzar los objetivos recomendados de colesterol LDL y presión arterial en la prevención primaria.

«Incluso quienes dedican su carrera profesional a tratar enfermedades cardiovasculares a menudo no reciben pero tampoco buscan el mismo nivel de atención preventiva para sí mismos», reconoció el presidente de la ESC, el prof. Thomas F. Lüscher,  coautor principal y . «Esto no es una falta de conocimiento, sino de implementación, y pone de manifiesto barreras sistémicas que merecen atención».

De ahí que los autores consideran que los hallazgos resaltan el valor potencial de los programas estructurados de detección cardiovascular y de atención preventiva para los profesionales de la salud, en lugar de depender únicamente del conocimiento profesional y del autocuidado.

En definitiva, se considera  necesario seguir trabajando para identificar enfoques que puedan mejorar la prevención cardiovascular entre los profesionales sanitarios, incluidos programas de cribado específicos y modelos de apoyo entre pares, y ayudar a cerrar la brecha de implementación identificada en el estudio.