El cineasta franco-argelino Tony Gatlif, reconocido por películas como Gadjo Dilo y por su constante exploración de la cultura y la identidad romaní, murió el 3 de septiembre en Arlés, en el sur de Francia. Tenía 77 años. Había nacido como Michel Boualem Dahmani el 10 de septiembre de 1948 en Argel. Era hijo de un hombre de origen cabilio y de una mujer con raíces andaluzas y gitanas.

Su infancia estuvo marcada por la pobreza. “Mi padre, gitano y libre, no respetaba el toque de queda de la Guerra de Argelia y se iba por ahí, a beber, con la moto”, contaba en una entrevista a este medio en 2011. Creció en los barrios marginales de las afueras de la capital argelina hasta que, a los 14 años, abandonó Argelia y se trasladó a Francia a comienzos de la década de 1960. Allí atravesó años de precariedad e incluso pequeños conflictos con la ley. “Es imposible que un chico de la calle sin estudios acabe convertido en un abogado. Pero no que acabe siendo un actor, un pintor o un escritor”.

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Tras trabajar como actor, Gatlif comenzó poco a poco a desarrollar sus propios proyectos cinematográficos. Su obra estuvo profundamente vinculada a sus experiencias personales y a la cultura romaní, cuyas tradiciones, música, y dificultades sociales se convirtieron en algunos de los principales temas de su filmografía. “Soy lo que soy gracias a la audacia y a la suerte. La audacia me viene del orgullo y de la herencia de mi cultura gitana, esa que no permite mirar a nadie a los ojos desde abajo”, confesaba a EL PAÍS.

Debutó como director en 1975 con La Tête en ruines. Posteriormente rodó en España Corre Gitano, un drama sobre un joven gitano acusado injustamente de un delito. En 1992 recibió el premio de la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes por Latcho Drom, un documental centrado en la música gitana y en su recorrido a través de distintas comunidades.

Su reconocimiento internacional llegó también con Gadjo Dilo (El extranjero loco), una de sus películas más célebres. Protagonizada por Romain Duris, la historia sigue a un joven francés que viaja hasta Rumanía en busca de una cantante romaní cuya voz había escuchado en unas grabaciones de su difunto padre. La película se estrenó en el Festival de Locarno en 1997, donde obtuvo el Leopardo de Plata. Años después, Gatlif volvió a triunfar en Cannes. En 2004 ganó el premio a Mejor Director por Exils, un drama de carácter autobiográfico. A lo largo de las siguientes décadas, el cineasta mantuvo una prolífica carrera con títulos como Korkoro (2009), The Outraged (2012), Geronimo (2014), Djam (2017), Tom Medina (2021) y Ange (2025).