Hay algo incómodo en las preguntas de Bertolt Brecht. En Preguntas de un obrero que lee, escrito durante su exilio danés, el poeta se acerca a ciudades, imperios y victorias y, en lugar de simplemente admirarlos, pregunta: “¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?”. “Y Babilonia, tantas veces destruida, ¿quién la reconstruyó otras tantas?”, se cuestiona más tarde. Son preguntas sencillas, que resultan difíciles de esquivar y ponen en duda aquello que hemos aprendido a aceptar como dado.
Tantas historias. Tantas preguntas, las palabras con las que termina el poema dan título a la exposición que presenta Max de Esteban (Barcelona, 1959) en Foto Colectania. Una pregunta atraviesa la muestra: ¿cómo se fotografía un mundo cuyo poder ha dejado de ser visible?
“Vivimos dentro de infraestructuras tecnológicas, económicas y políticas que deciden buena parte de nuestra vida y que apenas vemos y conocemos”, explica el artista durante una conversación telefónica. “Mi trabajo consiste en señalarlas y apuntar a cuatro preguntas: ¿quiénes las controlan?, ¿cómo se diseñan?, ¿qué valores políticos integran? y ¿cómo transforman nuestro comportamiento?”.
Comisariada por Elisa Medde, la nueva directora de la Fundación Foto Colectania, la muestra se articula a partir de obras pertenecientes a Estética de la Extinción, un proyecto en curso centrado en las infraestructuras del capitalismo contemporáneo en el que trabaja De Esteban desde hace una década. Infraestructuras no entendidas únicamente como las físicas: carreteras, redes eléctricas o satélites, que permiten que un sistema funcione, sino aquellas “arquitecturas de lo posible, las tecnologías, redes y condiciones materiales que determinan qué puede pensarse, imaginarse o hacerse”, tal y como apunta la comisaria.
En torno al capitalismo financiero se muestra 20 Red Lights. El nombre viene de una canción de los Rolling Stones, Far Away Eyes, que sugiere que los mayores desastres suelen venir de nuestra confianza en que nada grave nos va a pasar. La serie se compone de 20 fotografías en blanco y negro que muestran paisajes sin presencia humana, sobre los que se superpone un círculo rojo. Cada imagen nombra y define uno de los veinte instrumentos financieros clave con los que opera el sistema: mecanismos abstractos, con nombres incomprensibles para la mayoría de las personas, que aparecen integrados en algún lugar de la imagen. Debajo de cada fotografía, una definición técnica explica con precisión su funcionamiento. El círculo rojo funciona como señal de alarma, pero también registra los movimientos de la bolsa durante veinte jornadas de cotización. “La serie apunta a una transformación profunda del capitalismo: a un sistema en el que los beneficios siguen concentrándose en el capital mientras una parte creciente del riesgo se traslada al conjunto de la sociedad”, apunta De Esteban. “Permite que el capitalismo sea mucho más agresivo y arriesgado porque, al final, el grueso de la pérdida lo paga la sociedad”.
De la serie ‘White Noise’ (2020).Max de Esteban
De 20 Prisiones Imaginarias, se incluye una impresión de gran formato tomada dentro de las oficinas de Goldman Sachs en Nueva York. La serie se inspira en las cárceles de Piranesi y reúne fotografías de espacios interiores de algunas de las mayores instituciones financieras del mundo. Son imágenes oscuras, casi fantasmales, en las que aparece una larga cifra en rojo cuyo significado no se especifica. Según explica el artista, la cifra representa los activos bajo gestión, es decir, el valor de los fondos y bienes que estas instituciones administran en nombre de sus clientes. La obra reflexiona así sobre el desplazamiento del valor desde lo material —la fábrica, la mercancía, el oro— hacia una economía cada vez más abstracta y digital. “El ejemplo de Lehman Brothers resulta revelador: cuando esa cifra llegó a cero, los edificios seguían allí, pero el valor que representaban había desaparecido”, destaca De Esteban.
“Trabajo con fotografía y vídeo como si fueran un solo medio”, advierte De Esteban. “Hay una idea que me persigue: la fotografía tradicional fue el lenguaje visual dominante del siglo XX, una tecnología que transformó por completo la creación artística y la visualidad, en pleno capitalismo industrial. Ahora estamos en tránsito hacia otro capitalismo. Hacia un mundo digital e invisible. El sustrato de la imagen —y de los textos y sonidos— ya no es orgánico sino eléctrico. Son ceros y unos alojados en un centro de datos que precisan de algoritmos para poderse ver. Y este desplazamiento tiene consecuencias de una magnitud difícil de calibrar. Ninguna de las cinco empresas de mayor capitalización bursátil del planeta produce algo material. Producen archivos digitales abstractos”. La pregunta para el artista es, por tanto, cómo dar forma visual a un mundo algorítmico que se escapa de los registros de la expresión humana y que resulta, por su propia naturaleza, irrepresentable. “Ese es hoy un gran reto para la fotografía y el arte en general”, asegura.
Así, la obra de De Esteban no busca representar directamente aquello que permanece oculto, sino hacer visibles sus huellas: los escenarios, las formas y los efectos que dejan a su paso las estructuras que organizan nuestra vida. En White Noise, dirige la mirada hacia una de las últimas consecuencias de esas estructuras: la extinción. Una serie de veinte fotografías muestra lugares del planeta, situados en un momento inmediatamente anterior a la desaparición de la humanidad. Al pie aparecen sus coordenadas galactocéntricas y las 20 bacterias extremófilas, recientemente conocidas, que sobreviven en condiciones que se creían imposibles para sostener la vida. “No es una fantasía apocalíptica: es lo que sucederá si no cambiamos”, advierte el artista. Una forma de cuestionar, también, nuestro antropocentrismo.
‘Fractal Landscapes’ (2022).Max de Esteban
En un vídeo de un sol con el mismo nombre (White Noise), una voz recita en latín un fragmento de las Metamorfosis de Ovidio sobre la destrucción del planeta Tierra por el fuego. “Es un fragmento bellísimo y terrible”, señala el artista. El episodio de Faetón introduce una imagen antigua que adquiere una inquietante actualidad: alguien recibe el control de una máquina que no sabe manejar y termina destruyendo el mundo. La advertencia procede de la propia Tierra, no de un dios. La tecnología, el poder y la incapacidad para controlar aquello que hemos creado vuelven a encontrarse.
De igual forma, la instalación Fractal Landscape invita al espectador a caminar entre fotografías impresas a gran escala sobre seda natural. Habla de la belleza enfermiza dentro del mundo que estamos construyendo. El paisaje aparece aquí como un archivo de las transformaciones provocadas por la actividad humana. Ya no existe un paisaje completamente natural; lo que vemos es, en buena medida, el resultado acumulado de nuestras decisiones.
El vídeo Cartografía Provisional – Entrevista con mi madre, introduce una dimensión diferente. Aquí, las mismas transformaciones se examinan dentro de una biografía. Es una conversación imaginada que aborda temas como la naturaleza de la fotografía contemporánea, el materialismo como actitud filosófica y el sentido del arte.
“Vivimos una de las grandes transformaciones de la humanidad. Un momento en que tenemos la certidumbre de que un mundo se acaba, pero en que no sabemos del que vendrá”, apunta De Esteban. Para el artista, la verdadera ruptura con el pasado está en el debilitamiento de dos capacidades sobre las que se construyó la modernidad: “la de pensar por nosotros mismos y la de actuar juntos, la capacidad de intervenir y transformar el mundo para mejorar. De ambas surge la idea de progreso y, con ella, la fe en el futuro. Llevan tiempo erosionándose y eso tiene unas consecuencias tremendamente significativas”. Tecnologías de una potencia extraordinaria, sostiene, están transformando nuestra manera de pensar y nuestra capacidad de acción política, mientras concentran un poder cada vez mayor en quienes las controlan.
“Y una capacidad que no se ejerce se atrofia”, advierte. No sabe cómo recuperarlas, pero sí dónde empezar: “lo primero que hay que hacer es desvelar lo que está ocurriendo”. Y para eso, dice, solo tenemos una herramienta, “la misma que tenía el obrero de Brecht: plantear preguntas”.
Tantas historias. Tantas preguntas. Max de Esteban. Foto Colectania. Barcelona. Hasta el 20 de septiembre de 2026.