Entre gritos de “¡Pedro Sánchez, a prisión!” e “¡Invasores, expulsión!“, varios miles de personas ―50.000, según la Delegación de Gobierno― se concentraron este miércoles a última hora de la tarde frente al Ayuntamiento de Madrid convocadas formalmente para dar su respaldo a Ceuta tras la crisis por la entrada masiva de inmigrantes a finales de julio. Pronto se vio en la protesta de la capital que no se trataba solo de apoyar a los ceutíes, sino de manifestarse en contra del presidente del Gobierno, al que los concentrados dirigieron su ira por lo sucedido, coreando “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!” y pidiendo que se le encarcele. La Federación de Municipios y Provincias (FEMP), que controla el PP, había convocado concentraciones en todo el país, en las que la derecha también demostró capacidad de convocatoria movilizando a decenas de miles de personas ―unas 25.000 en Valencia, 10.000 en Badalona o 20.000 en la propia Ceuta, según las delegaciones del Gobierno correspondientes―. Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, líderes del PP y Vox, que asistieron juntos pero sin coincidir a la protesta de Madrid, endurecieron su ofensiva contra el presidente del Gobierno, acusándolo de “mentir” a los españoles y de ser un “lacayo” de Marruecos y “un traidor” a España.

La protesta de Madrid, la más multitudinaria, comenzó con algunos incidentes con periodistas que cubrían la concentración, increpados por varios manifestantes, y terminó asimismo con episodios de tensión, con la policía teniendo que dispersar con gases lacrimógenos y pelotas de goma a un grupo de unos cientos de personas que, después de Cibeles, continuaron su marcha hasta el Congreso entre gritos de “¡Viva España!” y “¡Ceuta no se vende!”. Los antidisturbios de la Policía Nacional tuvieron que interponerse también entre un grupo con banderas de España, procedente de la concentración de Cibeles, y otro que secundó una marcha antirracista en la que participaron las dirigentes de Podemos Irene Montero, Ione Belarra. En la concentración de Valencia, algunos manifestantes quemaron imágenes de Pedro Sánchez y del rey de Marruecos entre gritos contra los musulmanes: “España, cristiana, no musulmana”, “Musulmán quien no vote” o “Lo sé, Pedro, tu novio es Mohamed”.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, asisten a la manifestación con motivo del Día de Ceuta, este miércoles en Madrid.Claudio Álvarez

Aunque participaron en la misma protesta, Feijóo y Abascal evitaron saludarse y coincidir en el mismo espacio. El líder de Vox, que llegó el primero a las inmediaciones del Ayuntamiento de Madrid entre gritos de “¡presidente, presidente!“, se marchó poco después de hablar ante los medios de comunicación entre una melé de simpatizantes con carteles en los que se leía ”No a la invasión. Defiende Ceuta. Defiende España». Abascal fue así el primero en disparar contra Sánchez, a quien retrató como un presidente servil ante Marruecos y pidió que se le juzgue por traición. “Estamos en manos de un Gobierno lacayo que actúa al servicio de un Gobierno extranjero. Estamos en manos de un traidor que sirve a los intereses de los enemigos de España desde el minuto uno en que fue elegido”, lanzó el líder de Vox.

Abascal sostuvo que “la permanencia de Pedro Sánchez en el poder es una auténtica amenaza no solo para el sistema democrático, para unas elecciones libres”, sino también “para la soberanía nacional, hoy en manos de gobiernos extranjeros, y para la integridad territorial de España, amenazada muy especialmente en Ceuta y Melilla por los amos de Pedro Sánchez”. Y volvió a reclamar que el líder socialista sea juzgado por traición, ya que “la invasión [a Ceuta] es parte de la guerra híbrida que promueve Marruecos contra España con el aliento, con la ayuda, con la complicidad y con el silencio en este momento del presidente del gobierno de España, que es un traidor”.

Feijóo llegó después, acompañado del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, procedente de Ceuta, donde había estado por la mañana junto al presidente ceutí. Solo el alcalde de la capital y su equipo de Gobierno subieron al escenario que había situado el Ayuntamiento frente a la Plaza de Cibeles, desde donde Almeida leyó un manifiesto de la Federación de Municipios y Provincias de respaldo a Ceuta. “Ceuta no está sola. Ceuta: eres y serás siempre España”, leyó Almeida en tono institucional, mientras los manifestantes pedían más caña y le interrumpían con cánticos contra Sánchez y de “¡Queremos votar!“.

Asistentes a la manifestación en Ceuta, este miércoles.Javier Hernández

Feijóo no habló en el acto, pero se acercó después hacia los periodistas y lanzó también una impugnación frontal contra Sánchez. “Una ciudad española ha sido invadida, ha sido ocupada, y lo ha sido lamentablemente con el conocimiento del Gobierno de España”, sostuvo el líder del PP. “Se va a saber por qué invadieron Ceuta, se va a saber quién lo consintió, se va a saber quién lo promovió y, por supuesto, ya sabemos quién nos mintió. Y quien nos mintió, con los informes de la policía en la mano, ha sido todo el Consejo de Ministros y el presidente del gobierno. Es un hecho sin precedentes en nuestra historia. Y es un hecho sin precedentes tener un Gobierno que le ha mentido a todos los ciudadanos en algo tan fundamental como es nuestra integridad y nuestra soberanía”.

Aunque evitaron la foto conjunta, los dos líderes de la derecha unieron fuerzas y exhibieron una unidad de acción que hacía tiempo que no mostraban contra la izquierda, pese a que a la vez compiten entre sí por capitalizar el malestar social por la crisis.

Fotogalería

Las derechas han conseguido una demostración de fuerza en las calles por la crisis de Ceuta con la que elevan la presión contra el Gobierno, que llega ya en una situación muy delicada a la comparecencia del presidente de este jueves en el Congreso, tras la polémica por el informe que la Policía Nacional ha entregado a la juez y que apunta, según lo publicado, a que agentes marroquíes dirigieron la entrada masiva de personas a Ceuta con un objetivo distinto al migratorio. Ese informe dio al Partido Popular la munición perfecta para insistir en el mensaje que llevaba lanzando desde hace días: que el Ejecutivo sí sabía lo que iba a pasar el 30 de julio y que ha tratado de ocultar que Rabat estaba detrás del incidente. “El Gobierno lo sabía y lo tapó. Nos ha mentido a la cara. Ocultando las advertencias e ignorándolas”, acusó por la mañana a La Moncloa el líder del PP desde Ceuta, en su tercera visita desde el comienzo de la crisis. El jefe de los populares responsabilizó a Marruecos de haber “coordinado” la operación de entrada de entre 70.000 y 80.000 personas a la ciudad autónoma, y reclamó que se eleve la hostilidad con el país vecino convocando a la embajadora de Marruecos en España y llamando a consultas al embajador español en el reino alauí.

Los populares trataron de presentar las movilizaciones como “apartidistas” y exclusivamente de apoyo a Ceuta, con el objetivo de agitar las contradicciones de los alcaldes del PSOE, después de que Ferraz instara a sus federaciones a no participar por su “instrumentalización” contra el Gobierno, pero Vox dejó claro desde el principio que su propósito en las protestas era manifestarse “contra el Gobierno criminal”. En los cánticos y en las pancartas de quienes se concentraron en Cibeles estaba claro también que, aunque presentada inicialmente como una movilización sin siglas ni ideologías, la protesta había concitado el respaldo sobre todo de la derecha. PP y Vox calentaron además la convocatoria acusando al Gobierno de pretender “boicotearla” porque la Delegación del Gobierno había reprochado al Ayuntamiento de Madrid un defecto formal en su comunicación de la protesta, pero dejando claro que podría celebrarse. Feijóo insistió hasta el final en que el Ejecutivo había intentado torpedearla, pese a que se celebró con normalidad.

Varias personas queman una bandera durante la concentración de Valencia, este miércoles.Mònica Torres

Los populares y la extrema derecha han coincidido en un frente común que no se reeditaba desde las manifestaciones contra la ley de la amnistía en 2023. Desde hacía tres años que ambos partidos no habían encontrado un elemento aglutinador como el de Ceuta para sumar fuerzas con el objetivo común de derribar al Gobierno de Sánchez cuanto antes. Feijóo y Abascal pugnan al mismo tiempo por un mismo electorado y por capitalizar el malestar que ha provocado la crisis. Génova cree que hasta ahora ha conseguido llevar la voz cantante sobre los de Abascal, pero en el PP hay voces que alertan de que dirigir el debate político hacia la inmigración y crispar el ambiente solo va a terminar beneficiando a la extrema derecha.