Libros, antigüedades y objetos fetiche inundan cada rincón de este piso de París

El día a día de Adrien Albou transcurre a toda velocidad. Después de crear Le Garage, la línea masculina de la firma de prêt-à-porter Paul & Joe, y de cofundar los restaurantes japoneses Hando –que ya cuentan con cuatro locales en la capital francesa–, este joven (hiper)creativo se prepara ahora para lanzar Betsu Betsu, su propio sello discográfico. Y, sin embargo, todos estos proyectos apenas permiten hacerse una idea de la amplitud de su universo. Porque, desde niño, lo que mueve a Adrien Albou es una curiosidad inagotable, que lo lleva de los puestos del rastro de Saint-Ouen a los mercadillos de cerámica japonesa. Ávido de piezas, libros, arte y diseño, se alimenta de cuanto lo rodea; es decir, prácticamente de todo. Su piso de París, a pocos pasos del Elíseo, entre importantes casas de subastas y boutiques de lujo, se ha convertido en el escaparate de sus numerosas colecciones. Nos abre las puertas de su hogar.

Retrato de Adrien Albou en la cocina de su piso de París

Adrien Albou en la cocina de su piso de París.

©Robin LefebvreTocadiscos vintage y vinilos

Un rincón dedicado a la música, una de sus grandes pasiones.

©Robin LefebvreHomenaje al cantante Serge Gainsbourg

La entrada del apartamento, cona personalidad muy marcada, anticipa lo que encontraremos en el resto de la vivienda: un espacio pintado íntegramente de negro y realzado por un parqué en damero, en homenaje al piso parisino del cantante francés Serge Gainsbourg (1928-1991) “Decidí pintar estas paredes de este color como referencia a un artista al que venero desde que era niño”, explica. “Su casa de la rue de Verneuil siempre me ha inspirado, incluso antes de que pudiera visitarla. El hecho de que durante tanto tiempo no se pudiera acceder a ella alimentaba la imaginación; yo me nutría de libros y de imágenes que encontraba por todas partes”.

Como en la casa del legendario artista, la entrada de Adrien Albou está repleta de detalles personales. Las ilustraciones de René Gruau, dibujante que trabajó para grandes nombres de la moda como Christian Dior, son recuerdos de infancia que decoraban el piso de sus padres y que él ha heredado. La gran fotografía de Jack Nicholson, tomada por Alain Benoit para la revista Façade en los años 70 –una edición limitada a tan solo 12 ejemplares–, refleja la fascinación del creativo por el mundo de la fiesta y la noche, al igual que el disco de oro de The Doors que, según cuenta, “le quitó” a su padre.