Por unas horas, Ceuta estuvo a más de 800 kilómetros de Asturias y, al mismo tiempo, en la plaza del Ayuntamiento de Oviedo, en la plaza Mayor de Gijón, en Avilés, Llanes, Villaviciosa, Tineo, Luarca, Cangas del Narcea, Piedras Blancas o Pola de Siero. La convocatoria de apoyo a la ciudad autónoma sacó a miles de asturianos a la calle y convirtió el mapa regional en una sucesión de banderas españolas y ceutíes, aplausos y proclamas. También dejó otra fotografía: la de una sociedad que comparte la preocupación por Ceuta, pero no necesariamente el diagnóstico sobre lo que ocurre allí. En Gijón y Langreo hicieron falta policías para separar físicamente esas dos visiones.

Oviedo ofreció una de las imágenes más rotundas de la tarde. La plaza del Ayuntamiento se llenó hasta hacer prácticamente inaccesibles sus entradas. Entre la multitud aparecían familias, jóvenes y personas llegadas expresamente desde otros puntos de Asturias. Silvia Castrillo, Blanca García, Mónica Vigil y María del Carmen Muslera se desplazaron desde El Entrego y resumían en una frase el sentimiento con el que habían acudido: «Defender España no es ser facha». Unos minutos antes, cuatro jóvenes ovetenses, Amalia Calleja, Victoria Palacio, Lola Pañeda y Laura Fanjul, reivindicaban que su generación también debía implicarse ante la crisis: «La juventud tiene que volcarse y concienciarse de que esto es importante».

La escena se repetía con distintas dimensiones por toda Asturias. En Tineo, el Ayuntamiento cifró la asistencia en unas 500 personas; en Pola de Siero se congregó un centenar; en Llanes fueron varios cientos. Villaviciosa registró también un lleno frente al Consistorio y en Castrillón las banderas españolas se mezclaron con las ceutíes distribuidas por el propio Ayuntamiento. En Avilés, cientos de voces se unieron al grito de «Ceuta no se vende».

Hasta los pequeños detalles explicaban el clima de la jornada. Cinco amigas asturianas y madrileñas que veranean en Villaviciosa llegaron envueltas en una bandera española porque no habían conseguido encontrar una de Ceuta. «Estamos aquí para apoyar al pueblo ceutí, que no se sientan solos», explicaban. En Llanes, la colocación de la bandera ceutí en la fachada consistorial fue recibida con aplausos. En Luarca, después de una tarde de playa, las primeras enseñas españolas comenzaron a aparecer entre los paseantes antes de que la plaza terminara llenándose. Valdés y Villaviciosa fueron, además, los dos ayuntamientos gobernados por el PSOE que se sumaron a la iniciativa.

Pero fue Gijón donde mejor se vio que detrás de las banderas había también una discusión política mucho más profunda. Media hora antes de la convocatoria, la plaza Mayor ya reunía a cientos de personas. Después quedó pequeña y la concentración se extendió hacia Campo Valdés. La alcaldesa, Carmen Moriyón, llegó acompañada por Adrián Pumares y concejales de Foro y fue recibida entre aplausos. Cristina Reguero y Jesús del Brío, ceutíes residentes en la ciudad, subieron al balcón consistorial. Reguero puso voz al desbordamiento que, a su juicio, vive su tierra: «Somos una ciudad supersolidaria, pero el problema es que no podemos más, la situación está al límite».

A pocos metros se concentraban quienes interpretaban la convocatoria desde el extremo contrario. Banderas republicanas y palestinas acompañaban los gritos de «Ninguna persona es ilegal» en una protesta contra el racismo. A medida que avanzó la tarde, ambas concentraciones terminaron enfrentándose con cánticos e insultos en la plaza del Marqués. La Policía Nacional estableció una línea de separación e identificó a algunos de los presentes. La ciudad ofreció así la imagen más gráfica de la jornada: dos manifestaciones mirándose frente a frente y unos agentes en medio.

Algo parecido ocurrió en Langreo. Allí unas 300 personas coincidieron en la plaza del Ayuntamiento entre banderas y paraguas de España y una movilización alternativa. Los gritos se cruzaron de un lado a otro —«Ningún ser humano es ilegal», «Racista eres tú»— y la tensión obligó también a la Policía a mantener separados a los dos grupos. Una pancarta contra el fascismo completaba una escena que trasladaba a la plaza la fractura política que había precedido durante días a las concentraciones.

Porque la movilización había llegado ya dividida a las calles. La iniciativa promovida desde la Federación Española de Municipios y Provincias abrió una brecha entre los ayuntamientos asturianos: mientras la derecha defendía las concentraciones como una muestra de respaldo a Ceuta ante la crisis migratoria y la presión de Marruecos, sectores de la izquierda las habían cuestionado por considerar que podían alimentar discursos de miedo, racismo o rechazo a la inmigración.

La paradoja de la jornada fue que incluso quienes discutían sobre cómo demostrarlo coincidían en buena medida en que Ceuta necesitaba apoyo. El propio presidente del Principado, Adrián Barbón, trasladó ayer su «solidaridad», «cariño» y «apoyo» a los ceutíes y reclamó un «cierre de filas total y absoluto» frente a lo que calificó de ataque a la integridad territorial y a la soberanía nacional.

Asturias vivió así el Día de Ceuta con sus plazas llenas y su división también a la vista. Hubo banderas, aplausos y balcones; hubo consignas enfrentadas y cordones policiales. Y hubo, sobre todo, una cuestión que recorrió de punta a punta la región: una crisis ocurrida al otro extremo de España había conseguido, al menos durante unas horas, traer Ceuta hasta las calles asturianas.

Asistentes a la concentracion de Pola de Allande.

Asistentes a la concentracion de Pola de Allande. / Demelsa Álvarez

“Somos una ciudad supersolidaria, pero el problema es que no podemos más, la situación está al límite”, señala Cristina Reguero ceutí residente en Gijón, que agradece a la ciudad el apoyo.

Cristina Reguero, ceutí residente en Gijón.

Cristina Reguero, ceutí residente en Gijón. / Carlos Tamargo

Ambas manifestaciones se enfrentan en cánticos en la plaza del Marqués y separadas por un control de la Policía Nacional con personas identificadas por los agentes.

Concentraciones en Gijón.

Concentraciones en Gijón. / Carlos Tamargo

La Alcaldesa en persona les deja subir al balcón entre aplausos de los asistentes.

Cristina Reguero y Jesús del Brio, protagonistas en la manifestación de Gijón.

Cristina Reguero y Jesús del Brio, protagonistas en la manifestación de Gijón. / Carlos Tamargo

Las dos manifestaciones de Langreo separadas por la Policía.

Las dos manifestaciones de Langreo separadas por la Policía.

Las dos manifestaciones de Langreo separadas por la Policía. / David Orihuela

Silvia Castrillo, Blanca García, Mónica Vigil y Maria del Carmen Muslera se trasladaron a Oviedo desde El Entrego: «Defender España no es ser facha».

Silvia Castrillo, Blanca García, Mónica Vigil y Maria del Carmen Muslera.

Silvia Castrillo, Blanca García, Mónica Vigil y Maria del Carmen Muslera. / Alicia García-Ovies

El Ayuntamiento cifra en 500 personas la asistencia a la manifestación en apoyo de Ceuta.

Concentración en Tineo.

Concentración en Tineo. / Demelsa Álvarez

El alcalde de Cangas del Narcea, José Luis Fontaniella, fue el encargado de leer el manifiesto de los ayuntamientos de España en apoyo a Ceuta y a los Ceutís.

El alcalde de Cangas del Narcea, José Luis Fontaniella, fue el encargado de leer el manifiesto de los ayuntamientos de España en apoyo a Ceuta y a los Ceutís

El alcalde de Cangas del Narcea, José Luis Fontaniella, fue el encargado de leer el manifiesto de los ayuntamientos de España en apoyo a Ceuta y a los Ceutís / Demelsa Álvarez

Asistentes a la concentración de Soto del Barco.

Asistentes a la concentración de Soto del Barco.

Asistentes a la concentración de Soto del Barco. / A. de la Fuente