Fitter es un método de salud personalizada que combina entrenamiento, nutrición, fisioterapia y tecnología en un mismo sistema. El proyecto, cofundado por Gerard Planagumà y Beth Iriarte, ha sido uno de los finalistas del programa de emprendimiento SpinUOC 2026 de la Universitat Oberta de Catalunya. Su base física es un centro en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y su prolongación digital es una aplicación que utiliza inteligencia artificial supervisada para adaptar los planes a cada persona.

Fitter parte de un diagnóstico sencillo: cuidarse parece fácil sobre el papel, pero mantener hábitos saludables de forma sostenida se ha convertido en un reto. La falta de tiempo, el estrés, el sedentarismo y el coste de acceder de forma continuada a servicios de entrenamiento, nutrición y fisioterapia relegan la salud a un segundo plano. El equipo recuerda, además, que en España más de cinco millones de personas adultas conviven con diabetes tipo 2, una patología vinculada al sedentarismo, la alimentación, el exceso de peso y el envejecimiento.

Del centro físico a la app: un ‘living lab’ en Sant Cugat

Gerard Planagumà desarrolló el método original a partir de tres pilares: entrenamiento, nutrición y fisioterapia. Beth Iriarte, cofundadora de Fitter y antigua profesora colaboradora del grado de Comunicación de la UOC, describe la aplicación como «la evolución digital y natural de este método» y la resume como el ‘spin-off’ digital del sistema presencial. El objetivo declarado es facilitar el seguimiento de los planes y ampliar el alcance del método a personas que no acuden físicamente al centro.

El centro Fitter de Sant Cugat del Vallès es la pieza clave del proyecto. Allí el equipo trabaja cada día con perfiles de salud diversos, lo que le permite detectar necesidades, ajustar protocolos y comprender qué barreras dificultan sostener hábitos saludables. Los fundadores definen ese espacio como un ‘living lab’: un laboratorio vivo donde el método se prueba, se mejora y se valida en la práctica diaria. Centro y aplicación funcionan de forma simbiótica: la experiencia presencial alimenta el conocimiento y la app lo traslada al entorno digital para dar continuidad a los planes.

Inteligencia artificial supervisada: la IA propone, el profesional valida

Fitter utiliza la inteligencia artificial para ayudar en la personalización y el seguimiento de los planes, pero insiste en que la tecnología no sustituye al criterio profesional. «Utilizamos lo que nosotros llamamos inteligencia artificial supervisada porque en salud no todo puede quedar en manos de la tecnología», afirma Iriarte. Es lo que el equipo define como un modelo ‘human-in-the-loop’: la IA ordena la información, adapta y acelera procesos, pero la validación final la realiza siempre un profesional.

Este esquema es, según sus creadores, lo que distingue a Fitter de una aplicación más de rutinas genéricas. La cofundadora lo sintetiza en una frase: «Usamos tecnología para escalar, inteligencia artificial para optimizar, centros físicos para acompañar y profesionales para sostener». El sistema integra conocimiento profesional, datos personales y acompañamiento continuo.

Salud, no estética: protocolos con evidencia científica

Fitter se desmarca del fitness estético y sitúa el entrenamiento, la nutrición y la fisioterapia como herramientas de salud. «No introducimos nada en nuestros protocolos de actuación que no tenga una validación o evidencia científica detrás y un enfoque claro en la salud», explica Iriarte. La estética, añade, puede llegar a ser una consecuencia, pero no el punto de partida.

El método trabaja con protocolos propios de abordaje integral, desarrollados a partir de criterios profesionales y orientados a diferentes perfiles, patologías y dolencias. La idea es introducir esos protocolos en la herramienta digital, donde la IA personaliza los planes a partir de la información de cada persona usuaria. En este proceso resulta clave la figura del coach en salud, un profesional que realiza el seguimiento, revisa la evolución de cada usuario y ajusta el plan cuando es necesario. «El objetivo no es decirle a la gente lo que tiene que hacer, sino acompañarla para que llegue a hacerlo», resume la cofundadora.

Longevidad activa como objetivo de negocio

Fitter aspira a democratizar el acceso a servicios que, según Iriarte, son «poco accesibles» para la mayoría de la población y suelen estar enfocados a deportistas de alto rendimiento. La meta es que cualquier persona pueda tener un entrenador, mantener contacto con un nutricionista y contar con la valoración de un fisioterapeuta «antes de que haya dolor». Potenciar la longevidad es otro de los objetivos: el reto, sostiene la fundadora, «ya no es solo vivir más años, sino vivirlos con más autonomía, energía y calidad de vida». El proyecto se alinea con el ODS 3 de la ONU, salud y bienestar.

No se ha detallado el modelo de ingresos de la aplicación, el número de usuarios, la inversión captada, el calendario de lanzamiento de la app fuera del centro ni si Fitter recibió alguno de los premios de SpinUOC 2026. Tampoco se ha detallado si existe previsión de abrir nuevos centros más allá de Sant Cugat del Vallès.