Hay un lugar, en territorio Sierra Espuña, al que se llega por un corto camino de tierra tras abandonar una modesta carretera de asfalto que … ha conocido mejores tiempos. Aunque eso si, vestida por la sencilla nobleza de los numerosos pinos, olivos y almendros que salpican sus dos costados. Al fondo, una centenaria casa con planta alta desde cuya estratégica terraza sólo se divisa la verde majestuosidad del parque regional y su silencio. Sólo a 15 kilómetros de Mula y tras pasar Pliego. «Ves, todo es sierra… y al otro lado está Alhama de Murcia», nos señala desde esa misma terraza el auditor de cuentas de profesión y apasionado golfista ‘amateur’ Enrique Pérez de los Cobos Ayuso, mientras su dedo se dirige hacia el frente; él es el propietario junto a su mujer Fina de este segundo hogar, donde han pasado ¡tantos domingos! y otros tantos veranos de su vida, y donde se han celebrado numerosísimas reuniones familiares. En realidad nada que no pudiera ser habitual en una tierra salpicada de parcelas de cultivo y fincas rústicas como es la de la Región de Murcia, y de orgullosas familias numerosas garantes del patrimonio centenario de sus antepasados. Aunque para Enrique en este entorno hay un aliciente más.
Su cancha de prácticas
Si te fijas, a escasos metros de la puerta principal de esta sólida casa de campo, hay una plataforma de unos 30 metros cuadrados revestida de césped artificial que mira hacia Sierra Espuña. Y no de uno, sino de dos tipos de césped, para practicar diferentes golpes. ¿Se lo están imaginando? Pues sí. Enrique Pérez de los Cobos tiene aquí su personalísimo ‘tee line’; su cancha de prácticas desde 2012. Y a la que llega todas las semanas en un BMW X5. Un dato que no es irrelevante porque «el X6 es mucho más bonito -asegura el muleño-, pero sin la capacidad de maletero que necesito». Y el X5 sí. «En este entra el carro de golf», nos detalla para reconocer instantes después, que uno de esos momentos de felicidad que vive habitualmente es cuando se encuentran: su coche, la bolsa de palos y él, camino del golf.
En la casa que fue de su abuela se acumulan varios centenares de pelotas de golf que tira y que recupera con un tubo recogebolas tan utilizado en los ‘pitch and put’. Un cartel de 50 metros se ve al fondo. Se lo puso su hijo Emilio. «Y algo más allá hubo uno de 75…». Desde el bonito porche exterior Fina se dedica a contemplar cómo su marido es feliz mientras el día se va agotando y ella se entretiene con otros ‘hobbies’. La artrosis en las manos no la permitieron crecer en este deporte, pero sí entender lo mucho que significaba para su marido. Al éste solo le pidió que los domingos fueran para la familia, mientras los sábados los dedicaba a la pasión de competir. ¡Y compitió!
Más de un millar
El murciano cree ser el jugador de la Región que más torneos ha disputado a lo largo de su trayectoria como ‘amateur’ de este deporte. Lo es atendiendo a la nacionalidad. Sólo el jugador francés afincado en la Región y federado por la murciana desde 2007, Joel Dehove, le supera con sus 1.151 torneos. De los Cobos cumplió el pasado 21 de mayo los 1.000 torneos, jugando el que hizo el millar en A Coruña. Y este pasado fin de semana disputó el que suma su 1.021. En el cómputo nacional ocupa el top60 de los más jugones. Una clasificación liderada por el madrileño Pedro García con 2..788 torneos y donde sólo 82 »amateurs’ están por encima de las 1.000 competiciones (datos oficiales de la RFEG, a 15 de agosto 2026).
A nivel nacional sólo 82 jugadores han rebasado la cifra de los 1.000 torneos oficiales. El muleño ocupa el puesto T60, en el ranquin de la Real Federación Española de Golf (RFEG)
Para Enrique todo empezó hace unos 26 años. «Tenía 46 de edad y había jugado al fútbol, el futbito, el tenis (…) y la bici, que era peligrosa…; así que cuando mi cuñado me propuso lo de iniciarnos en el golf le dije que sí». Fue ese mismo mes de septiembre «…y hasta hoy».
-¿Qué tiene este deporte que lo hace tan adictivo?
-Te podría decir 20 cosas diferentes pero la primera que me ha venido a la cabeza es que yo soy muy competitivo y en este deporte juego contra mi mismo. Ya sea entrenando o disputando un torneo.
Cierto. Se trata de un hombre competitivo y constante. Nos lo ejemplariza recordando que tras dar en un torneo varios ‘socket’ (golpe fallido, en ángulo recto y con el que se hace poca distancia) se marcó practicar el golpe una y otra vez hasta volver a dominarlo. «Tiré unas 300 bolas recordando lo que hay que hacer», asegura. Su mujer lo llama cabezonería, él perseverancia.
‘No le des fuerte, dale bien’
Y es que como jugador es muy consciente de que hay una serie de pasos que nunca se deben olvidar y que hay que practicar. Ese abecedario del golf en el que siempre insiste el profesional docente. Hablamos de ‘stance’, ‘grip’, la velocidad de’ swing’, hasta donde subir el palo o cómo soltarlo y, por supuesto, del pensamiento positivo. Y Enrique tiene sus propios mantras para recordarlo todo. Unos en forma de alarmas, que saltan en su móvil a diferentes horas y/o días recordándole «lo que no debo olvidar -ríe-». Tiene una alarma muy recurrente. «La de las 8 de la mañana donde leo: ‘No le des fuerte, dale bien’». Mensajes dirigidos a su mente. Ya lo decía el reputado profesional norteamericano Jack Nicklaus hace años: ‘Este deporte es 90% mental, y el otro 10% también’.
A sus 72 años Enrique demuestra en esta disciplina deportiva que tiene la ilusión de un niño y que cuenta con la perseverancia -o la cabezonería, depende a quién le preguntes- de un profesional. Hace unos meses el ‘pro’ Pablo Larrazábal publicó en redes que para cambiar un hábito de golf se necesitan al menos 5.000 bolas. Pues igualmente Enrique sabe de la importancia de practicar cada golpe, de hacerlo bien y habitualmente. Algo que ha sumado a su rutina de vida y a sus espacios vitales, además de competir tres veces por semana: martes, jueves y los sábados. Las partidas amistosas se dan en los días ordinarios, y los torneos en fin de semana. Y todas esas competiciones quedan perfectamente registradas en una hoja de excel, como buen hombre de números. En realidad cuenta con dos archivos en los que se puede consultar no sólo las fechas, nombre del torneo y dónde se jugó, sino también qué golpe malo hizo y con qué palo. Una eficiente manera de preparar el siguiente entrenamiento.
Orgulloso de todo lo que ha hecho en este tiempo de golf, se ríe de nuevo al recordar aquellos 14 puntos que sumó en Islantilla Golf Resort (en 2010), y sonríe al pensar en los 45 que firmó en Mar Menor (2021) y en Hacienda del Álamo (hoy Santa Elena Golf) en 2010. Con su 11.9 de hándicap actual nos abre sus archivos para chequear toda su historial, donde aparece un 2024 con 154 salidas al campo (de las cuales 82 fueron torneos oficiales). Aunque su mayor cifra anual es la de 157 salidas al campo (65 torneos) en 2018.
En su ficha federativa de la Nacional aparecen contabilizados esos 1.021 torneos con su bolsa. Para él quedan otros datos. Aquel par de ‘eagles’ en un mismo torneo en La Tercia -«entre otros tantos»- o su hoyo en uno, en el 10 de Altorreal, en torneo oficial. Y que todo lo jugado lo ha hecho siempre a pie. Como lo sigue haciendo. Una mirada hacia los trofeos más significativos le lleva a mostrarnos su primer triunfo, un 13 de diciembre de 2003, donde quedó ganador del II Campeonato de la Fundación Chinguetti y al trofeo de campeón de la categoría Súper Sénior de la Superliga de la Región de Murcia 2023, 20 años después. Y a los que suma con especial cariño el de campeón Sénior de la Región de Murcia en 2024 y Cpto de España mayores de 70 de Aesgolf 2026 (asociación de la que es delegado en la Comunidad murciana). Pérez de los Cobos Ayuso suspira. Se considera un hombre afortunado y feliz tanto en su parcela personal, familiar, profesional y deportiva. Y cuando se jubile de su actividad laboral, al golf jugará «hasta que el cuerpo aguante». Suena una nueva alarma: ‘El brazo derecho siempre manda’.