Inés de la Isla o Isla Inés. Esos son los dos nombres artísticos a los que responde Inés Sánchez, fotógrafa valenciana asentada hace ya 24 años en Menorca, un territorio que desde entonces se ha convertido en objeto de un proyecto con principio, pero aún sin final, que realiza una especie de cartografía artística de la tierra que habita. La entrega más reciente, bajo el título de «Lumen Nurae», se puede contemplar actualmente en el centro de arte y cultura de Es Mercadal, Ca n’Ángel.

De las paredes de una de sus salas cuelgan cerca de una treintena de imágenes realizadas con la técnica estenopeica, un método fotográfico artesanal que permite capturar imágenes sin utilizar lentes ni objetivos complejos, empleando únicamente una caja o lata cerrada herméticamente a la luz con un pequeño orificio.

La muestra, cuyo título remite a la luz y al antiguo nombre de Menorca, se adentra, al igual que otras series de la artista, en el territorio insular, sus habitantes y la construcción de la identidad. Instantáneas en las que predominan el mar, los faros y algunos elementos talayóticos entre otros paisajes menorquines, y en las que en algunas ocasiones aparece la propia artista. «Es un trabajo que habla del territorio, de cómo se habita y del juego de identidades entre la persona y el paisaje. Nosotros también nos incorporamos al paisaje, somos parte de él», explica Sánchez.

Realizadas con latas cargadas de papel fotográfico, sin lentes ni visor, las imágenes toman forma a través de exposiciones de varios minutos, un proceso marcado por la pausa y la incertidumbre en tiempos digitales en los que estamos acostumbrados a la inmediatez. Un marco en el que la tierra aparece firme y definida, mientras que el mar y el cuerpo humano quedan desdibujados por el movimiento. «La luz va entrando poco a poco y la imagen se va formando. No intento sacar imágenes nítidas; busco imágenes poéticas», reconoce la artista.

Enamorada de los procesos más artesanales, Sánchez no plantea la fotografía estenopeica como un rechazo a lo digital, ya que ella misma utiliza cámaras de ese tipo y móviles para otros de sus proyectos, pero considera que el procedimiento artesanal invita a detenerse en un mundo ya de por sí acelerado y mirar de otra manera.

«Lo que me hizo quedarme en la Isla es lo mismo que intento captar en las fotografías. El mar está cerca por todas partes y la naturaleza tiene una fuerza enorme. Aunque la Isla sea tan pequeña, hay una grandeza en el paisaje», resume.

«Lumen Nurae» no es una serie completamente nueva, sino el reflejo de un trabajo que lleva desarrollando desde hace años y del que forman parte algunas imágenes ya exhibidas con anterioridad. Una trayectoria en la que cabe destacar la presencia habitual de los faros, un motivo recurrente que representa el límite entre la tierra y el mar. Sánchez asegura que, con el paso de los años, su mirada esencial sobre la Isla no ha cambiado demasiado, ya que sigue buscando la fuerza de su naturaleza.

La exposición también tiene una vertiente pedagógica. La muestra incorpora un monitor con una explicación del proceso estenopeico y ejemplos de talleres impartidos por la propia artista.