Científicos han descubierto un enorme patrón de ondas de diez lados en las nubes heladas de amoníaco situadas sobre el polo sur de Saturno.
El decágono, que gira y serpentea en la atmósfera, parece ser incluso más grande e inestable que el hexágono de nubes que rodea el polo norte de Saturno y que fue observado por primera vez por las sondas gemelas Voyager de la NASA en la década de 1980, según informó un equipo de investigación liderado desde España.
Esta nueva formación de corriente en chorro apareció en las observaciones del telescopio espacial Hubble en 2023, después de que observaciones anteriores no hubieran detectado nada. Los investigadores sospechan que este extraño fenómeno atmosférico pudo formarse entre 2017 y 2023, cuando el polo sur de Saturno estaba inclinado en dirección opuesta a la Tierra y, por tanto, fuera de nuestra vista.
La formación podría seguir evolucionando. Uno solo de los lados del decágono ya supera las 10.000 millas, unos 16.700 kilómetros.
El hexágono deja de ser un caso único
Los hallazgos son importantes porque demuestran que «el «singular» hexágono no es tan extraordinario como pensábamos», explicó por correo electrónico a AP el autor principal, Agustín Sánchez-Lavega, de la Universidad del País Vasco.
Los resultados fueron publicados en la revista Science Advances.
Aunque todos los planetas del sistema solar que poseen atmósfera presentan perturbaciones capaces de generar ondas, solo Saturno produce este tipo de estructuras con forma de polígonos, es decir, figuras geométricas delimitadas por líneas rectas.
Diferencias entre el decágono y el hexágono
Ambas formaciones se encuentran asociadas a corrientes en chorro, pero mientras que el hexágono permanece prácticamente inmóvil, el decágono se desplaza hacia el este a una velocidad moderada de 6 millas por hora, unos 10 kilómetros por hora.
«Saturno todavía tiene capacidad para sorprendernos», afirmó en un comunicado Leigh Fletcher, de la Universidad de Leicester. Fletcher midió los vientos del decágono como parte del estudio utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, situado en Chile.
Comparando estas dos formaciones situadas en extremos opuestos de Saturno, los científicos pueden obtener más información sobre los patrones meteorológicos de los planetas gigantes gaseosos, según Sánchez-Lavega.
«Es un fenómeno muy interesante que parece ser exclusivo de Saturno, y queremos saber por qué», señaló.
¿Cuánto tiempo durará el misterio atmosférico?
Sánchez-Lavega se pregunta si estas estructuras podrían estar relacionadas con los ciclones de Júpiter, que también aparecen organizados en formas poligonales. La mejora de la visibilidad del hemisferio sur de Saturno durante los próximos años debería permitir a los astrónomos obtener más detalles sobre el decágono y quizá resolver «este intrigante misterio atmosférico», añadió.
Por ahora no está claro si el decágono durará tanto como el hexágono, que lleva siendo visible para las sondas espaciales más de 40 años. Ese periodo supera la duración de un año saturniano, equivalente a unos 30 años terrestres.
«Por el momento, lo único que puedo confirmar es que el decágono sigue ahí», dijo Sánchez-Lavega.
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FEW (AP, Science Advances)