Donald Trump y el estrecho de Ormuz
El presidente estadounidense, Donald Trump, propuso en redes sociales rebautizar el estrecho de Ormuz con su propio nombre, en un tuit que resuena en plena escalada regional. La iniciativa sostiene que Washington controla la vía estratégica, una afirmación que llega tras recientes bombardeos directos en la zona y la región.
La propuesta de Donald Trump de poner su nombre al estrecho de Ormuz
En su mensaje planteó: “Ahora que está bajo control de Estados Unidos, ¿deberíamos cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por el de estrecho de Trump?”, y añadió que el giro haría que tanto el paso como “el propio Estados Unidos” estén “más candentes que nunca”, según escribió en la red social.
La publicación sucede después de que Trump difundiera un mapa que identifica la vía marítima como “nuevo” territorio estadounidense y de afirmar que Washington tiene “un control casi total” del estrecho. En agosto aseguró que las fuerzas de EE. UU. habían desminado el paso, algo que Teherán negó rotundamente de inmediato.
Después de la firma del memorando, Teherán permitió el paso por el estrecho de Ormuz, aunque lo volvió a cerrar parcialmente a mediados de julio como represalia por ataques contra su territorio. Esos altibajos en la navegación marcan la fragilidad del corredor y alimentan la retórica sobre soberanía y seguridad.
Las reacciones y las operaciones
EE. UU. atacó objetivos iraníes por segunda vez en 48 horas para frenar lo que describió como “intentos de agresión” al transporte marítimo y a sus tropas. Irán respondió golpeando instalaciones estadounidenses en Jordania, Baréin, Kuwait e Irak. Además, el secretario de Energía aseguró que “17 millones de barriles de crudo transitaron de manera segura” por una ruta alternativa.
El tuit llega una semana después de que difundiera un mapa que señalaba la vía como parte del territorio que EE. UU. considera suyo, y de anunciar su intención de incorporarlo a las áreas controladas por Washington. La publicación coincide con nuevas operaciones militares en la región y con el aumento de la retórica presidencial.
La tensión en torno al estrecho de Ormuz mantiene en vilo a los mercados y a las armadas. Teherán sostiene que no permitirá el paso sin su permiso y negó haber sido desminado, mientras Washington insiste en su presencia, con declaraciones que complican cualquier intento de desescalada en el área estratégica.