Amen Thompson se acaba de convertir en el dueño de uno de los contratos más grandes de la nueva era de los Houston Rockets. La franquicia ha cerrado con él una extensión de cinco años y 208 millones de dólares, una cifra que lo coloca entre los jugadores mejor pagados de su generación y que confirma la confianza absoluta del equipo con él. El acuerdo incluye una bonificación del 10% por traspaso, un mecanismo habitual en contratos de gran calibre que protege al jugador en caso de movimiento y que mantiene el mismo porcentaje del tope salarial que Houston aplicó en la renovación de Alperen Sengun en 2024 (cinco años y 185 millones).

Thompson, con solo 23 años, ha evolucionado hasta convertirse en una pieza imprescindible en Houston desde que fue elegido número 4 del draft de 2023. La temporada pasada lideró la NBA en minutos y firmó sus mejores números: 18,3 puntos, 5,3 asistencias y 1,5 robos por partido. Su impacto defensivo también ha sido notable, con dos campañas consecutivas entre los diez jugadores más votados para el premio al Defensor del Año. Además, terminó octavo en robos totales y cuarto en recuperaciones, una muestra de su instinto y su capacidad para revolucionar partidos.

Su versatilidad ha sido una de las claves del proyecto. Aunque actuó como base durante gran parte de la temporada por la lesión de Fred VanVleet, Thompson ha demostrado que puede ocupar cualquier rol exterior e incluso ayudar en posiciones interiores cuando el equipo lo necesita. Su combinación de físico, lectura y agresividad lo ha convertido en uno de los nueve jugadores que alcanzaron al menos 18 puntos, siete rebotes y cinco asistencias por partido, una lista que incluye nombres como Nikola Jokic, Luka Doncic, Giannis Antetokounmpo o Jayson Tatum. Thompson fue el más joven de todos ellos.

A todo esto, se suma su conexión con Alperen Sengun, una sociedad que ha redefinido el ataque de Houston. En su segundo año, Thompson anotó 62 canastas tras asistencias del pívot y convirtió el 59,6% de sus tiros después de recibir un pase suyo. En 2025-26, con un rol aún mayor por la ausencia de VanVleet y la llegada de Kevin Durant, esa química alcanzó otro nivel: Sengun repartió 102 asistencias que terminaron en canastas de Thompson, y el exterior firmó 201 mates, una cifra descomunal para un jugador que además ejerció como generador principal. Solo Jalen Duren y el propio Sengun anotaron más puntos en la pintura que él.

Houston, que ha ganado 52 partidos en cada una de las dos últimas temporadas, continúa blindando su núcleo de futuro. Con Sengun, Jabari Smith JR y Tari Eason ya asegurados, la renovación de Thompson refuerza la idea de continuidad y crecimiento que la franquicia ha defendido desde la llegada de este grupo. El movimiento también lo convierte en el segundo jugador del draft de 2023 en firmar una extensión de rookie, después de Wembanyama.

El reto ahora será definir cuál será su rol a largo plazo. Thompson se ve a sí mismo como base, pero su falta de tiro exterior (21,9% en triples tras tres temporadas) obliga a Houston a ajustar su estructura ofensiva. Aun así, su capacidad para castigar cortes, atacar espacios y aprovechar cada distracción defensiva ha sido clave para que el proyecto funcione.

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