En buenas manos
Katey Sagal y Sutter coleccionan arte y comparten una gran afición por el interiorismo, así que, en un principio, no se plantearon recurrir a un profesional. “Tenemos piezas muy chulas y, hasta ahora, simplemente las habíamos ido combinando nosotros mismos”, explica Sagal. Sin embargo, algunas estancias, especialmente el salón, se les resistían. Fue entonces cuando su amiga, la actriz Sara Gilbert, les recomendó a su interiorista, Vanessa Alexander, fundadora de Alexander Design. “Vi una foto de su casa y pensé: ‘Sí, esto es exactamente lo que quiero’”, recuerda Sagal.
Lo que atrajo a la pareja fue precisamente el gusto ecléctico de Vanessa, que encajaba con su colección variada de arte y mobiliario. “No somos de los que piensan: ‘Oh, ahora que vivimos en una casa de estilo normando, tenemos que llenarla de antigüedades francesas’”, explica Sutter. “A lo largo de los años hemos reunido piezas muy diferentes y nos gusta mezclar estilos. Y Vanessa tiene un talento increíble para encontrar esos elementos clave capaces de hacer que todo encaje”.
Para Alexander, por su parte, el atractivo del proyecto residía precisamente en todos los tesoros que estas estrellas de Hollywood ya habían reunido. “Tienen infinidad de colecciones acumuladas durante años de viajes, toda una vida dedicada a la búsqueda de objetos de todo tipo que han ido trayendo consigo. Fue un punto de partida increíble”, explica la interiorista. A partir de ahí, se propuso trasladar al interior el gusto de Sagal y Sutter, marcado por “un punto atrevido y una personalidad propia” que quería potenciar.

Otra vista del salón muestra los detalles de yeso de la chimenea. Mesa de centro de DUSK, sillón de Osvaldo Borsani y cuadro (a la derecha) de Carole Laroche.

Sagal y Sutter en su salón. “Todos en la familia son músicos”, comenta Sagal. El sofá es de Stahl + Band con tela de Larsen.