05/09/2026
Actualizado a las 08:04h.
Para Lucía y Mirian, la bicicleta es un estilo de vida. No se entiende la vida sin el amor que sienten hacia sus velocípedos. Mirian, médica de profesión, es la aprendiz y Lucía la maestra, ella es directora del club deportivo Cotrainer, una asociación asentada en Valsequillo que ofrece diferentes ejercicios de resistencia como running o , como en este caso, ciclismo. Ambas han salido desde Telde pedaleado y reconocen el significado que tiene la Virgen del Pino para toda la isla. Por eso, en fechas especiales como esta, cambian la rutina por una peregrinación sobre la bicicleta hasta alcanzar la Basílica de Nuestra Señora del Pino. Tampoco descartan repetir el camino a pie. De hecho, confiesan que lo más probable es que vuelvan durante estos días acompañadas por el resto del grupo para completar juntos la tradicional caminata hasta Teror.
No es la primera vez para estas jóvenes, que aseguran haber venido hasta aquí varios años ya , y en ocasiones anteriores, «con todo el grupo», a diferencia de esta vez que solo están ellas dos. Aseguran que ese ambiente es difícil de encontrar en otras salidas del año, porque durante las fiestas todos parecen remar en la misma dirección. También comentan que vienen antes del día grande debido a las restricciones para las bicicletas, que consisten en la prohibición de la circulación por la carretera GC-21, entre Tamaraceite y Teror el día 7 y 8, con el objetivo de evitar riesgos de accidentes ante la gran afluencia de peregrinos y vehículos durante esta festividad.
En cuanto al trayecto, salir desde el este de la isla, en Telde, hasta Teror, lo califican como «súper bien», ambas coinciden en que los conductores que se desplazan ida y vuelta en dirección Teror están siendo muy respetuosos y que son conscientes de la afluencia de gente que hay en estas fechas por las carreteras tanto de viandantes como de ciclistas que realizan la peregrinación, «un poquito más seguro» dice Mirian que ha visto el peligro que supone para los ciclistas transitar por estas calzadas tan concurridas.
Las dos coinciden en que la Virgen del Pino representa mucho para los habitantes de Gran Canaria y que su festividad forma parte de la identidad colectiva de la isla. Cada año marcan en rojo la primera semana de septiembre porque la consideran una «tradición», algo «autóctono» que transciende lo religioso. Mirian lo resume en una sencilla frase: «es algo de uno». Un sentimiento que reúne a miles, independientemente de su edad o ideas, y que empuja a muchos a sacrificarse para llegar hasta la Basílica. Ellas lo han hecho recorriendo más de 30 kilómetros durante casi tres horas de pedaleo, sabiendo que el premio no es la meta, sino el camino.