Una niña que no encaja entre sus compañeros fantasea en las horas de clase con que es una princesa que habita en un castillo. El castillo se encuentra en el pueblo francés de Moncheaux y con ella vive su unicornio. Es una fantasía, sí, pero está inspirada en el origen noble del apellido paterno de Cathy de Monchaux (Londres, 65 años). Su realidad, determinada por una familia de artistas que la llevó a vivir en un área pobre del sur de Londres, estaba bien alejada del castillo. La neurodivergencia que padecía entonces se transformó en su vida adulta en el carburador que la convirtió en artista. Así, el unicornio se convirtió en una escultura y, junto con paisajes de ensueños, texturas suaves y alusiones al cuerpo femenino, llegó a configurar el núcleo de su obra. “Soy capaz de traducir el trauma de mi vida a mi trabajo. Es el don de ser artista”, cuenta Cathy de Moncheaux en una charla telefónica. Hoy una buena selección de sus obras cuelga ahora en el Palais de Tokyo de París, uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de Europa, como parte de un conjunto de ocho exposiciones que se exhiben bajo el paraguas de Estándares corporales.

El tema alude a esos cuerpos y modos de ser que no encajan en lo normativo: la discapacidad, la diversidad, la fragilidad emocional y la vulnerabilidad. Hasta ahora, los museos europeos se habían preocupado por la inclusión desde la accesibilidad física y por cómo garantizar la entrada de todo tipo de visitantes. Pero en el último año algunos de los grandes escaparates mundiales de arte en París, Londres o Berlín han captado que las miradas menos dominantes son innovadoras y enriquecedoras a la hora de producir arte, una tendencia que hasta el momento solo había aparecido de manera dispersa.

Otra exposición en el Palais de Tokyo la temporada pasada fue Virages Vierges (Vírgenes desviadas), de la artista francesa Pauline Curnier, que explora la desviación, los cuerpos, los rituales, los mitos y el deseo a través de instalaciones de vídeo, esculturas y performances. Coproducida por el Museo Reina Sofía de Madrid, está previsto que se exhiba en esta institución en 2027. “Esta exposición viene a trabajar sobre la diversidad sociocultural y la diversidad de los cuerpos. Es algo en lo que el museo ya lleva tiempo trabajando y que está muy presente en la colección: poner el cuerpo como eje central”, explica a este periódico Manuel Segade, director del Reina Sofía.

Vista de la exposición ‘Design and Disability’ en el V&A Dundee.Grant Anderson

Pero la ruptura con los cánones tradicionales no solo en los museos. También el cine, el teatro y la literatura están rompiendo los moldes de la normatividad y son cada vez más permeables a la diversidad. En España hay ejemplos como la película Sorda, que se llevó tres Goyas este año; libros como Lectura fácil, de Cristina Morales, o Fantasma, de Nerea Pérez de las Heras, y éxitos teatrales recientes como Supernormales.

Los comisarios de Estándares corporales se cuidaron de que la exposición fuera lo suficientemente amplia para que no hubiera reiteraciones ni un catálogo-bestiario. Guillaume Desanges, presidente del Palais de Tokyo, lo cuenta de este modo: “Queríamos evitar mostrar artistas similares, y a la vez queríamos evitar tener un tutifruti. Muchos de los seleccionados, como Jesse Darling, interrogan la vulnerabilidad en la sociedad de un modo amplio y no tan directo”.

Este afán por evitar el carácter didáctico fue también un propósito de la comisaria de Design and Disability, una muestra que se puede visitar hasta el 4 de octubre en el Victoria & Albert de Dundee, antes exhibida en la sede de Londres. “La idea para nosotros era no definir demasiado y comprender la discapacidad en un sentido amplio, porque no es un monolito”, describe Natalie Kane. La exposición reúne más de 200 inventos creados por y para personas con discapacidades, como tacones para utilizar con prótesis o controles de Xbox con comandos extragrandes.

Estas exposiciones no parten de investigaciones científicas ni académicas, pero sí que tienen ecos de ciertas teorías que proponen cómo abordar la diferencia hoy. Los eslóganes “basta de lástima” y “nada para nosotros sin nosotros” remiten a la idea de que crear por fuera de las normas y jerarquías tradicionales abre posibilidades innovadoras de las que es posible sacar provecho.

Un control de Xbox con comandos extragrandes exhibido en ‘Design and Disability’ en el Victoria & Albert Museum de Dundee. Victoria and Albert Museum, London (© Victoria and Albert Museum, Lo)

Benoît Piéron, un artista intersex cuya obra se encuentra exhibida en el Palais de Tokyo, toca un punto clave. Es común contar estas historias desde el heroísmo o desde el porno inspiracional, un modo de llamar a los relatos condescendientes de superación en los que a menudo son retratadas las personas con discapacidad. “Lo que me interesa es enriquecer un vocabulario marcado por el capacitismo, añadiéndole los matices que le faltan”, cuenta en un correo electrónico. Piéron, que convive con la enfermedad desde que nació (padeció meningitis, leucemia, cáncer de riñón y miopatía), incorpora a su obra elementos corrientes de la subcultura hospitalaria, como recortar papel, una actividad común que se asigna a los pacientes para que pasen el tiempo.

Vista de la exposición ‘Shadow Polish’ de Benoît Piéron en el Palais de Tokyo, en 2026.Laurent Edeline

Diane Arbus, la fotógrafa de los freaks en los sesenta, fue pionera en retratar a personas con cuerpos no normativos (como travestis o con acondroplasia) sin mostrarlos como víctimas. A principios de año, el Gropius Bau en Berlín presentó una retrospectiva de esta artista.

En otras épocas, como en el Barroco, se permitía que los cuerpos no normativos formaran parte de una diversidad en la pintura. La ensayista (y colaboradora de este medio) Estrella de Diego se remite al Pablo de Valladolid de Velázquez y a las “gentes de placer”, como se llamaba en las Cortes a las personas con discapacidad cuyo rol era entretener. Aunque exista un abismo entre el siglo XVII y el XXI, De Diego levanta las alertas: “Hay que hablar de esto con cuidado. Porque corres el riesgo de que se convierta solo en una moda y se vacíe de contenido, como muchas veces sucede con los estudios de género”. Así y todo, el tema aún se encuentra en los albores. Las ideas de binarismo de género, la mirada androcéntrica y la idea de las personas capaces son superiores se están (al fin) resquebrajando.