Aprieta el calor por Murcia bajo un tórrido sol y yendo en bici es inevitable que los ciclistas se pongan morenos. Cuando Enric Mas, líder de la Vuelta, se quita el casco, se le aprecia la ‘marquinha’ en la cara, allí donde las correas impiden que se tueste la piel. Se le ve feliz, este jueves cumple una cuarta etapa de líder, ya no habrá esprint (victoria en Lorca de Matthew Brennan, la tercera que logra) y buena parte de la carrera se juega en la cumbre de Calar Alto, cerca de los decorados del espagueti wéstern por las secas tierras de Almería.
Mas recibe la palmada de Alejandro Valverde en la salida de Cartagena, etapa ciento por ciento murciana, por donde entrenaba el eterno astro de la región. Una etapa llana sin contratiempos es un éxito cuando un líder no se juega nada, salvo que se produzca un accidente cruél, como el que apartó a Tadej Pogacar de la Vuelta.
La labor del Movistar es proteger a su líder, lo que haría cualquier otra escuadra, es obvio, si llevasen el jersey rojo. Los que van cumpliendo la labor gregaria, al final, como Iván Romeo, se descuelgan que, aunque se vaya a rueda a 55 por hora, el desgaste, la tensión y el peligro están siempre presentes. Y eso que ahora ya se ha oficializado proteger la zona de llegada a los últimos cinco kilómetros, así los líderes de la general se rezagan. Con menos cascos jugándose la victoria de etapa disminuye el peligro de caída.
La lengua catalana
Mas habla en catalán con Albert Rabadan, que es el periodista que realiza la traducción al inglés en las conferencias de prensa de la Vuelta, como hace también en la Volta. Y el líder de la carrera se despide de los periodistas con un “adéu” que le sale del alma después de atender a las preguntas. Igual por aquello de que Lorca está hermanada con Molins de Rei.
Hubo un tiempo en el que había mallorquines en el Movistar, como Lluís, que sin ser familia, comparte apellido con Mas. Ahora, entre los catalanoparlantes sólo corre Roger Adrià, que es de Barcelona, pero no ha sido incluido en la lista de la carrera. El inglés tampoco es ajeno, aunque en esta Vuelta, después de la retirada del belga Cian Uijtdebroeks, todos se expresan en castellano, así que en mallorquín sólo puede hablar con la familia o algún amigo de la infancia que lo llama para animarlo.
Corre con alegría por la Vuelta, una carrera que ha dado un giro total desde el abandono de Pogacar. Su equipo continúa como si siguiera en acción: es el que más vehículos y personal llevan. Si se coincide con ellos en un hotel es más fácil encontrar aparcamiento en el centro de una ciudad que en el propio del establecimiento.
«Pogacar atacaba y se iba, yo debo calcular más»
“Pogacar atacaba y se iba. Nadie puede seguirlo. Yo no tengo sus piernas y debo calcular más los ataques que pueda hacer, así que no sé todavía cómo actuaré en Calar Alto, aunque soy consciente de que le llevo una buena renta a Roglic”. El esloveno veterano, segundo de la general, cuatro Vueltas en el palmarés, va segundo en la tabla y se encuentra a 1.18 minutos de distancia del ciclista balear.
Ahora todo está más igualado. Mas sabe que, aunque vista de rojo, no le vale que sea el principal favorito, porque todos están enganchados en tiempo como una lapa a una roca. Y, en cualquier momento, por ejemplo, en el encadenado de montañas de este jueves, primero Velefique y luego Calar Alto, todo puede cambiar; aunque sea por una avería en la bici.
Pero él hace bromas, sonríe, habla con desparpajo y en el pelotón ordena y manda como si fuera el general del ejército, que de hecho lo es, con soldados vestidos de azul y uniformados con las letras del Movistar.
Regula el trabajo de los compañeros. A ellos les da igual quién gane el esprint, que eso es cosa de Wout van Aert cuando lanza a su compañero Brennan hacia la victoria: exquisito contar con su servicio para ganar etapas en la Vuelta. Poca historia reúne la etapa hasta el punto de que Mas implora que se lo habría pasado en grande si hubiese soplado el viento lateral con fuerza, señal de cortes en el pelotón, diversión a bordo, sobre todo si el tajo se produce por detrás del líder de la carrera y sorprende a algún favorito.
Se acaba la etapa, sigue el calor y en estas condiciones, siempre con Enric Mas de líder.
Fuente: El Periódico