Investigadores del proyecto Janelia, radicado en Estados Unidos, en colaboración con el Laboratorio de Biología Molecular del MRC de la Universidad de Cambridge y Google Research, han logrado completar un hito histórico en el campo de la ciencia. Se trata de la recreación del diagrama de las más de 166.000 neuronas que componen el sistema nervioso central de la mosca de la fruta. Según un estudio publicado en la revista Cell, este minucioso esquema de conexiones resultará fundamental para comprender mejor cómo se coordinan acciones complejas a través de los circuitos sensoriales y su posterior traducción en el comportamiento animal.
Este importante avance científico pone el broche de oro a casi dos décadas de ardua investigación en el campo de la conectómica. En sus inicios, allá por el año 2008, muchos expertos de la comunidad internacional consideraron que el ambicioso objetivo del Janelia Research Campus, perteneciente al Howard Hughes Medical Institute, rozaba la locura. Habían pasado veinte años desde que la ciencia consiguiera desvelar el modesto cableado de las apenas 302 terminaciones nerviosas del gusano C. elegans, una proeza que por sí sola demandó más de diez años de trabajo ininterrumpido.
La mayoría de los analistas vaticinaba que cartografiar más de cien mil conexiones exigiría un gasto desorbitado de tiempo y dinero, además de dudar sobre su verdadera utilidad clínica. Sin embargo, este escepticismo inicial no frenó a Gerry Rubin, el director ejecutivo fundador de la iniciativa. El científico mantuvo intacta su apuesta y confió en que el desarrollo paralelo de nuevas técnicas de imagen y sistemas de computación reduciría exponencialmente los costes, abriendo una ventana inédita al entendimiento de comportamientos biológicos altamente sofisticados.
Relacionado
El camino hasta el éxito actual se fraguó paso a paso. En el año 2020 los científicos ya presentaron un primer modelo del hemicerebro de este insecto, que con 25.000 neuronas supuso el mapa más grande creado hasta ese momento. Ahora, el nuevo diagrama comprende la totalidad de los lóbulos ópticos y el cordón nervioso ventral de un ejemplar macho. Esto facilitará rastrear con precisión las vías que rigen actividades clave como la navegación hacia un objetivo y comparar dichas variaciones con los especímenes hembra en áreas fundamentales como el apareamiento o la agresión.
Lejos de detenerse, el centro ya aplica estas mismas lecciones metodológicas a dos peces vertebrados transparentes: la larva del pez cebra y el pez Danionella adulto. La gran ambición subyacente es proporcionar una base empírica y mecanicista sobre el intrincado funcionamiento del sistema neurológico en vertebrados. De tener éxito, esta información podría ser vital para que la medicina moderna desentrañe dolencias tan devastadoras y misteriosas como el alzhéimer, el autismo o la depresión, apoyándose asimismo en potentes herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial para agilizar el etiquetado molecular de los tejidos.
Para el responsable principal del proyecto, estos avances representan una asombrosa culminación vital y profesional que demuestra la rentabilidad del empeño a largo plazo. «Llevo mucho tiempo haciendo esto, más tiempo que en cualquier otro objetivo científico de mi vida, y estoy listo para parar y pensar en otra cosa», ha confesado Rubin con franqueza. Pese a ello, ha querido despedirse subrayando que se retira «con un inmenso orgullo y satisfacción por el grupo de personas que reunimos aquí y que lo hicieron posible».