A dos meses de las elecciones de medio mandato, Donald Trump puede vender una buena noticia a los estadounidenses. El mercado laboral respondió mejor de lo esperado el pasado agosto, con la creación de 162.000 puestos de trabajo, según los datos publicados este viernes por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos. El organismo ha mejorado además los datos de junio y julio, con 55.000 nuevos empleos.

El presidente ha reaccionado de inmediato. Fiel a su estilo, ha aprovechado la publicación de los datos para halagarse a él mismo. “Se acaban de anunciar unas cifras de empleo excelentes que duplican y triplican todas las estimaciones (excepto las mías) ¡Y todavía no habéis visto nada!”, ha escrito en su red social, Truth.

Esta solidez del mercado laboral hace más probable, al menos a ojos de los inversores, que la Reserva Federal suba los tipos de interés en su próxima reunión. De modo que Trump ha pasado al ataque, exigiendo al nuevo presidente, Kevin Warsh, que baje los tipos de interés: “La Junta de la Reserva Federal, con su nuevo y gran líder, debe espabilar: ¡debe ser patriota por una vez!“. Desde que nombró a Warsh como relevo de Jerome Powell, Trump había suavizado las presiones sobre la Reserva Federal, hasta hoy. No ha entrado en descalificaciones, sí le ha pedido “actuar con inteligencia” y “espabilar”. Además, ha lanzado una extraña amenaza, vinculando la decisión de la Fed con la política comercial: “¡BAJEN LA TASA O DEJARÉ DE COMERCIAR CON LOS PAÍSES CON LOS QUE TENEMOS DÉFICIT!”. El mercado, con todo, espera que los tipos suban, opción a la que otorga un 60% de probabilidades.

Los datos conocidos este viernes muestran que la tasa de paro se mantuvo estable, en el 4,1%. El empleo aumentó en los servicios de alimentación y establecimientos de bebidas, así como en el sector educativo dependiente de los Estados. Al mismo tiempo, el sector de la información perdió empleos.

La creación de puestos de trabajo supone un respiro para Trump, que había visto cómo recibía malas noticias económicas tanto de precios como de crecimiento en las últimas semanas, a punto de celebrarse unas elecciones que definirán la segunda mitad de su último mandato como presidente.

La guerra de Irán, con la consiguiente crisis energética, está mostrando que resta capacidad de crecimiento e impulsa los precios. La economía de la potencia mundial echó el freno en el segundo trimestre del año, con un avance del producto interior bruto del 0,4%, una décima menos que en el arranque de 2026. Esta cifra sorprendió negativamente a los analistas, que confiaban en que se mantuviera la actividad. En términos anualizados (proyectado a lo largo del ejercicio), el crecimiento fue del 1,5%, frente al 2,1% registrado entre enero y marzo.

La inflación tampoco da alegrías a Trump y su equipo económico. La cesta de la compra sigue encareciéndose en el país a mayor ritmo de lo deseado por las autoridades. El índice de precios al consumidor (IPC) creció en julio hasta el 3,4% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que supone tan solo una décima menos que el mes anterior. Estos datos llevaron al presidente de la Reserva Federal a insinuar en la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole que podría subir los tipos de interés en contra de los deseos de Trump.