Los tejidos torácicos obtenidos quirúrgicamente ofrecen la oportunidad de evaluar las partículas retenidas en distintos compartimentos anatómicos, como el parénquima pulmonar, la pleura y los ganglios linfáticos mediastínicos, lo que proporciona información complementaria sobre la deposición, retención y posible translocación de partículas dentro del tórax. En ello se basa una novedosa …




Los tejidos torácicos obtenidos quirúrgicamente ofrecen la oportunidad de evaluar las partículas retenidas en distintos compartimentos anatómicos, como el parénquima pulmonar, la pleura y los ganglios linfáticos mediastínicos, lo que proporciona información complementaria sobre la deposición, retención y posible translocación de partículas dentro del tórax. En ello se basa una novedosa investigación dada a conocer en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), que se celebra estos días en Barcelona.

El objetivo principal del trabajo, publicado en el ‘Journal of Clinical Medicine’, fue determinar si la carga y la detección de microplásticos (MP) en los tejidos diferían entre pacientes con cáncer de pulmón primario y pacientes sin cáncer de pulmón primario. Además, también se investigaron las diferencias específicas de compartimento en las características de los MP en los tejidos torácicos, explorando las asociaciones entre la detección de MP y las características clinicopatológicas.

«Los microplásticos se han convertido en una parte inevitable de nuestro entorno, pero aún sabemos muy poco sobre lo que ocurre una vez que entran en el cuerpo humano. Desconocemos cuáles son los niveles basales de microplásticos en los pulmones, cuánto varían de una persona a otra o si contribuyen a la aparición de enfermedades. Si inhalamos estas partículas a diario, necesitamos comprender dónde terminan y si podrían estar relacionadas con alguna enfermedad», sostuvo el  Dr. Ilias Dimeas, de la Facultad de Medicina del University College Dublin (Irlanda) y la Universidad de Tesalia (Larisa, Grecia).

La investigación incluyó a 100 personas que se sometieron a una broncoscopia para investigar síntomas pulmonares en el Hospital Universitario de Larissa, Tesalia, Grecia. Como parte del proceso, cada paciente proporcionó una muestra de lavado pulmonar, en la que se utiliza una solución salina para «lavar» una sección del pulmón y recolectar células y otros materiales. Los investigadores también tomaron una pequeña muestra de tejido pulmonar en la mitad de los pacientes. De los 100 pacientes, a 50 se les diagnosticó posteriormente un cáncer de pulmón.



En todas las muestras, los investigadores identificaron un total de 232 partículas de microplástico. En general, el 70 % de los pacientes presentaba microplásticos detectables en al menos una muestra (ya sea el lavado pulmonar, el tejido o ambos). Al analizar conjuntamente las muestras de lavado pulmonar y tejido de cada paciente, se observó que los pacientes con cáncer de pulmón tenían mayor probabilidad de presentar microplásticos detectables y una mayor carga total de microplásticos que aquellos sin cáncer.

Los pacientes con cáncer de pulmón también tenían más probabilidades de presentar microplásticos detectables en sus muestras de lavado pulmonar (66% frente al 46%) y presentaban una mayor carga de microplásticos que los pacientes sin cáncer de pulmón.

Al comparar muestras de lavado pulmonar y de tejido de un mismo individuo, los investigadores observaron que los pacientes con mayor cantidad de microplásticos en el lavado pulmonar tendían a tener menor cantidad en la muestra de tejido correspondiente, y viceversa. Dado que las muestras de lavado pulmonar recogen partículas de los espacios aéreos, mientras que las muestras de tejido capturan partículas incrustadas en el propio pulmón, este hallazgo sugiere que los microplásticos podrían no estar distribuidos uniformemente en todo el pulmón y que las diferentes regiones podrían retener las partículas de manera distinta.

El análisis de los microplásticos reveló que el polipropileno y el polietileno eran los tipos de plástico más comunes. Estos se utilizan ampliamente en productos cotidianos como envases, textiles, artículos para el hogar y bienes de consumo.

«Nuestros resultados sugieren que los microplásticos inhalados pueden encontrarse en los pulmones humanos con más frecuencia de lo que mucha gente cree. Esto se suma a la creciente evidencia de que reducir la contaminación ambiental por plásticos puede tener beneficios que van más allá de los ecosistemas y repercuten en la salud humana», concluyó el Dr. Dimeas.