Miles de personas se han concentrado este miércoles por la tarde en la Plaza de Sant Jaume coincidiendo con el Día de Ceuta. Pero lo que inicialmente tenía que ser una movilización para mandar un mensaje de solidaridad a la población ceutí, en Barcelona se ha vivido en medio de un clima de fuerte tensión, por la coincidencia de dos concentraciones de índole contraria. A un lado de la plaza, separados por un fuerte cordón policial, estaba la manifestación convocada por PP y Vox, a la que se han sumado también grupos de ultraderecha y neonazis como Núcleo Nacional, mientras que en el otro lado se han reunido entidades antiracistas citadas por Unitat contra el Feixisme i el Racisme.
A pesar de que el fuerte despliegue policial ha evitado enfrentamientos, ha habido gritos e insultos cruzados de un lado al otro de la plaza. Mientras en la parte Besòs se podían escuchar lemas como ‘Fuera fascismo de nuestros barrios‘ o ‘Nazis no’; en la Llobregat reinaban los ‘Ceuta no se vende, Ceuta se defiende’, acompañados de graves insultos contra el presidente Pedro Sánchez y proclamas contra la inmigración como ‘España cristiana y no musulmana‘ o ‘No es inmigración, es una invasión’.

Manifestantes convocados por plataformas antiracistas en Barcelona / Manu Mitru
A las siete de la tarde, una hora antes de la convocatoria de PP y Vox, la plataforma Unitat Contra el Feixisme i el Racisme había convocado otra concentración bajo el lema ‘No al racismo. Ni en Ceuta, ni en ninguna parte. Ninguna persona es ilegal’. Una columna con varios centenares de personas ha subido por la calle Jaume I al grito de ‘No pasarán’. En la plaza de Sant Jaume, sin embargo, ya les esperaba un fuerte cordón policial que se ha mantenido a lo largo de toda la tarde.
A esta concentración se ha sumado Comuns, cuyo diputado en el Congreso y candidato a la alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, ha criticado la «mala gestión» de los socialistas en la crisis migratoria y ha reclamado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que asuma «responsabilidades».
Probablemente este sería el único punto que podrían suscribir desde ambas concentraciones, ya que los gritos de ‘Marslaska dimisión’ se han oído con fuerza en la protesta organizada por PP y Vox. Oficialmente la cita era a las ocho, pero los manifestantes han empezado a llenar el espacio ya desde una hora antes. El llamiento de la derecha ha sobrepasado las previsiones iniciales y ha obligado a los Mossos, que hacían controles de acceso en ambas concentraciones, a abrir las barreras y a ampliar el espacio previsto.

Núcleo Nacional, entre los manifestantes por Ceuta en Barcelona / Manu Mitru
En esta parte de la plaza se han dejado ver dirigentes populares como el líder del partido en el ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera, que ha criticado la ausencia del president Salvador Illa y del alcalde Jaume Collboni, vacío que los populares han representado con dos sillas vacías con sus nombres. «No es una concentración partidista, es para acompañar a nuestros hermanos ceutíes. Lamentamos que Collboni no esté aquí», ha denunciado Sirera a pesar de que los insultos contra Sánchez eran constantes a su lado. Rodeado de otros dirigentes populares como Alberto Nadal o el diputado en el Congreso Nacho Martín Blanco, Sirera también ha acusado a los dos dirigentes socialistas de preferir estar al lado de Sánchez que con los ceutíes.
Por parte de Vox, el diputado Joan Garriga y el concejal Gonzalo de Oro Pulido han salido al balcón del ayuntamiento con unas cartulinas que representaban la bandera de Ceuta.
Otras convocatorias
Paralelamente, también se ha celebrado han hecho otras convocatorias frente a los ayuntamientos de Badalona y Castelldefels, ambos gobernadas por el PP, y en otras 20 ciudades catalanas.
Un mes después de la entrada de 70.000 migrantes en Ceuta, la ciudad autónoma sigue lejos de poder volver a la normalidad y la tensión política, lejos de disminuir, crece de forma exponencial. La mayoría de migrantes regresó a Marruecos durante las primeras 48 horas, pero son cerca de 5.000 los que siguen malviviendo en sus calles y playas, lo que ha vuelto a situar en el centro del debate la gestión de la frontera entre España y Marruecos y se ha convertido en una nueva arma de la derecha contra el Gobierno de Sánchez.
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