La ducha con ventana es solo una de las buenas ideas de este piso de 100 m² en Madrid
“Hay demasiadas situaciones en la vida en las que la organización y el orden resultan demasiado brutales; la tarea del arquitecto es dar vida a una estructura más amable”, dijo con mucha razón Alvar Aalto, el genio del modernismo. Una bajante que no se puede mover, un baño que ha quedado demasiado lejos de una ventana o un pilar en mitad de la planta pueden convertirse en un fastidio o en el comienzo del proyecto. Y para solucionarlo, la originalidad es fundamental.
Encontramos esa amabilidad inesperada en FS88, la última reforma de Estudio Reciente, dirigido por Carlos Tomás. La vivienda ocupa 100 metros cuadrados en un edificio de ladrillo visto de los años 60, en el barrio madrileño de Prosperidad. Sus propietarios, María y Guillermo, llegaron al estudio después de descubrir algunos de sus proyectos publicados en revistas —por supuesto, AD— y fijarse especialmente en SB117, donde habían reconocido esa manera de actualizar un piso madrileño clásico con respeto pero también con mano firme.

Separador en proyecto de Estudio Reciente
© Germán Saiz
“Tenían lo mejor que puede tener un cliente: una idea bastante clara y estaban dispuestos a arriesgar”, explica Tomás. La pareja buscaba una casa a medida y contemporánea, “pero que dialogara con un gusto personal algo más clásico”, añade. Una combinación que puede ser especialmente fértil cuando ninguna de las dos partes intenta imponerse a la otra.
Empecemos por la planta
“Lo primero que hicimos fue trabajar la planta. A partir de ahí empezamos a pensar en la materialidad”, cuenta Tomás. La estructura existente ayudó. La casa está organizada en cuatro crujías paralelas que Estudio Reciente decidió hacer todavía más evidentes. Los pilares articulan las distintas estancias y un tabique espejado esconde los núcleos húmedos mientras multiplica visualmente la profundidad de la vivienda.