El fichaje de Marc Casadó por el Deportivo fue cocinado a fuego lento y a la vez tuvo un poco de operación relámpago. El club coruñés siempre lo quiso pero con media Europa mirando para el internacional español había que esperar el momento. Se fueron cayendo los pretendientes para el mediocentro catalán y ya era Turquía y Arabia Saudí o A Coruña, y el jugador eligió Riazor. A préstamos en vez de traspasado y no perdía el vínculo del todo con el Camp Nou. El Deportivo debía cuadrar su operación con la de José María Giménez, que tenía prioridad. A media tarde el acuerdo era un hecho y solo quedaba que las dos entidades intercambiasen los documentos, una fase del trato que también requiere de tiempo. Ahí fue cuando el Barcelona pasó de solicitar una cesión pura y dura a querer incluir una operación de compra, que finalmente será de 30 millones y no obligatoria. Mientras llegan de nuevo a un punto de encuentro, las horas pasaban y al jugador ya le pilló en pleno proceso para viajar hasta la que será su nueva ciudad hasta el 30 de junio. Debió posponer esa conexión casi con un pie en la terminal y será este miércoles a primera hora de la tarde cuando ya esté en A Coruña y así se podrá incorporar este jueves a la dinámica de Antonio Hidalgo en Abegondo. La negociación no peligró, pero con el horizonte de la medianoche se arriesgaban a cualquier contratiempo inesperado.
Antes de coger esa aeronave esta mañana, el pivote fue asaltado por la prensa de Barcelona en el Prat antes de subirse al avión. En el medio de reflexiones por su salida del club culé, mostraba su entusiasmo por desembarcar en Riazor. «Dejar de jugar un año en el Barcelona siempre es complicado, cuesta marchar de casa, pero me han hecho llegar un proyecto muy guapo, un buen proyecto, y estoy muy ilusionado con lo que viene», razonaba el futbolista, mientras enfilaba la zona de facturación. También tuvo tiempo para enjuiciar algunas decisiones del club culé con él, que relativiza. «¿Quitarme el dorsal? Ya he hablado con ellos. Todos tenemos cosas que mejorar, todos hacemos cosas bien y cosas mal y ya está», zanja.
Así fue su contratación
Dentro de lo que supone para un recién ascendido asumir la contratación a préstamo de dos futbolistas como Casadó y Giménez, el Deportivo hizo malabares para encontrar encaje a la llegada del pivote catalán. El Deportivo realizó un movimiento en las últimas horas de mercado, tal y como apuntó Sport, del mismo grupo que LA OPINIÓN. A pesar de que contaba con ofertas importantes de Turquía y Arabia Saudí, el pivote se mostró receptivo a la posibilidad de llegar a préstamo a Riazor. Quería ser el décimo fichaje y así es. En Abegondo se trabajó para hacer posibles las dos operaciones, para poder permitírselas.
El Barcelona le dio espacio a Casadó para elegir lo mejor en el siguiente paso de su carrera y todo parecía listo y acordado a mitad de tarde con un préstamo simple, pero la entidad culé, con el jugador listo para viajar, solicitó una opción de compra no obligatoria en el trato, que asciende a 30 millones de euros. La operación se pospuso hasta casi la medianoche, pero el convencimiento del internacional español de llegar a A Coruña fue clave. La entidad del Camp Nou asume parte de la ficha.