La extrema derecha está más cerca que nunca de llegar al poder en Alemania por primera vez en democracia. Así lo indican las encuestas desde hace meses, también la última, publicada el jueves por la televisión pública ZDF: AfD obtendría el 41% de los votos en las elecciones del domingo en el Estado de Sajonia-Anhalt. La segunda fuerza en intención de voto sería la CDU, con el 23%, 14 puntos menos de lo que obtuvo en los comicios regionales de 2021.
Los democristianos gobiernan en este land, o Estado federado, en coalición con el SPD y los liberales del FDP. De confirmarse la encuesta, AfD se quedaría a cinco puntos porcentuales de la mayoría absoluta, lo que supone que solo una entente entre el resto de los partidos impediría que pudiera formar Gobierno.
La noche electoral será de infarto porque todo dependerá de un pequeño margen. AfD tendrá dos opciones de formar Gobierno: si logra la mayoría absoluta de diputados o si la izquierda nacionalista y populista de BSW entra en el Parlamento. El BSW rozaría el umbral del 5% requerido para entrar en el Parlamento, según ZDF. La líder de BSW, Sahra Wagenknecht, ha reiterado este agosto que, llegado el caso, su partido estudiará si debe facilitar un Gobierno de AfD. BSW considera que es antidemocrático vetar a un partido que obtiene un apoyo tan grande y muy por encima de sus rivales.
El candidato de AFD a las elecciones en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, este viernes en Magdeburg. Annegret Hilse (REUTERS)
El cordón sanitario ha permitido que AfD no haya accedido todavía al poder en Alemania, algo que el resto de los partidos consideran que sería una sacudida de consecuencias imprevisibles. La formación radical, fundada en 2013, solo ha conseguido por el momento cuatro alcaldías de municipios menores. Su mayor logro fue ser la segunda fuerza más votada en las elecciones federales de 2025. En las elecciones del Estado de Turingia de 2024 ya logró ser el partido más votado con un 32% de los votos, pero el cordón sanitario dio a la CDU la posibilidad de formar un Gobierno en minoría con el SPD y BSW.
La coalición de estos tres partidos en Turingia, única en Alemania, atraviesa su momento más complejo debido a una rebelión interna en BSW. La formación de un Gobierno alternativo a AfD en Sajonia-Anhalt se antoja incluso más difícil, no solo porque la extrema derecha obtendría un porcentaje mayor. Fuentes de la CDU en el land, aseguran que, pese a la caída enorme en votos, creen que su candidato, Sven Schulze, revalidará la presidencia del Gobierno federal. Pero para ello, admiten, dependerán de algo muy difícil: que los democristianos y Die Linke lleguen a un acuerdo.
El propio canciller y líder de la CDU, Friedrich Merz, aseguró esta semana que su partido considera igual de radicales a AfD y a la izquierda de Die Linke. “Tanto AfD como Die Linke tienen diferencias tan importantes con la CDU que la cooperación con ellos está fuera de discusión”, dijo Merz en el diario Mitteldeutschen Zeitung. Die Linke, que se perfila como tercera fuerza en Sajonia-Anhalt con una horquilla en las encuestas de entre el 11% y el 13%, tampoco se plantea acuerdos con los democristianos, excepto si sirve para dejar a AfD fuera del poder como sucedió en Turingia. Schulze, preguntado por la cuestión en numerosas ocasiones durante la campaña, se ha limitado a responder que, de revalidar la presidencia del Estado, su Ejecutivo no tendrá ni representantes de AfD ni de Die Linke.
AfD está precisamente centrando las últimas jornadas de la campaña electoral en atacar a la CDU dando por hecho que pactarán con Die Linke, para ganar así más apoyo del votante conservador. “La cooperación de Merz con los partidos de izquierdas es un crimen histórico”, gritó este sábado el presidente del partido en Sajonia-Anhalt, Martin Reichardt, durante un acto de campaña en Magdeburgo, la capital del land. “La CDU se estaría cagando en su propio programa electoral si negocia la coalición” con Die Linke, añadió Reichardt entre vítores de los asistentes.