Del primer ‘boutique hotel’ al arte urbano
Como arqueóloga de la modernidad, fue ella quien sacó del olvido o volvió a editar, dentro de Ecart, la empresa que creó en 1978, a Pierre Chareau, Eileen Gray, Jean-Michel Frank, Charlotte Perriand y Robert Mallet-Stevens. Esta editorial renace hoy bajo la dirección del arquitecto y diseñador Pierre Yovanovitch y propone este otoño una retrospectiva de Jean-Michel Frank. Fue también ella quien, por primera vez, en 1958 hizo descender el arte a la calle, con las primeras litografías numeradas de artistas —de Alechinsky a Nikki de Saint-Phalle— para Prisunic. Un fracaso comercial, pero el fenómeno de un estilo popular ya estaba en marcha.
Fue ella quien—cuando el término aún ni siquiera existía— , ideó el primer boutique hotel: el Morgans, en Nueva York, en 1984. “Como no disponía de suficientes azulejos blancos para los cuartos de baño, debido al limitadísimo presupuesto que le concedió Ian Shrager, los mezcló con azulejos negros, inspirándose en las franjas ajedrezadas de los taxis amarillos de la Gran Manzana”, recuerda Stéphane Gerschel, que fue uno de sus colaboradores. Aunque veneraba la increíble diversidad de los colores neutros, también adoraba el color —el azul Klein, el rojo chino—, pero lo reservaba para las obras de arte que instalaba en las paredes.

Interior de apartamento piloto diseñado por Andrée Putman en 202 Queens Road, Nueva York, en 2007.© Oliver Tsang / Getty
Un aniversario que pertenece a todos
Para celebrar el centenario de su nacimiento, el servicio postal francés le dedicó un sello que reproduce, en versión liliputiense, los principales códigos de la creadora. Casualidad, también fue en una antigua oficina de correos donde su hijo, Cyrille, coleccionista, escritor y galerista sin fronteras, abrió en Arlés su última galería de arte. En su libro Instantanés atmosphériques, editado para marcar el aniversario, recurre a la mitología familiar y atraviesa el otro lado del espejo de Dédée la mouche (Dédée la mosca) —así la llamaban cariñosamente sus allegados por su mirada de 360 grados—, que falleció en 2013, para incorporarse a esa Vía Láctea que tanto amaba que un día la convirtió en una magnífica alfombra redonda. Hoy se reedita, junto con una treintena de joyas, dentro del Studio Putman, que ahora dirige Aurélie Laure con la colaboración de Olivia Putman, directora artística.
Su estudio creativo, abierto en Nueva York en mayo de 2026 junto al antiguo taller de Jean-Michel Basquiat, pretende continuar la saga Putman, construida originalmente sobre un doble malentendido: los estadounidenses creían que era famosa en Francia; los franceses pensaban que era una estrella en Estados Unidos. Allí, Andrée supo rodearse de quienes realmente importaban: Andy Warhol, Robert Mapplethorpe, Julian Schnabel, Keith Haring, Robert Wilson y Louise Bourgeois se convertirían en amigos. Más tarde llegarían Jean-Michel Othoniel y Anselm Kiefer. Y, como guinda del pastel, estaban su porte escultórico y la sonrisa más mordaz de París, según el fotógrafo Jean Larivière.