El fichaje de Jesse Bisiwu ha sido una de las grandes operaciones de futuro del Barça en este mercado. La dirección deportiva y el departamento de ‘scouting’ consiguieron anticiparse a varios grandes clubes europeos que seguían muy de cerca a un futbolista por el que, dentro de la entidad, existe el convencimiento de que en unos años podrían haberse pagado cantidades muy superiores. Para entender cómo se cerró la operación hay que remontarse prácticamente un año atrás.
Los primeros informes fueron especialmente positivos. Joao Amaral y Deco detectaron a un futbolista muy técnico, rápido, desequilibrante y con una enorme facilidad para el uno contra uno. Bisiwu, nacido en 2008, reunía prácticamente todas las condiciones que buscaba el Barça en un jugador de su edad.
No fue una decisión tomada después de unos pocos partidos. El departamento de ‘scouting’ realizó un seguimiento exhaustivo y, antes incluso de producirse el primer viaje, Amaral y Deco mantuvieron numerosas conversaciones con el entorno del jugador para conocer su predisposición y comprobar si existía realmente la posibilidad de afrontar la operación. La respuesta fue siempre positiva.
El viaje que cambió la operación
El 27 de enero llegó uno de los momentos clave. Deco y Joao Amaral viajaron personalmente a Bruselas para reunirse con Bisiwu y su entorno más cercano. El jugador, representado por YouFirst, estuvo acompañado durante el proceso por Marthy Mobindi y Tom De Mul, exfutbolista del Sevilla.
Aquella reunión sirvió para dar un paso prácticamente definitivo con el futbolista. Bisiwu ya veía con muy buenos ojos la posibilidad de jugar en el Barça, pero el desplazamiento de Deco tuvo un impacto enorme. El director deportivo tiene una baza difícil de igualar por otros clubes: además de representar al Barça, es un exfutbolista que ganó prácticamente todo y una figura reconocida mundialmente. Que alguien con su trayectoria viaje expresamente para explicarte personalmente el proyecto tiene un peso enorme para un jugador tan joven.
Bisiwu quedó convencido y el Barça salió de Bruselas sabiendo que tenía el sí del futbolista. A partir de ahí quedaba la parte más complicada: convencer al Brujas.
Una negociación larga con el Brujas
El siguiente paso importante llegó el 20 de abril en Lausana, aprovechando la Final Four de la Youth League. Joao Amaral solicitó una reunión personal con Dévy Rigaux, entonces máximo responsable deportivo del Brujas, para trasladarle formalmente el interés azulgrana.
La interlocución fue buena y las sensaciones, positivas. El problema nunca estuvo en las relaciones entre los clubes, sino en la política deportiva del Brujas. El conjunto belga es un club formador que no tiene necesidad de vender a sus grandes talentos cuando todavía son juveniles. Su filosofía pasa por desarrollarlos, llevarlos al primer equipo, permitir que se muestren en la liga belga y en competiciones europeas y venderlos posteriormente por cantidades mucho mayores.
El razonamiento que trasladaban desde Bélgica era sencillo: si un gran club está dispuesto a pagar una cantidad importante por un juvenil, su valor puede multiplicarse cuando tenga experiencia en Champions o Europa League. Por eso las pretensiones fueron elevadas desde el principio.
El Barça presentó una primera oferta que fue rechazada. En la dirección deportiva, sin embargo, lo interpretaron como algo completamente normal dentro de una negociación de estas características. Nadie pensó en retirarse. Los informes eran demasiado buenos y la predisposición de Bisiwu era total.
Hubo altibajos y momentos en los que el Barça consideró demasiado altas las exigencias del Brujas, pero nunca cambió el convencimiento deportivo. Deco y Amaral tenían claro que era un futbolista por el que merecía la pena insistir.
Durante ese periodo cambió además el interlocutor. Rigaux abandonó el Brujas rumbo al Feyenoord y el Barça tuvo que continuar negociando con una estructura diferente, con Maarten Dedobbeleer entre sus principales responsables. Hubo que volver a trabajar determinadas cuestiones, pero la operación siguió avanzando. Llegó una nueva ofensiva azulgrana y, finalmente, el acuerdo.
Bisiwu también puso de su parte
La voluntad del futbolista fue fundamental. Bisiwu priorizó al Barça pese al interés de otros clubes y hubo momentos en los que sufrió especialmente por la duración de las conversaciones. Quería vestir de azulgrana, veía cómo pasaban las semanas y llegó a sentir cierta impotencia al comprobar que el acuerdo entre clubes no terminaba de cerrarse.
El Barça supo tranquilizarlo. Desde la dirección deportiva le transmitieron que seguían completamente comprometidos con su fichaje y que continuarían trabajando hasta encontrar una solución con el Brujas. Esa palabra dio tranquilidad al jugador durante los momentos más complicados.
Ahora, ya en Barcelona, su adaptación también avanza a buen ritmo. Bisiwu está acompañado por sus padres y por las personas de confianza que han estado a su lado durante todo el proceso. Actualmente se aloja en un hotel muy próximo a la Ciutat Esportiva mientras termina de preparar su instalación definitiva en la ciudad. Su entorno ya ha encontrado vivienda y está pendiente de completar la mudanza, mientras el club ha facilitado también un vehículo para que la familia pueda desplazarse con comodidad.
Dentro del campo, la adaptación también estaba siendo positiva hasta el pequeño susto sufrido esta semana. Bisiwu recibió un fuerte golpe durante el encuentro de Copa Catalunya ante el Sabadell y tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla, encendiendo todas las alarmas. SPORT ya avanzó que las pruebas posteriores descartaron una lesión importante y que estará únicamente unos días al margen.
Nada que cambie el enorme convencimiento existente con él. Su fichaje fue el resultado de meses de informes, viajes, reuniones, ofertas rechazadas y una negociación en la que hubo momentos de tensión, pero también de la determinación de un futbolista que desde el principio quiso jugar en el Barça.
Bisiwu sufrió cuando el acuerdo parecía no llegar, pero hubo algo que le permitió mantener la calma: el Barça le había dado su palabra. Y cuando el Barça promete, actúa y lo logra.