Allá por el 12 de mayo del 2024, A Coruña se levantó nerviosa, ilusionada y con un sueño entre ceja y ceja: salir del barro y volver al fútbol profesional. A primera hora de la mañana, varios aficionados que regresaban a su tierra ya portaban la camiseta del Dépor. En el avión Barcelona-A Coruña de las siete de la mañana no eran una ni dos las zamarras blanquiazules que había; estaban en todas partes.
Si la previa de los partidos de fútbol se asocia a una cuestión de dos o tres horas antes de que empiece a rodar el balón, aquel día la ciudad coruñesa ya tenía concentraciones de seguidores deportivistas que estaban al pie del cañón a eso de las diez de la mañana. Escuchabas hablar del partido en cualquier rincón y tanto la gente mayor como, sobre todo, la más joven eran muy conscientes de la importancia de aquella jornada. Lo habían pasado muy mal. Habían llorado. Rindieron honor a aquel aficionado que dijo: “En primera, en segunda o en tercera”. Y tiempo después lo tenían de nuevo muy cerca.
Las vueltas que da el fútbol
El Barça Atlètic de Rafa Márquez llegaba a Riazor con posibilidades de disputar el ascenso directo al Deportivo hasta los últimos suspiros de la Primera Federación. Pero contaban con el gran hándicap de jugar a domicilio y la caldera que se encontraron horas después, junto a la posibilidad real de volver a Segunda, llevó en volandas al equipo comandado por Lucas Pérez.
En frente había un jovencísimo grupo de chavales formados en La Masia con la ilusión de competir de tú a tú a un histórico del fútbol español. Cosas de la vida, el capitán de aquel filial blaugrana era un tal Marc Casadó. El de Sant Pere de Vilamajor, en aquel entonces, ni mucho menos se imaginaba que ganaría dos Ligas con el club de su vida, pero tampoco que jugaría tiempo después con el Deportivo en Primera División.
Aquel fallido ascenso en Córdoba le dejó con la miel en los labios, pero pudo resarcirse compitiendo al máximo nivel con el club de su vida y dando exhibiciones, en aquella semana de octubre de 2024, ante el Real Madrid y el Bayern Múnich.

Marc Casadó firmó un partidazo en el Bernabéu en su primera temporada con Flick / Valentí Enrich
La extensión de Márquez sobre el campo
La marea blanquiazul inundó el paseo marítimo hasta Riazor. Bengalas, cánticos y un recibimiento al bus en el que iban los jugadores, atronador. El acceso al estadio estaba colapsado y varios de los periodistas que fuimos a cubrir el partido tuvimos que buscar accesos alternativos hasta llegar finalmente a las cabinas de prensa.
Riazor rugía, la afición botaba como nunca y aquel gol de falta de Lucas Pérez hizo que se viniera el campo abajo. Tenía que ser ‘O Neno’ el que certificara la vuelta del Deportivo de A Coruña al fútbol profesional y el estallido de júbilo no fue para menos.

Marc Casadó era el líder del filial que dirigía Rafa Márquez / Dani Barbeito
Entre este resumen y el transcurso de aquellos minutos hubo un chaval que dio una masterclass de liderazgo y sobre todo de barcelonismo. Rafa Márquez definió en varias ocasiones a Casadó como una extensión suya en el campo. No era para menos. Se dejó la piel y demostró a aquellas más de 32.000 personas que para llevarse aquel partido tendrían que luchar hasta el final.
Aquel día dejó también claro que, si con Xavi Hernández no pudo tener el protagonismo que esperaba, su sucesor tendría disponible a uno de esos jugadores que te llevas a la guerra contigo. Al acabar el encuentro, en zona mixta se le vio cabreado por el resultado final y sobre la permisibilidad arbitral sentenció aquello con “no nos han dejado jugar a nuestro fútbol”. La noche, como no podía ser de otra manera, fue muy larga en A Coruña.
Reencuentros con exculés
Marc Casadó vivió en sus carnes lo que es Riazor y una afición que vive por y para su equipo. Dicen que el fútbol da vueltas y vaya si las da. Ahora se reencontrará con algunos exbarcelonistas como Adama Traoré, Pierre-Emerick Aubameyang y un viejo conocido como Arnau Comas, a quien conoce de las categorías inferiores. También con Luismi Cruz.
El conjunto gallego, con Fernando Soriano encabezando la dirección deportiva, ha conseguido apuntalar un equipo que está llamado a competir por cosas importantes. Tras los fichajes de este nuevo ‘Superdépor’, parece incluso que la afición deportivista se haya olvidado de que son un equipo recién ascendido. Pero es que este Dépor no es poca broma.

Marc Casadó posa con la bufanda del Deportivo / RC Deportivo
«Es un muy buen proyecto, tengo muchas ganas de empezar», explicó el canterano blaugrana antes de volar hacia A Coruña. Aunque el futbolista catalán reconoció que «dejar de jugar en el Barça siempre es complicado» para un culé de cuna como él y al que la afición tanto aprecia. Además, también dejó un mensaje muy sincero y correcto al Barça en el que se percibe esa decepción por cómo han gestionado su salida: «No me voy molesto. He hablado con el club y todos tenemos cosas que mejorar».
Está por ver cómo comienza esta nueva aventura de Marc Casadó en A Coruña. En Riazor, lo que sí tiene seguro es que recuperará el dorsal número 6 con el que casualmente se enfrentó al Dépor aquel 12 de mayo de 2024.