La imagen se ha repetido durante los últimos partidos de Carlos Alcaraz en Nueva York. El murciano salta a la pista con el antebrazo derecho cubierto parcialmente por un manguito blanco, una prenda que ya había utilizado anteriormente y que ahora ha recuperado después de los problemas que sufrió esta temporada en la muñeca.

Su presencia responde fundamentalmente a una cuestión de prevención. Alcaraz se lesionó la muñeca derecha el pasado 14 de abril durante su encuentro frente a Otto Virtanen en el Conde de Godó. Aunque el tenista asegura que actualmente no siente dolor y ha dejado claro que no competiría si no estuviese en condiciones, su equipo mantiene una serie de medidas destinadas a reducir el riesgo de que reaparezcan las molestias.

Entre ellas se encuentra esta prenda de compresión, cuyo cometido no se limita a una única función. El traumatólogo de BiClinic Madrid López Capapé ha detallado a ABC los diferentes efectos que puede tener sobre el brazo del tenista.

«Estas mallas tienen un efecto multifactorial. Es muy importante la labor de compresión que ejercen sobre la musculatura del antebrazo. Pero no es lo único. Aquí hay también alivio de molestias y prevención de una recaída de su lesión de muñeca. No sabemos si se estará infiltrando o no pero lo que sí es decisivo en el momento en el que está Alcaraz es el trabajo de fisioterapia. Eso es clave ahora».

El especialista pone así especialmente el foco en el trabajo de recuperación que acompaña al uso de la prenda. El manguito no tiene capacidad para curar una lesión por sí mismo, sino que forma parte de un cuidado más amplio en el que la fisioterapia desempeña un papel fundamental.

Los especialistas discrepan sobre su efecto preventivo

Existe, no obstante, debate sobre hasta qué punto llevar una prenda de estas características puede impedir una lesión. Ricardo Rodríguez de Oya, traumatólogo y jefe médico del Hospital Asepeyo Coslada, ha rebajado en declaraciones a ABC las expectativas sobre su capacidad preventiva.

«La evidencia de que una manga de brazo prevenga lesiones de muñeca es limitada», ha advertido. Sin embargo, el especialista sí admite otros posibles efectos sobre las sensaciones del deportista: «Lo que sí es cierto es que algunos deportistas perciben así menos molestias o una mayor sensación de seguridad».

Esta última cuestión adquiere especial importancia después de una lesión. El manguito puede funcionar también como un elemento que proporciona confianza al deportista y le ayuda a ejecutar sus movimientos sin estar permanentemente condicionado por el temor a una recaída. El propio Alcaraz ha hablado en diferentes ocasiones de la dificultad que supone gestionar el miedo a volver a lesionarse, una barrera que puede resultar incluso más complicada que el propio dolor.

La prenda tiene además otros efectos asociados a la compresión. Favorece el flujo sanguíneo, conserva el calor en la zona, disminuye las pequeñas vibraciones que recibe la musculatura y puede mejorar la propiocepción, el sentido que permite al cerebro conocer la posición y el movimiento del cuerpo sin necesidad de observarlo.


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No se trata de una solución exclusiva del tenis. Este tipo de mangas llevan años utilizándose en diferentes deportes de élite y son especialmente habituales entre los jugadores de baloncesto. En las pistas de tenis también han ido ganando presencia como complemento durante los periodos posteriores a una lesión o una sobrecarga.

Una muñeca sometida a una gran exigencia

La preocupación en el caso de Alcaraz tiene además relación con las características de su tenis. Según los especialistas, hasta un 30% de las lesiones que afectan al miembro superior de los tenistas se producen en la muñeca.

En el caso del jugador de El Palmar, la exigencia es especialmente elevada. Su derecha combina una gran aceleración con potencia y un topspin muy pronunciado. A ello se añaden recursos como la dejada y otros golpes que requieren precisión y movimientos constantes de muñeca.

La intensidad con la que disputa los puntos y la agresividad de sus subidas a la red completan un estilo de juego que obliga a prestar especial atención a las estructuras del brazo. La repetición continuada de los mismos gestos técnicos puede provocar pequeños traumatismos que se acumulan con el paso del tiempo, por lo que la prevención adquiere una importancia particular en un deporte en el que una lesión puede comprometer buena parte de una temporada.

El precedente de 2024

Alcaraz conoce bien el manguito. Ya lo utilizó de manera habitual durante la primavera de 2024, cuando tuvo problemas en el pronador redondo de su brazo derecho. Este músculo interviene tanto en la rotación del antebrazo como en la flexión del codo y soporta una importante carga durante la ejecución de la derecha.

Entonces apareció con la protección en el Mutua Madrid Open y posteriormente la mantuvo en Roland Garros. El propio jugador reconoció que la utilizaba fundamentalmente porque así se lo había indicado su fisioterapeuta.

La protección terminó permaneciendo en su brazo incluso después de que desaparecieran las molestias. Durante su participación en Madrid, Alcaraz reconoció que todavía no confiaba completamente en el antebrazo. Esa inseguridad tuvo consecuencias sobre su tenis: evitó ejecutar tantas derechas a máxima potencia, buscó golpes con mayor profundidad y recurrió con más frecuencia a las subidas a la red.

Poco después llegó Roland Garros. El murciano continuó utilizando el manguito durante las dos semanas de competición y terminó proclamándose campeón del torneo.