Con la llegada del buen tiempo, muchas motos que han pasado meses guardadas en el garaje vuelven a salir a la carretera, y con ellas también aumenta la siniestralidad. José Ramón López, agente del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Lugo, ha explicado al diario El Progreso por qué los llamados motoristas ocasionales, esos que solo utilizan la moto en la época estival, se enfrentan al asfalto con más riesgo del que suelen percibir.

Según detalla López, buena parte del problema está en la falta de práctica reciente combinada con una confianza excesiva.

«Muchos tienen carné, pero llevan tiempo sin utilizar una motocicleta. Vuelven a la conducción por nostalgia o por cambios de vida y se compran motos de gran cilindrada que requieren destrezas avanzadas y buenas condiciones físicas para ser manejadas», explica el agente, que señala una diferencia clara respecto a lo que ocurre con los coches: «En el caso de los turismos, cuando una persona lleva tiempo sin conducir y quiere volver a coger el coche, suele ir a una autoescuela para hacer alguna práctica y ganar seguridad, pero en el caso de las motos no hay esa costumbre. Hay más sensación de invulnerabilidad».

El riesgo de volver a la moto después de meses sin conducir

A esa falta de pericia se suman otros factores que agravan el riesgo.

«Cuanta más edad se tiene, los reflejos y la visión comienzan a deteriorarse, incrementando el riesgo de sufrir siniestros», apunta el agente, que menciona también el componente emocional de algunos conductores: «A veces el estrés laboral o familiar da lugar a una conducción más agresiva, como vía de escape, y también la presión social fomenta a veces conductas competitivas o peligrosas, ya que hay motoristas que asumen riesgos innecesarios para mantener un buen estatus dentro de su grupo».

A esto se añade el consumo de alcohol, «que evidentemente afecta a la conducción».

Sobre dónde se producen la mayoría de estos siniestros en la provincia de Lugo, López es claro: las carreteras convencionales o secundarias concentran el grueso de los accidentes.

Las carreteras secundarias concentran la mayoría de los accidentes

«Son las que más utilizan los motoristas porque pueden trazar las curvas. Las autovías y autopistas les resultan más monótonas y aburridas. Sin embargo, son vías más inseguras, precisamente porque tienen numerosas curvas y un solo carril por sentido, hay más ángulos muertos y pueden irrumpir en la calzada animales e incluso peatones».

La tipología más habitual, según explica, es la salida de vía por exceso de velocidad o por el mal estado de la calzada, seguida de invasiones del carril contrario y colisiones por alcance derivadas de frenazos repentinos por distracción.

Las recomendaciones de Tráfico para evitar siniestros en moto

Para reducir este tipo de accidentes, el agente insiste en la importancia de una conducción responsable: «Hay que moderar la velocidad, guardar la distancia de seguridad, mantenerse siempre dentro de su carril y no realizar adelantamientos imprudentes».

Aunque reconoce que la mayoría de motoristas respeta las normas, admite haber presenciado situaciones muy peligrosas desde el aire: «Desde el helicóptero hemos visto auténticas locuras, como adelantamientos en grupo en plena curva, rebasando la línea continua sin tener visibilidad».