La nueva temporada de la galería Ponce+Robles arranca con Volkan Diyaroglu, artista turco recientemente incorporado a la galería, cuya trayectoria internacional está ganando visibilidad y reconocimiento en España. ‘Realidad disociada’ reúne cinco grandes pinturas acrílicas dedicadas a un solo motivo –puertas de edificios … berlineses cubiertas de grafitis y carteles arrancados– a partir del cual se despliega una reflexión sobre la naturaleza de la imagen y nuestra manera de mirarla.

Al entrar en la sala, la precisión fotográfica de los lienzos –de colores vibrantes y composición fragmentada– induce a pensar que se trata de impresiones. Sin embargo, al acercarse emerge la plasticidad de la materia pictórica y comienza el juego perceptivo presente en toda la muestra.

Desde hace años, Diyaroglu trabaja en desestabilizar las categorías tradicionales de la pintura. «Nunca creo en términos como abstracto o figurativo, porque toda obra es realista», ha afirmado el creador que, en trabajos anteriores llegó incluso a destruir sus lienzos para recomponerlos y reproducir de forma hiperrealista esas nuevas configuraciones.

Las puertas de Berlín prolongan dicha investigación, trasladando el foco desde la pintura propia hacia la ciudad entendida como un palimpsesto urbano: grafitis que cubren otros grafitis, adhesivos superpuestos, desconchones, restos de pintura y huellas del tiempo se convierten en imágenes colectivas construidas a lo largo de los años. Más allá de lo documental, el resultado son superficies donde memoria, repetición, borrado y acumulación conviven en un mismo plano.

En las imágenes, de arriba abajo, ‘Berlin II’, de Volkan Diyaroglu; y dos de las esculturas de Javier Camps.

(ABC)

Como contrapunto a las composiciones facetadas –’Berlín II’, ‘Berlín V’, ‘Berlín VI’ o la pseudocubista ‘Implosión’–, que invitan a internarse en un túnel de planos cromáticos y dobleces caleidoscópicas, ‘There Is no Way in’ introduce un registro más contenido y más sugerente. Compuesta por ocho papeles, la obra reconstruye una única puerta a partir de fragmentos que, observados de cerca, adquieren una inesperada autonomía visual. El título, ‘no hay camino de entrada’ podría tener una lectura ligada a las preocupaciones intelectuales del artista: no existen accesos directos a la realidad, sino aproximaciones parciales, siempre condicionadas por la posición del espectador y la naturaleza cambiante de las imágenes.

  • ‘Realidad disociada’

    Volkan Diyaroglu

    • Lugar:
      Galería Ponce+Robles (Madrid)

    • Dirección:
      C/ Alameda, 5

    • Fechas:
      Del 10 de septiembre al 30 de octubre

    • Valoración:
      ***

  • ‘Service Room’

    Javier Camps

    • Lugar:
      Galería Ponce+Robles (Madrid)

    • Dirección:
      C/ Alameda, 5

    • Fechas:
      Del 10 de septiembre al 30 de octubre

    • Valoración:
      ***

Si en la planta principal Diyaroglu observa la ciudad desde su epidermis, en el LAB dedicado a artistas jóvenes, Javier Camps dirige la mirada hacia lo que permanece oculto: los mecanismos, herrajes y pequeñas piezas que sostienen en silencio esa misma arquitectura. La exposición ‘Service Room’ está formada por esculturas realizadas en resina de componentes técnicos e industriales que pierden su funcionalidad para enfatizar su diseño y potencial simbólico.

La economía formal de las piezas, resueltas casi por completo en blanco, concentra la atención en las relaciones entre los elementos y en la precisión de cada intervención: un muelle atravesado por un clavo, una pletina inmovilizando una gota de agua antes de resbalar o dos volúmenes ovoides unidos por cadenas que convierten un sistema de sujeción en vínculo. Me quedo con ‘Query’: una escultura de una hembrilla a gran escala que, con un ingenio poético cercano a Chema Madoz, se convierte en signo de interrogación que nos interpela.