Se ha terminado eso de jugar a Xbox en la nube sin límites de tiempo. Microsoft acaba de anunciar que aplicará restricciones muy severas a su servicio Xbox Cloud Gaming. A partir del próximo mes de noviembre, se acabó el acceso ilimitado.

Se imponen las cuotas fijas, con cifras que hemos tenido que revisar un par de veces porque eran difíciles de creer. Concretamente, hablamos de 15 horas mensuales para los que pagan Game Pass Ultimate, 10 horas para el nivel Premium y unas raquíticas 5 horas para el Game Pass Essential. Para que nos entendamos, si pagas la suscripción más cara, apenas tienes para jugar media hora al día.

Lo peor es que, si te quedas a medias en una partida, no te va a quedar otra que pasar por caja. Quienes agoten su saldo tendrán que comprar paquetes de horas adicionales en la propia tienda de Microsoft. Por otro lado, y como especie de premio de consolación, si no tienes suscripción activa, también podrás comprar horas sueltas para jugar en la nube a los títulos que ya tengas en tu biblioteca. Desde Redmond se justifican argumentando que el gasto en cómputo es desmesurado cuando las sesiones se alargan. De hecho, según sus propias cuentas, esto solo va a afectar a un 4% de los jugadores. Veremos cómo reacciona la comunidad.

Un jarro de agua fría frente a la competencia

Esta decisión echa por tierra todo el discurso con el que Microsoft nos vendió la plataforma en su día. Según ellos, podíamos olvidarnos de tener que comprar consolas que a priori son caras y, al mismo tiempo, jugar a todo tu catálogo desde donde quisiéramos. Lamentablemente, es un castigo injusto para el usuario que confió en prescindir del hardware físico para apostarlo todo a la nube.

Y ojo, que si miramos a la competencia, la cosa pinta aún peor. Aunque la estrategia de NVIDIA también pasó por los recortes, cuando decidió poner límites a GeForce Now a finales de 2024, fijó un tope de 100 horas mensuales y, encima, te dejaba acumular el tiempo no consumido. La propuesta de Microsoft nos da casi siete veces menos margen.

El fin de la barra libre

Es evidente que el modelo de tarifa plana total hace aguas cuando hablamos de procesamiento gráfico intensivo. Buscando un paralelismo, podemos fijarnos en los chatbots de IA, que cada vez apuestan más por el modelo de pago por uso o suscripciones de cientos de euros al mes. Por eso, mantener granjas de servidores con el hardware de una Xbox Series X renderizando en tiempo real genera unas facturas energéticas monumentales que una simple cuota mensual no amortiza.

Quizá la pregunta que debemos hacernos es por qué Microsoft no fue capaz de prever esto. Por si fuera poco, llueve sobre mojado. A principios de año, la directiva ya tuvo que admitir públicamente la sangría de millones de suscriptores tras aquella polémica subida del 50% en las cuotas habituales. Si a eso le sumamos la retirada de los grandes lanzamientos del paquete estándar, queda claro que las cuentas no salen y que Microsoft sigue dando volantazos que no hacen más que disgustar a la comunidad.

Al final, en lugar de premiar la fidelidad de sus clientes, Microsoft vuelve a trasladar el coste de su infraestructura al bolsillo del consumidor. Convertir un servicio de suscripción premium en uno donde pagas por minutos desvirtúa por completo la promesa inicial. Lo único que queda es ver cuál será la reacción de los usuarios. No pinta bien, la verdad.

Fin del Artículo. ¡Cuéntanos algo en los Comentarios!