El 31 de julio, con la frontera de El Tarajal todavía desbordada, la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras envió una alerta a la Jefatura Superior de Policía de Canarias, que advertía del riesgo de un aumento de las llegadas de embarcaciones irregulares al Archipiélago. El aviso, registrado con el número 2026002600300001381, figura entre los anexos del informe que el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) ha remitido al Tribunal Central de Instancia número 3 de la Audiencia Nacional sobre la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio en Ceuta.

Canarias aparece en varios de sus pasajes y siempre bajo la lupa de convertirse en un escenario posible de colapso una vez completado el paso de Ceuta. El informe explica que en los días siguientes al 30-J se emitieron nuevas alertas por eventuales traslados de inmigrantes a la Península y por la posible «extensión de reactivación de flujos migratorios desde Marruecos hacia las Islas Canarias«. El 4 de agosto se cursó otra que, según la relación de anexos, tuvo entre sus destinatarios a las jefaturas superiores de Ceuta, Melilla, Canarias y las dos de Andalucía.

El texto describe lo ocurrido en Ceuta como una entrada planificada, en ningún caso espontánea, y sitúa entre sus organizadores a personas vinculadas a las fuerzas de seguridad de Marruecos. Habla de una permisividad total de la policía marroquí durante aquellas horas y de agentes, uniformados y de paisano, que orientaban a la gente hacia el espigón.

Cinco semanas después la reactivación parece no haber llegado. Hasta el 31 de agosto han arribado en Canarias 5.163 personas en 70 embarcaciones, 6.963 inmigrantes y 128 pateras menos que en los primeros ocho meses de 2025, cuando se contabilizaron 12.126 llegadas en 198 embarcaciones. El boletín anterior, cerrado el 15 de agosto, situaba la cifra en 4.808: apenas 350 personas en la segunda quincena del mes.

Sin embargo, que baje el número no significa que lo haga el riesgo. Este mismo jueves, Salvamento Marítimo localizó a unos 120 kilómetros al sur de Gran Canaria, un cayuco que había salido de Gambia con 128 personas a bordo y llevaba 26 días a la deriva. Sobrevivieron 45. «Es insoportable que sigan perdiéndose vidas«, escribió Fernando Clavijo en ‘X’, reclamando asimismo una política migratoria de Estado y no normalizando que el océano Atlántico siga siendo una ruta de muerte.

Asimismo, el propio Clavijo considera «difícil» una llegada masiva comparable a la de Ceuta sobre Canarias, ya que el mar funciona como barrera, pero avisaba de que nada impide que Marruecos «deje de controlar la salida de cayucos».