Tras casi ocho años recorriendo el sistema solar interior, la misión BepiColombo ha comenzado la principal etapa de su misión en Mercurio, el planeta menos explorado del sistema solar interior. Este jueves 3 de septiembre, sus dos sondas científicas se separaron del módulo de transporte, un paso imprescindible para que ambas puedan entrar en órbita alrededor del planeta el próximo 21 de noviembre.
BepiColombo es una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea y la agencia espacial japonesa JAXA que despegó en octubre de 2018. Su objetivo es estudiar Mercurio con dos orbitadores especializados que trabajarán de forma coordinada y permitirán observar simultáneamente distintos aspectos del planeta y de su entorno.
Durante estos ocho años las dos sondas han viajado en el Mercury Transfer Module o MTM, un módulo europeo encargado de proporcionar energía y propulsión durante el trayecto interplanetario. El conjunto ha utilizado asistencias gravitatorias de la Tierra, Venus y el propio Mercurio para modificar progresivamente su trayectoria y reducir la velocidad necesaria para quedar atrapado por la gravedad del planeta más cercano al Sol.
Antes de separarse del MTM, BepiColombo ya había realizado seis sobrevuelos de Mercurio entre 2021 y enero de 2025. Algunos instrumentos pudieron aprovechar esos encuentros para recopilar datos, aunque la configuración utilizada durante el viaje impedía trabajar a buena parte del equipo científico que transportan.
Etapas de la misión BepiColombo. Agencia Espacial Europea.
Las dos sondas todavía permanecen unidas después de la separación realizada este jueves y continuarán así cuando entren en órbita de Mercurio el 21 de noviembre. El Mercury Planetary Orbiter europeo y el Mercury Magnetospheric Orbiter japonés, conocido como Mio, se separarán entre el 9 y el 10 de diciembre. Las operaciones científicas propiamente dichas comenzarán en abril de 2027.
El Mercury Planetary Orbiter llevará el peso del estudio directo del planeta mediante sus 11 instrumentos científicos. Cartografiará la superficie y los minerales de la corteza, medirá el campo gravitatorio y estudiará formaciones geológicas como los depósitos volcánicos y unas peculiares depresiones de superficie más clara que el terreno circundante, conocidas en inglés como hollows. También analizará cómo afectan a Mercurio las partículas cargadas procedentes del Sol.
La sonda japonesa Mio se concentrará principalmente en la magnetosfera, la extremadamente tenue atmósfera de Mercurio y el polvo presente en sus alrededores. Ambas naves disponen además de instrumentos para medir el campo magnético, por lo que podrán estudiarlo simultáneamente desde dos lugares diferentes en lugar de depender de observaciones realizadas desde una única posición.
La superficie de Mercurio fotografiada en enero de 2025. Agencia Espacial Europea.Mariner 10 y MESSENGER, las dos únicas misiones a Mercurio en más de medio siglo
Mercurio resulta especialmente interesante porque las dos únicas misiones que lo han visitado anteriormente dejaron varias preguntas importantes sin respuesta. Mariner 10 realizó tres sobrevuelos en 1974 y 1975 y proporcionó las primeras imágenes cercanas de su superficie, además de confirmar la existencia de una tenue atmósfera y de un campo magnético.
La llegada de MESSENGER a la órbita de Mercurio en 2011 permitió estudiar el planeta durante cuatro años y cartografiar por primera vez toda su superficie. Sus observaciones mostraron un mundo más extraño de lo esperado, con un núcleo metálico enorme en relación con su tamaño y un campo magnético cuyo centro está notablemente desplazado respecto al centro del planeta.
MESSENGER también descubrió los hollows y detectó una abundancia inesperada de elementos volátiles en la superficie, materiales que los científicos no esperaban encontrar en esas cantidades en un planeta tan próximo al Sol. Los datos obtenidos por la misión también reforzaron las evidencias de que existe hielo de agua en cráteres de las regiones polares a los que nunca llega la luz del Sol.
La órbita de MESSENGER permitió estudiar mucho mejor el hemisferio norte que el sur, por lo que BepiColombo podrá completar ahora algunas de esas lagunas. Sus instrumentos también emplearán técnicas diferentes para determinar la composición de las rocas y buscar pistas sobre cómo pudo formarse un planeta con unas características tan poco habituales.