Alba Torrens debutó con España en mayo de 2008. Por aquel entonces, Awa Fam no había cumplido los dos años. Dieciocho años después, la capitana y una de las grandes figuras emergentes del baloncesto español son las dos caras más visibles de una Selección, que regresa al Mundial ocho años después. “El lema de ‘Volvemos a soñar’ es muy acertado”, recalca la veterana. “El Mundial de 2018 fue un sueño compartido, pero me siento muy afortunada de seguir formando parte de este equipo. Se lo he dicho a las más jóvenes. Para mí es un lujo poder compartir pista con ellas. Me siento muy afortunada”, dice Alba, la única que jugó aquella cita de Tenerife que terminó bañado en bronce. Awa tenía doce años por entonces y confiesa que recuerda algún partido, pero no mucho. “Es una lección, también por cómo fue el recorrido. Por las victorias y porque supieron mantenerse a pesar de haber perdido ante Bélgica. Era un equipazo”.
Alba cumplió 37 años durante la preparación; Mariona Ortiz (34) es la otra treinteañera dentro de un equipo marcado por el relevo generacional. “Las jóvenes me dan una energía especial para seguir”, reconoce Torrens, que cada vez lleva mejor “lo de los TikToks” y se va enterando más de la jerga que ahora se oye en el vestuario. “La Vieji se porta bien con nosotras”, bromea Awa. “Cuando llegas a la Selección lo haces con muchas ganas, pero también con el miedo de no saber cómo va a ser. Desde el primer día nos han tratado súperbien. No hay diferencia entre las veteranas y las jóvenes. Al final, todas somos jugadoras de baloncesto y estamos aquí por lo mismo”.
“En esa diversidad nace la fuerza”, añade Alba que cree que esta mezcla aporta al equipo “diferentes perspectivas de hacer las cosas”. “Esa combinación entre veteranía y juventud ha sido siempre positiva. Tenemos claro que desde cada uno de nuestros roles debemos sumar a un objetivo común”. Ahora a ella le toca el de veterana y capitana. “Intento hacer las cosas lo mejor que puedo. Lo primero que siempre hago es preguntarme si lo que les voy a pedir, lo hago yo también”.
De todas formas, ha tenido grandes maestras. “Elisa (Aguilar) me inspiraba confianza. Tenía la sensación de que las cosas iban a salir bien y salían. Amaya (Valdemoro) me enseñó su carácter ganador; nos lo contagiaba a todas. Laia (Palau) siempre me decía que la cosa va de dar, de dar lo mejor de ti en la pista y fuera de ella. Y de Silvia (Domínguez) me quedo con su manera de cuidar”, repasa Torrens. “Aprendes de todas ellas y a veces les preguntas cuál creen que es la mejor manera de priorizar al equipo y sumar en todo lo que se pueda”.
“Alba es un ejemplo para todas nosotras”
Awa Fam
Y Alba está cumpliendo en el ‘cargo’. “Lo he podido vivir también en Valencia Basket”, dice Awa. “Por algo es una leyenda, que admirábamos de pequeñas. Con lo buena jugadora que es, lo que la hace más especial es la persona que es fuera de la pista. La admiro muchísimo. Creo que ni ella es consciente de lo que supone para nosotras. Es un ejemplo para todas. Intenta que te sientas bien y siempre piensa antes en los demás que en ella misma”.
Y los halagos van en las dos direcciones. “Es increíble lo que ya ha conseguido a nivel profesional”, dice Alba sobre Awa. “Eso se ve desde fuera, pero por dentro tiene un corazón de oro. Brilla en todos los sentidos. La atención se ha centrado en ella muy rápido, pero no ha dejado de ser humilde ni ha dado la espalda a los que la rodean. Eso dice mucho de ella”.
España aterriza en este Mundial como subcampeona de Europa. Atrás quedó el traspié de Valencia 2021 en el que la Selección rompió una racha de siete podios seguidos, que dejó al equipo sin Mundial y puso el contador a cero. “Tiene mucho mérito lo que ha hecho este equipo, el ganar después de ganar y el mantenerte. No perder la esencia generación tras generación. Esa manera de competir solo la consiguen los grandes equipos; está al alcance de muy pocos”, explica la mallorquina que insiste en que no solo es un tema de talento, sino del trabajo que hay detrás. “Al final las jugadoras podemos ser la parte más visible, pero están los entrenadores, staffs, el personal de la Federación, los clubes… La Selección es un cúmulo de trabajo. Es mérito de las que han estado, las que estamos ahora y de la ilusión de las que están por llegar”.
Helena Pueyo, Paula Ginzo, Mariona Ortiz, Alba Torrens y Awa Fam, durante el partido de España ante Gran Bretaña en el Eurobasket 2025.FEB
Las que están ahora también aterrizan en este Mundial con “muchísima ilusión”. “Hace unos años no me hubiera imaginado aquí, a punto de representar a España en un Mundial. Pero las jóvenes tenemos algo especial, una chispa y una energía que se ve en la pista. Nos gusta pasárnoslo bien y ganar, y eso se nota”, dice Awa. “Yo las veo y me ilusionan mucho”, reconoce Alba. “¡Hacen cosas que me levantan del banquillo! Se lo he dicho a ellas muchas veces: brillan. Estás a su lado y te iluminan. Y eso se contagia. Para mí son una generación que nos ilusiona a todos y que nos ha enseñado su manera de hacer las cosas. Van de corazón, son muy generosas, humildes, pero también ambiciosas. Van a cuidar a esta Selección”.
“Las jóvenes van a cuidar de esta Selección”
Alba Torrens
Una presión añadida, que no es un peso extra para las jóvenes. “Estamos centradas en lo que tenemos que hacer, no estamos pendientes de lo que se dice. Tenemos los pies en el suelo, sabemos lo que podemos dar y lo que no. Claro que no tenemos la experiencia de Alba o de Mariona, pero vamos a intentar darlo todo”, resalta Awa, que ha vivido una preparación atípica, al otro lado del charco mientras jugaba con Seattle Storm en la WNBA. “He estado pendiente de todo, aunque ha sido difícil por el cambio horario, la VPN… A veces pensaba ‘ojalá estar ahí’, porque siempre me lo paso fenomenal cuando estoy con la Selección. Y las he echado mucho de menos… Se ha hecho un poco duro vivirlo en la distancia, pero por suerte estoy aquí”.
Aparte de Awa, otras cuatro jugadoras (María Conde, Raquel Carrera, Alicia Flórez y Megan Gustafson) se perdieron la preparación por sus compromisos WNBA. “Todo cambia y debemos adaptarnos a la evolución del baloncesto. Este verano ha sido nuevo para todos, pero verlas hacerlo tan bien en la WNBA es positivo para el equipo”, reconoce Alba, que siempre priorizó la Selección sobre la WNBA, aunque los tiempos han cambiado, con un convenio más beneficioso para las jugadoras. “Tomé esa decisión, que para mí fue la mejor. Nunca sabré qué es jugar en la WNBA, pero no me arrepiento de mi decisión. No se puede comparar lo que yo habría vivido con lo de ahora”.
Un Mundial que arranca este viernes y que acaba el domingo 13 de septiembre, esperemos que con España peleando por las medallas. “Pase lo que pase, si nos llega un feedback positivo me daría por satisfecha. Que la gente haya disfrutado, se haya ilusionado con nosotras y haya sentido los valores y la unión de este equipo. Con eso podríamos estar orgullosas, aunque eso no quiere decir que no vayamos a ir a por todas”, avisa Alba. “No sabemos lo que va a pasar, pero lo vamos a intentar”, añade Awa. “Somos gente competitiva y en Berlín queremos conseguir algo importante”.
Un equipo en pleno relevo generacional, pero donde hay cosas que nunca cambian, como “El vals del obrero”. Esa canción que acompaña a la Selección femenina desde hace más de dos décadas y que lo seguirá haciendo en este Mundial. Dos generaciones diferentes, que llevarán ahora “su revolución” a las pistas de Berlín a partir de este viernes.
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