El tratamiento con semaglutida podría actuar sobre algunos de los procesos biológicos relacionados con el envejecimiento, según un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de California, Berkeley (Estados Unidos) y publicado en Nature. El trabajo, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) estadounidenses, se realizó en ratones envejecidos …

El tratamiento con semaglutida podría actuar sobre algunos de los procesos biológicos relacionados con el envejecimiento, según un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de California, Berkeley (Estados Unidos) y publicado en Nature.

El trabajo, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) estadounidenses, se realizó en ratones envejecidos y sanos y analizó tanto los efectos del tratamiento sobre diferentes parámetros fisiológicos como su repercusión sobre la supervivencia. Los investigadores compararon además sus efectos con los obtenidos mediante restricción calórica, una intervención que ha mostrado beneficios relacionados con el envejecimiento en modelos animales. Los resultados sugieren que la semaglutida reproduce algunos de los efectos asociados a una menor ingesta calórica, aunque también se observaron diferencias que plantean la posible existencia de mecanismos independientes.

Mejor función muscular y cognitiva

Para estudiar los efectos del tratamiento cuando los cambios asociados al envejecimiento ya eran evidentes, los investigadores administraron semaglutida durante tres meses a ratones hembra de 20 meses de edad. En comparación con los animales del grupo control, los tratados mostraron mejoras tanto en la función muscular como en la cognitiva.

El análisis de la expresión génica reveló asimismo una reducción de varios rasgos relacionados con el envejecimiento fisiológico. Entre ellos se encontraban el aumento de la inflamación y la disminución de la capacidad regenerativa.

Rafael de Cabo, investigador principal del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA) de los NIH y autor de un comentario sobre el estudio, apunta a las posibles implicaciones de estos resultados.

«La mayoría de las enfermedades crónicas tienen su origen en el proceso de envejecimiento. Si los agonistas del GLP-1 realmente lo ralentizan, entonces cabría esperar una amplia gama de beneficios clínicos».

Casi 100 días más de supervivencia media

Los investigadores analizaron posteriormente qué ocurría cuando el tratamiento se mantenía durante el resto de la vida de los animales. En este caso, los ratones tratados con semaglutida presentaron una supervivencia media casi 100 días superior a la de los animales que no recibieron el fármaco. El equipo quiso determinar entonces hasta qué punto estos efectos podían explicarse únicamente por la reducción de la ingesta de alimentos asociada al tratamiento.

Para ello, durante cinco meses administraron semaglutida a un grupo de ratones hembra de 20 meses, mientras que otro grupo recibió una dieta con una restricción calórica del 24 %, diseñada para reproducir un patrón de alimentación similar al observado en los animales tratados farmacológicamente.

Similitudes con la restricción calórica, pero también diferencias

La comparación mostró numerosas similitudes entre ambas intervenciones, ya que la mayoría de las variables fisiológicas analizadas permanecieron estables tanto con semaglutida como con restricción calórica. Sin embargo, también se identificaron diferencias. Los animales tratados con semaglutida superaron sus niveles basales en parámetros como el comportamiento exploratorio, la memoria espacial y el mantenimiento de la glucemia.

La respuesta metabólica tampoco fue idéntica. Mientras que la tasa metabólica disminuyó en los animales sometidos a restricción calórica, permaneció prácticamente sin cambios entre los que recibieron semaglutida. Para los autores, estas diferencias plantean la posibilidad de que los fármacos relacionados con GLP-1 actúen sobre alguna vía biológica que no dependa exclusivamente de la reducción de la ingesta calórica. «Estas diferencias sugieren la posibilidad de que los fármacos GLP-1 actúen sobre una vía biológica independiente de la restricción calórica. Descubrir esta posible vía y los beneficios que podrían derivarse específicamente de ella es una dirección importante para futuras investigaciones sobre el desarrollo de intervenciones que promuevan la longevidad», señalan.

Sin evidencia todavía de un efecto sobre la longevidad en humanos

Los resultados obtenidos deben interpretarse dentro de las limitaciones propias de un estudio experimental en animales. Aunque el trabajo aporta información sobre los mecanismos biológicos que podrían relacionar los tratamientos GLP-1 con diferentes efectos asociados al envejecimiento, no demuestra que la semaglutida prolongue la vida ni ralentice el envejecimiento en personas.

Será necesario realizar estudios clínicos adicionales para determinar si alguno de los efectos observados en el modelo animal puede reproducirse en humanos.

Según los autores, futuras investigaciones podrían estudiar también el efecto de estos tratamientos en personas mayores sanas, lo que permitiría evaluar hasta qué punto los posibles beneficios de los GLP-1 se extienden más allá de las indicaciones en las que actualmente se utilizan.