El calentamiento global que vive el planeta debido principalmente a la quema de los combustibles fósiles es el gran elemento disruptivo del clima global. Pero a este problema motivado por el ser humano se le superpone ahora un fenómeno natural cíclico, El Niño, que contribuye a elevar la temperatura media mundial aún más y modifica en muchas regiones los patrones de lluvias. El Niño, un patrón climático caracterizado por el aumento del calor en la superficie del agua en las áreas tropicales del Pacífico que acaba teniendo efectos en todo el globo, está activo desde junio y ya causa estragos en Latinoamérica, que van desde sequías a inundaciones. Y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) realiza un estrecho marcaje de su evolución para advertir de los efectos de un evento que en esta ocasión será muy intenso.

“Se prevé que el episodio alcance una intensidad muy fuerte antes de llegar a su apogeo hacia finales de año”, explica en su boletín mensual sobre El Niño la OMM. De hecho, desde junio la temperatura de la superficie marina de esa zona clave del Pacífico ha ido aumentando semana a semana. La novedad del boletín que publica este jueves esta organización ligada a la ONU es que existe un 100% de probabilidades de que este episodio de El Niño se mantenga al menos hasta febrero de 2027.

El Niño suele producirse con una periodicidad de entre dos y siete años, y su duración oscila entre nueve y doce meses. Normalmente, comienza a formarse entre marzo y junio, y alcanza su apogeo entre noviembre y febrero.

“Un episodio de El Niño de intensidad muy fuerte [como el que se está empezando a desarrollar ahora] aumenta la probabilidad de que se produzcan cambios sustantivos en los patrones de temperatura y precipitación en muchas partes del mundo”, señala la OMM. “Sin embargo, la intensidad de un evento dado no tiene una correspondencia directa con la magnitud de sus efectos en ninguna región concreta”, añade. Básicamente, lo que plantea esta organización es que existe incertidumbre sobre cómo evolucionarán los impactos ligados a El Niño. Porque no existen dos iguales.

De hecho, la dureza de sus consecuencias pueden variar mucho. El Niño ha traído en anteriores ocasiones —la última vez que se dio fue entre 2023 y 2024 y se registraron temperaturas globales récord— cambios en las pautas de temperatura y precipitación a escala mundial, además de aumentar el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.

“El fenómeno de El Niño está adquiriendo enormes proporciones ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas, aguas que se están calentando”, ha señalado a través de un mensaje grabado en vídeo el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. “La temperatura de la superficie del mar es cada vez más alta, las temperaturas no dejan de subir y el mundo se encuentra ya en la zona de peligro de los fenómenos meteorológicos extremos”, ha añadido.