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Hace un tiempo que descubrí los limpiadores ultrasónicos y me fascinaron. Tal cual. Los conocí precisamente por recomendación de una muy buena amiga que tenía uno en casa para limpiar las joyas. Esas que yo solía dejar toda la noche en un vaso con agua caliente y un poco de jabón de platos, ya sabéis todos cuál, y por la mañana lucían brillantes como el primer día.
Sumida en mi rutina, estaba un día limpiando mi férula de descarga nocturna con un cepillo específico para ello cuando se me vinieron a la cabeza de nuevo estos limpiadores, pensando que quizás sería una buena inversión para eliminar la suciedad mucho mejor de lo que yo lo estaba haciendo. Dicho y hecho, me faltó tiempo para darle al botón de comprar y esperarlo en casa como agua de mayo.
A simple vista no tiene demasiado misterio: un recipiente en el que introducir agua, colocar el objeto que queremos limpiar y pulsar un botón. Sin embargo, lo interesante ocurre dentro. Este aparato genera ondas ultrasónicas que producen millones de diminutas burbujas en el líquido; al colapsar, estas generan un efecto de limpieza capaz de desprender la suciedad de superficies y rincones difíciles de alcanzar manualmente. En palabras técnicas, esto se conoce como cavitación.
La teoría suena bastante bien, pero la práctica es lo que vamos a poner a prueba para ver si realmente merece la pena la inversión o si se queda en un trasto más rodando por casa.
A primera vista
Nada más recibir el paquete en mi casa, sentí la necesidad de ponerlo en marcha. Llevaba días deseando hacerlo y no podía esperar más: había llegado la hora de limpiar. No sin antes leerme bien las instrucciones para comprobar qué se podía meter en la máquina y con qué programa cada uno de ellos. Es aquí donde empiezan las primeras limitaciones que debemos tener en cuenta y es que no se puede meter todo lo que nos apetezca, obviamente. Bueno, por poder sí pero quizás no obtengamos el resultado esperado.
Aunque los limpiadores ultrasónicos resultan especialmente eficaces con materiales duros como metales o cristal y con objetos que tienen pequeños recovecos difíciles de limpiar manualmente, hay que tener cuidado con materiales porosos, piedras delicadas, superficies con determinados revestimientos o piezas que estén unidas mediante adhesivos.
¿Qué se puede introducir en un limpiador ultrasónico?
- Joyas: collares, anillos, pendientes, pulseras, brazaletes.
- Artículos de metal: relojes, monedas, medallas, insignias, válvulas, componentes de equipos.
- Materiales de escritura: punta, brocha de bolígrafo, boquilla de impresora, sello de firma.
- Productos de salud: cepillos de dientes, dentaduras postizas, fundas de dientes, etc.
En cuanto a objetos que no se pueden limpiar en estos casos son aquellos de madera, perlas verdaderas, cuero o maquinaria de reloj, entre otros.
Limpiador de ultrasonidos con capacidad para 600ml.L.P.Un proceso tan rápido como sencillo
Así es, tan rápido como sencillo de usar. En mi caso, elegí el limpiador de ultrasonidos de KECOOLKE con capacidad para 600ml. Un tamaño más que suficiente para lo que yo lo iba a usar. En este caso, es de acero inoxidable con un recubrimiento impermeable, duradero y fácil de limpiar que incluye, además, cuatro bases antideslizantes para reducir el ruido eficazmente.
A la hora de ponerlo en marcha, el primer paso es abrir la tapa, colocar el objeto que vamos a limpiar en la bandeja que incluye y verter agua sin superar la línea que indica el máximo, aunque siempre debe cubrir lo que vayamos a limpiar. Se puede añadir un poco de jabón lavavajillas aunque no es imprescindible. Una vez lo tenemos, cerramos la tapa, enchufamos y encendemos el limpiador. Es ahí donde aparecerá el temporizador que podremos elegir entre la siguiente duración: 90s/180 s/280s/380s/480s. Una vez hecha la limpieza en el tiempo elegido, el limpiador ultrasónico se apaga automáticamente.
El fabricante recomienda no hacer más de tres limpiezas seguidas, así que para vaciarlo simplemente cogemos el limpiador y vertemos el agua por el lavabo. Después, podemos dejarlo secar al aire libre con la tapa abierta o secar con un papel absorbente.
Resultado del agua después de realizar varias limpiezas.L.P.A prueba
Empecé con lo que más ganas tenía de ver el resultado: mi férula nocturna ya que con el paso del tiempo se va oscureciendo y acumulando suciedad en zonas que después son difíciles de acceder con el cepillo. Y lo cierto es que por mucho que le des con el cepillo, no vuelve a su estado inicial. Así que añadí una gota de jabón líquido para lavavajillas y a funcionar. En mi caso, puse dos veces la función de 180 segundos para limpiar más en profundidad ya que, en un primer momento, no sabía bien cuánto tiempo sería lo ideal. Al ver el resultado pasados los primeros segundos, decidí darle una segunda ronda para maximizar la limpieza. El aparató salió mucho más transparente y reluciente, ya que estaba oscurecido y opaco.
Las joyas fueron el segundo objetivo. Me quité algunos de mis pendientes y los coloqué en la bandeja con forma de semiluna, colgados y enganchados en los huecos indicados para ello. Eran unos aros que por su forma tienen bastantes recovecos donde se acumulan generalmente restos de productos capilares. También introduje un pequeño arito con circonias. ¿El resultado? Justo el que esperaba y conocía ya de haberlos limpiado en la máquina de mi amiga: unos pendientes brillantes como el primer día.
Bandeja para colocar pequeños objetos y relojes.L.P.
Eso sí, antes de introducir una joya conviene conocer bien el material y las piedras que incorpora: las perlas, ópalos, corales y otras piedras porosas o delicadas no son adecuadas para este tipo de limpieza.
¿Merece la pena tener un limpiador ultrasónico en casa?
Después de probarlo con diferentes objetos, mi conclusión es que su principal ventaja no está necesariamente en conseguir que algo que ya estaba limpio parezca nuevo, sino en llegar a esos pequeños espacios en los que la limpieza manual se queda corta. Sin embargo, es cierto que depende bastante de para qué quieras utilizarlo ya que su verdadero interés está en objetos pequeños con recovecos o superficies complicadas de limpiar a mano.
Para mí, el punto decisivo sería precisamente ese: si tienes varios objetos que limpias habitualmente y que nunca consigues dejar completamente bien, puede ser una herramienta bastante útil. Si solo vas a utilizarlo una vez al año para limpiar un par de joyas, probablemente termine ocupando espacio en un cajón.
Eso sí, antes de meter cualquier objeto en el depósito hay que comprobar que el material sea compatible. Un limpiador ultrasónico puede ser muy eficaz, pero precisamente esa potencia de limpieza hace que no sea adecuado para todo.
Preguntas frecuentes sobre limpiadores ultrasónicos
¿Cómo funciona un limpiador ultrasónico?
Utiliza vibraciones ultrasónicas que se transmiten a través del agua para desprender la suciedad acumulada, incluso en rincones pequeños o de difícil acceso. De esta forma, no es necesario frotar directamente los objetos y la limpieza resulta más cómoda.
¿Se puede utilizar un limpiador ultrasónico solo con agua?
Sí. El agua es suficiente para realizar la limpieza, aunque en algunos casos se puede añadir un producto de limpieza adecuado para potenciar el resultado. Para una limpieza habitual de objetos pequeños, puede utilizarse simplemente con agua.
¿Un limpiador ultrasónico puede dañar los objetos?
Sí, dependiendo del material y del objeto que se introduzca. Las vibraciones pueden no ser adecuadas para determinados materiales, acabados o piezas delicadas. Por eso, antes de utilizarlo, conviene comprobar que el objeto es apto para este tipo de limpieza y seguir las indicaciones del fabricante.
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*Todos los precios de compra incluidos en este artículo están actualizados a 3 de septiembre de 2026.
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