La Sexta estrena este domingo, 6 de septiembre, la 18ª temporada de Salvados, el programa presentado y dirigido por Gonzo. Tras cerrar su mejor curso de los últimos cinco años (6,5% de cuota, cerca de 800.000 espectadores de media), el espacio regresa fiel a su ADN: las historias y sus protagonistas en el centro, pero tratando de reinventar la forma de contarlas.

La primera entrega es un programa doble dedicado al retrato poliédrico de Rita Barberá, a diez años de su muerte. Una figura imprescindible para entender la política española reciente: 24 años como alcaldesa de Valencia, victorias apabullantes, polémicas, acusaciones de corrupción y un final solitario en una habitación de hotel, marginada por su propio partido. El capítulo cuenta con testimonios inéditos de Francisco Camps, José Manuel García-Margallo, Mayren Beneyto, Joan Ribó, Consuelo Reyna y Beatriz Garrote, entre otros.

Gonzo lo explica sin rodeos por qué eligieron a Rita Barberá como tema. «Se cumplen diez años de su fallecimiento y su historia política e incluso vital es una historia perfecta para contar. Representa muy bien cómo es la política, cómo fueron aquellos años en nuestro país e incluso define el crecimiento, el poder y luego el final de una época en el Partido Popular. Lo dice el propio Camps. Queríamos contar esa historia y teníamos a los personajes que nos lo permitían. Es un programa 100% Salvados». 

Y es que elegir de entre la infinidad de temas a tratar. «Tenemos 14 oportunidades para contar historias a lo largo de una temporada y la de Rita Barberá, en su décimo aniversario, nos parecía perfecta. De hecho, no es un programa convencional: dura más de lo habitual y lo entregamos como un doble. La pregunta sería: ¿cómo no elegir la historia de Rita Barberá? Eso sería lo llamativo», insistía el periodista.

La elección no ha estado exenta de ruido. Algunos usuarios de redes criticaron que el programa no abordara la crisis de Ceuta, de plena actualidad y Évole, máximo responsable de la productora de Salvados, salió a defender la decisión, explicando en redes sociales que Salvados no es necesariamente un programa de actualidad, sino de temas reposados. 

Gonzo lo toma con distancia: «Lo vivo con indiferencia. Para mí eso no son espectadores, son voceros de las redes sociales. Siempre digo lo mismo: todos los que te exigen que hagas el programa que ellos quieren ver son los que luego no ven los programas, ni siquiera aunque hagamos el que te están pidiendo». 

Llevar 18 años haciendo Salvados es para Gonzo una garantía de no haberse equivocado mucho con los temas que interesan. «Que no hablemos de Ceuta no significa que no queramos hablar de Ceuta, sino que no tenemos nada mejor o distinto que contar de lo que ya están contando otros medios. Cuando lo tengamos, lo haremos. Nunca damos la espalda a la actualidad».

Además, el tema de Rita Barberá no está exento de actualidad, porque en la política de hoy en día sigue habiendo perfiles así. «La figura de Rita, más allá de ella en concreto, es transversal. Sus virtudes y defectos como animal político: una política local, populista, cercana al pueblo, a la que le gustaba el contacto, con formas exageradas, medidas grandilocuentes, frases de altivez y cierta soberbia. Si lo ves de esta manera, seguro que se te vienen a la cabeza varias y varios personajes de la actualidad«, hace ver Gonzo. 

«Ni ella fue la primera ni será la última. La política tiene algo muy llamativo: lees historias del Imperio Romano o de las ciudades-estado griegas y han cambiado muy pocas cosas respecto a lo que es el poder hoy», añadía.

Aunque la temporada apenas empieza, Gonzo ya extrae una enseñanza de los programas grabados: «Los procesos vitales, las vidas, los momentos son lo suficientemente largos y complejos como para no sacar conclusiones inmediatas ni tomar decisiones categóricas. Eso lo hemos aprendido haciendo este programa y también con las historias que hemos vivido estos años. Va un poco en contra de los tiempos que corren, donde todo es inmediatez, incluso a la hora de sacar conclusiones. La calma y el sosiego siguen siendo de los mejores consejos que uno puede tener para trabajar y para vivir».

La temporada no se queda en Barberá. Habrá el refugio íntimo de Joaquín Reyes en la costa murciana, un repaso emocional a la trayectoria de Miguel Ríos y un reportaje, de la mano de Almudena Cid, sobre la desprotección laboral de muchos deportistas de élite una vez que se apagan los focos.

«Justo a estos tres no nos costó mucho convencerlos», aclara Gonzo. «Son casos distintos. Joaquín Reyes y Miguel Ríos son entrevistas más personales. En el de Almudena Cid hay una denuncia: no es tan personal como profesional; habla del ejercicio del deporte de élite, las consecuencias físicas y lo que sucede económica y burocráticamente cuando termina la carrera». 

«Miguel es un amigo de hace muchos años y aproveché que estaba de gira y daba un concierto en Madrid, en el que fue su primer gran escenario. Fue llamarle, proponérselo y decir ‘¡joder, qué ganas!'». 

Una vez sentados frente a frente con el invitado que éste se abra «depende del momento en el que se encuentren y de que se genere una relación de intimidad. Que nosotros, como equipo, y yo como entrevistador, consigamos que les apetezca hablar haciendo las preguntas correctas en el momento correcto y con el tono adecuado».

Para preparar esas charlas Gonzo necesita «tener toda la información posible en la cabeza». «Pero muchas veces me doy cuenta de que tenerla toda no es beneficioso. La curiosidad o el desconocimiento en una entrevista personal puede ayudar a hacer ciertas preguntas desde un tono que demuestre al entrevistado un interés real por lo más íntimo», matiza. 

«Si te sabes las historias de antemano, no hay esa sorpresa y la pregunta sale de la frialdad del despacho. Así que me informo, pero también tiro bastante de experiencia y, cuando me siento a hacer la entrevista, me dejo llevar. No pensar en la siguiente pregunta, sino escuchar, escuchar y escuchar», explica el entrevistador sobre su forma de proceder.

Así, Salvados vuelve a las noches de los domingos en La Sexta (y en Atresplayer) para seguir haciendo lo que mejor sabe: «escuchar, preguntar e innovar». Dieciocho años después, el programa sigue buscando formatos inéditos adaptados a cada historia, con la misma mirada propia con la que nació en 2008.